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ABIERTO DE EEUU

Los cuartos se le atragantan otra vez a Carla Suárez

Madison Keys se impone a la canaria, muy quejosa del ruido de los aficionados de Flushing

Carla Suárez. / EFE / RAY STUBBLEBINE

Carla Suárez tendrá que seguir esperando a su primera semifinal de un grande. Este miércoles, en el Abierto de Estados Unidos, frente a Madison Keys, se le han vuelto a atragantar los cuartos de final, una ronda que ha alcanzado seis veces ya. Y aunque desde la óptica positiva habla de un buen verano, de buenos partidos y buenos torneos que marcan el camino que seguir en las próximas competiciones en Asia, no oculta cierta frustración con esa barrera que no logra superar, “una espina clavada que a veces duele”.

“Tienes que estar ahí. A veces he perdido en rondas anteriores y es peor que hacerlo en cuartos de final. Y cada vez que las juego, intento concentrarme en mi juego, no en la ronda, pero no ha sido posible. Un año más. Otro grande”, explicaba a la prensa anglosajona. “Pero pelearé, volveré y lo intentaré otra vez cada vez que esté en la pista”.

Era luego, ante la prensa española, cuando la tenista de 30 años desnudaba un poco más sus emociones y reconocía el enfado. “Ya no me gusta la sensación de estar en cuartos, perder, y decir que ha sido una buena semana. Al final me van a decir Carla Suárez la de los cuartos”, señalaba con un humor que exuda melancolía.

Keys, mejor

Con la misma sinceridad analizaba el partido contra Keys, “mejor, más rápida y más fresca” en un encuentro de solo 82 minutos que dominó con su poderoso servicio (que incluyó seis aces) y buenos y potentes golpes, entre los que sumó 22 ganadores. El fantástico repertorio de Suárez, desplegado en todo su esplendor el lunes ante Maria Sharapova, esta vez no apareció con toda su fuerza ni fue suficiente. Falló en su servicio y no pudo restar como acostumbra. Y aunque Keys solo le rompió dos veces, fue suficiente para el 6-4 y 6-3 que colocan a la número 14 del mundo en la semifinal frente a la japonesa Naomi Osaka.

Suárez también se mostraba molesta con algo que sucedió durante el encuentro: el ruido y el movimiento constante en las gradas del Arthur Ashe, la pista central de Flushing Meadows, donde los espectadores no dejaron de hablar creando un zumbido, los paseos por los pasillos hasta tomar los asientos se eternizaban y la atención de muchos aparentemente estaba ajena a las dos tenistas y a su esfuerzo. “Me quejé dos o tres veces al juez de silla pero no me podía quejar mil”, recordaba la canaria. Y dejaba claro que no atribuía el resultado a ese barullo, pero sí lo criticaba. “Son cosas que (los organizadores) tienen que tener en cuenta, porque son una falta de respeto”.

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