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TÚ Y YO SOMOS TRES

Iniesta y las cervicales del público

Andrés Iniesta y su padre en Chester

Contó Risto Mejide, y Andrés Iniesta asentía, que cuando estaban grabando su entrevista para Chester (Cuatro) y se desplomaron las gradas del público, vieron a una señora tendida en el suelo y corrieron hacia ella para asistirla. Y la dama, al ver a Iniesta a su lado desviviéndose por ella, se olvidó del traumatismo, del golpe, del batacazo que le había sobrevenido y gritó con alegría: «¡Una foto Andrés, hagámonos una foto aquí mismo!». ¡Ah! Es la potencia del ídolo. Aprovechó bien Risto Mejide el suceso de la grada que se hundió en plena grabación de la entrevista. Tras el paso de los damnificados por el hospital, les volvió a convocar, pero ahora en el plató. Y consiguió un efecto visual originalísimo: de entre el público contamos al menos tres señoras con collarín de cervicales, y un niño con la pierna vendada. Más que una grada de invitados a un programa, parecía la sala de espera de un ambulatorio de cercanías. ¡Ah! En la tele todo se aprovecha. El espectáculo televisivo no tiene límites.

La entrevista con Iniesta fue un masaje con ternura. Estamos de acuerdo, este glorioso jugador es un gran tipo. O sea, que se lo merecía. Quizá faltó algún atrevimiento picante, como alguna reflexión sobre la directiva del Barça y la senda 'processista'. Pero se trataba de otra cosa. En casa nos gustó el momento en que, en presencia de su padre, recordaron su viaje a Barcelona, en coche, para ingresar en La Masia, cuando Andrés tenía 12 añitos.  Contaron que aquellos primeros días fueron terribles. La soledad. La añoranza. La familia en Fuentealbilla...  ¡Ah! Los niños de internado, a 400 kilómetros de los suyos, sí. Salvando las distancias, conozco el asunto. En el caso de Iniesta el sacrificio ha servido para un éxito profesional incuestionable. Rotundo.

OTRAS SOLEDADES .– En lo mejor que emite actualmente TV-3, a mi juicio This is ArtRamon Gener también nos ha hablado esta semana de la soledad. Al piano ha desgranado aquel melancólico Viaje de invierno de Schubert. O sea, la errante vida de un hombre abandonado que huye como un paria por el mundo. Ramon se ha ido luego a saludar a la ermitaña Montserrat Domingo. Vive en el retiro de Sant Joan del Codolar desde 1977. Una mujer singular, Lo suyo no parece una huida. Ha descubierto al escritor Pinkhas Sadé. Y es inmensamente feliz leyendo en soledad su poesía.

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