M. Victòria Serés: «La pedagogía es clave en la escuela, las organizaciones y la acción comunitaria»
La presidenta del Colegio Oficial de Pedagogía de Catalunya defiende la prevención, la inclusión y la orientación continua, y reclama recursos para atender la diversidad ante el impacto de la IA
M. Victòria Gómez Serés preside el Col·legi Oficial de Pedagogia de Catalunya de Catalunya (COPEC).
M. Victòria Gómez Serés, doctora en Pedagogía y maestra, preside el Col·legi Oficial de Pedagogia de Catalunya (COPEC). Analiza las necesidades educativas y reivindica una pedagogía que trascienda la escuela.
—¿Qué papel desempeñan hoy los pedagogos en el acompañamiento de niños, jóvenes y familias?
—Aportamos una visión de los procesos educativos. Diseñamos estrategias y coordinamos a los agentes implicados para una acción educativa coherente, personalizada y sostenida.
—¿Qué necesidades detectan actualmente en niños, adolescentes y familias?
—Una necesidad creciente de escucha, orientación y fortalecimiento de los vínculos de confianza. Conviven con presión, incertidumbre y sobreexposición digital. Muchas familias necesitan herramientas para afrontar situaciones educativas cada vez más complejas. Hay que actuar antes de que las dificultades se consoliden.
—¿Qué valor tiene la orientación académica y profesional en un momento de incertidumbre?
—Es un proceso continuo para conocerse, identificar capacidades e intereses, explorar oportunidades y tomar decisiones coherentes con el proyecto vital. También previene dificultades y evita que el origen o las circunstancias personales limiten el futuro. Orientar es escuchar y ofrecer información y acompañamiento para construir un camino propio con autonomía; nunca decidir por la persona.
«Muchas familias necesitan herramientas para afrontar situaciones educativas cada vez más complejas. Hay que actuar antes de que las dificultades se consoliden»
—¿Cómo puede contribuir la pedagogía a una escuela más inclusiva?
—Aporta criterios y herramientas para trasladar la inclusión a las decisiones cotidianas. Identificamos barreras al aprendizaje, la participación o la convivencia; analizamos necesidades del alumnado y asesoramos sobre metodologías accesibles y flexibles y apoyos personalizados. Adaptamos materiales y evaluaciones, orientamos al profesorado y comprobamos si las medidas facilitan el progreso del alumnado.
—La convivencia en los centros es un gran reto. ¿Qué aporta el COPEC?
—La convivencia también se educa y se construye cada día. Hay que trabajar la escucha, la participación, el respeto y la pertenencia. Defendemos una mirada pedagógica y comunitaria que implique a alumnos, familias y profesionales. La mediación permite abordar conflictos mediante el diálogo, asumir responsabilidades y reparar daños. El conflicto puede ser una oportunidad para reforzar vínculos.
—¿Qué papel tienen los pedagogos en la prevención de la vulnerabilidad?
—Detectamos indicadores de riesgo, identificamos necesidades educativas y sociales, reforzamos factores de protección y coordinamos respuestas con familias y profesionales. La vulnerabilidad depende también del entorno familiar, social y educativo. El Anuario de la Educación señala que el mayor porcentaje de alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo corresponde a las NESE de tipo B, vinculadas a situaciones socioeconómicas o socioculturales desfavorecidas. Esto exige recursos más equitativos y equipos multidisciplinares estables, con pedagogos, en los centros de alta complejidad para evitar intervenciones tardías.
—¿Cómo afectan la tecnología y la inteligencia artificial al aprendizaje?
—Permiten personalizar aprendizajes, acceder a información, adaptar materiales y apoyar al alumnado y a los profesionales. Pero incorporarlas al aula no garantiza aprender mejor. Hay que definir para qué se utilizan y evitar el consumo pasivo. La IA debe servir para investigar, crear, resolver problemas y contrastar información, sin sustituir el esfuerzo, el pensamiento propio, la creatividad ni la relación educativa. Debemos enseñar a verificar respuestas, detectar errores y sesgos, citar fuentes y proteger datos personales. No se trata de prohibir la tecnología, sino de usarla de forma crítica, segura, responsable y ética.
—¿Qué competencias necesitarán niños y jóvenes para afrontar el futuro?
—Además de conocimientos, necesitarán pensamiento crítico, creatividad, autonomía, comunicación, liderazgo y trabajo en equipo. Serán esenciales las competencias emocionales, el control de las propias emociones y las habilidades relacionales y digitales. Educar para el futuro es formar personas con valores y disposición permanente a aprender.
¿Qué importancia tiene la formación a lo largo de la vida?
—Los conocimientos y las necesidades profesionales cambian. Los empleos difícilmente mantendrán las mismas funciones durante toda la vida laboral y habrá más cambios de itinerario. Por eso la formación continua ya no es opcional. Aprender, esforzarse y superarse será tan importante como la formación inicial. Hay que garantizar formación accesible y acompañamiento en todas las etapas.
«Aportamos conocimiento especializado, planificación, evaluación y una mirada humana»
—¿Qué aporta el Colegio de Pedagogía de Catalunya a la profesión y a la sociedad?
—El COPEC representa y defiende la profesión, vela por una práctica rigurosa y ética y ofrece orientación, formación continua, asesoramiento y espacios de intercambio. Colabora con administraciones e instituciones para mejorar políticas y prácticas educativas. Nuestra mirada global permite comprender a las personas en relación con su entorno y está presente en la familia, la comunidad, la salud, el trabajo, la formación y la inclusión social.
—¿Qué mensaje trasladaría a la ciudadanía ante los nuevos retos sociales y educativos?
—La pedagogía es necesaria donde hay personas que aprenden. En la escuela, el pedagogo es imprescindible para orientar, prevenir y acompañar al alumnado, las familias y los docentes. Pero la pedagogía va más allá: en las organizaciones ayuda a detectar necesidades formativas y desarrollar talento; en el ámbito social y comunitario, a prevenir la vulnerabilidad y acompañar a las personas durante su vida. Aportamos conocimiento especializado, planificación, evaluación y una mirada humana. Reconocerlo es apostar por una sociedad más inclusiva, crítica y cohesionada.