A los mandos

La magia de volar: historias de mujeres piloto

Paula Prado y Clara Hernanz, first officers de Vueling, son un ejemplo de cómo la pasión y el esfuerzo derriban barreras en la industria de la aviación

Paula Prado y Clara Hernanz, first officers de Vueling, realizan tareas de preparación de vuelo / Elisenda Peña

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Henar de León

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La industria de la aviación, al igual que la sociedad, trabaja desde hace años para dar cabida a una realidad más diversa e inclusiva, fomentando la igualdad y la creación de entornos laborales en los que las mujeres puedan desarrollarse plenamente en roles que van desde la cabina de mando hasta las posiciones directivas. Vueling mantiene un firme compromiso con la paridad de género en toda su plantilla. Actualmente, el 51,2% de sus más de 4.600 empleados son mujeres, un porcentaje que se sitúa en el 40,3% en posiciones de gerencia y dirección. Las mujeres ocupan la mayoría de los puestos de Tripulación de Cabina de Pasajeros (TCP), un 76,8%. En la posición de piloto, las mujeres representan el 4,7% del total, una cifra que, aunque aún es modesta, refleja un crecimiento constante y está en línea con la media del sector. En este escenario, la compañía trabaja por promover diferentes iniciativas con las que dar mayor visibilidad al rol de la mujer en la sociedad.

El 51,2% de los empleados de Vueling son mujeres. La cifra alcanza el 40,3% en posiciones de gerencia.

Paula Prado y Clara Hernanz son first officers en Vueling. Con años de experiencia en la industria, sus trayectorias son un reflejo de la pasión y el esfuerzo que impulsan la evolución del sector. Su amor por la aviación comenzó desde muy pequeñas. “Siempre que oía pasar un avión me quedaba embobada mirando al cielo y recuerdo con mucho cariño la sensación de embarcar junto a mis padres al empezar un viaje”, explica Paula. Para ambas, su primera experiencia de vuelo fue lo que terminó de sellar su vocación. “A los 16, sin haber terminado todavía el colegio, realicé vuelos en aeronaves sin motor, planeadores de aviación deportiva. Desde entonces tuve muy claro que no quería hacer otra cosa en la vida”, cuenta Clara.

Conocida por ser una de las más exigentes, la formación de piloto implica una enorme dedicación. No solo requiere un conocimiento de disciplinas como las matemáticas, la física y la normativa aeronáutica; sino también habilidades que se desarrollan mediante horas y horas de vuelo en simuladores y aeronaves reales. “Las clases teóricas son densas, los exámenes exigentes y das también prácticas de vuelo en simuladores... Y a esto se le suma la necesidad de realizar diferentes cambios a nivel personal. Tuve que mudarme lejos de mi ciudad, adaptar mi semana laboral, que muchas veces no sigue el patrón habitual con el fin de semana libre, y adaptar mi vida social, ya que mis horarios a veces no coincidían con los de mis amigos... Y todo ello es, en realidad, un antecedente de lo que será después tu vida como profesional. Sin embargo, para mí, todo mereció la pena desde la primera vez que puse un pie en la cabina de un avión”, asegura Paula.

Paula Prado VUELING / Elisenda Peña

He hecho muchos sacrificios, pero todo mereció la pena desde la primera vez que puse un pie en la cabina de un avión

Paula Prado

— First Officer en Vueling

La diversidad ayuda a entender mejor al pasajero, construir equipos más efectivos y generar un ambiente más inclusivo

Paula Prado

— First Officer en Vueling

Romper estereotipos

El número de mujeres en la aviación ha aumentado considerablemente en los últimos años, sin embargo, la lucha contra los estereotipos de género persiste. “Cuando decidí que quería ser piloto, muchos pensaron que era una locura y que la idea se me terminaría yendo de la cabeza”, comenta Clara. “Alguna vez, cuando comento que soy piloto, la primera reacción es no tomarme en serio. Piensan que bromeo”, añade Paula. Afortunadamente, ninguna de las dos ha vivido ningún episodio desagradable en el entorno laboral y aseguran que siempre se han sentido en posición de completa igualdad, “como una más”.

Según las pilotos, la percepción de la mujer en la aviación también ha mejorado. “Hace ya algunos años, recuerdo salir de la cabina para ir al baño y ver a pasajeros pegándose codazos y mirándome, estaban sorprendidos por el hecho de que su piloto fuera una mujer”, cuenta Clara. “Ahora tengo 43 años y, afortunadamente, veo que las cosas han evolucionado”, añade.

La representación de las mujeres en estos cargos es fundamental para fomentar su aceptación. “Recuerdo que, cuando fui a la escuela para informarme sobre los estudios de piloto, me dieron automáticamente la información para ser TCP (Tripulante de Cabina de Pasajeros) y tuve que explicarles que yo quería ser piloto”, explica Paula Prado. “Hace ya 22 años que pasé por la academia y, entonces, éramos muy pocas mujeres. Siento que, por suerte, cada vez cabemos más en la mente de la gente, y ya no es tan raro que nosotras estemos a los mandos de un avión”, asegura. “Ver a mujeres desempeñando con éxito el rol de piloto ayuda a normalizar que podemos y debemos ser parte integral de la aviación, y sirve como fuente de inspiración para las nuevas generaciones. Hacernos ver, dar charlas, invitar a las niñas a la cabina del avión... Lo importante es que tengan un referente y que vean que si nosotras hemos podido lograrlo, ellas también podrán”, dice Clara Hernanz.

Clara Hernanz / Elisenda Peña

Alguna vez, cuando comento que soy piloto, la primera reacción es no tomarme en serio. Piensan que bromeo

Clara Hernanz

— First Officer en Vueling

Es importante que las niñas tengan un referente y vean que, si nosotras lo hemos logrado, ellas también podrán

Clara Hernanz

— First Officer en Vueling

Vueling defiende su compromiso con la inclusión a través de políticas con las que promover la diversidad de género, la igualdad en el entorno laboral y la integración de todos los colectivos. En este sentido, entre las iniciativas promovidas por la aerolínea, está la publicación de su Mandato de Diversidad e Inclusión en 2023. Mientras que en 2024, la compañía se unió a la Asociación Red Empresarial por la Diversidad e Inclusión LGTBI (REDI), promoviendo acciones que aseguren un entorno laboral respetuoso y seguro para las personas de diversas orientaciones sexuales e identidades de género. “La diversidad siempre es buena, y no solo de género. Distintas culturas, procedencias, formas de pensar, crianzas... Cada uno tiene una forma diferente de gestionar los problemas y de ver las cosas, y eso ayuda a entender mejor al pasajero, formar equipos de trabajo más efectivos y generar un ambiente más cómodo e inclusivo. Me parece imprescindible”, explica Paula.

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Vivir de un sueño

Ambas pilotos aseguran que se sienten profundamente orgullosas de formar parte de Vueling y que han encontrado en la compañía un entorno laboral donde se sienten a gusto, se valoran sus capacidades y se les brinda la oportunidad de desarrollarse profesionalmente. “Cuando tienes un objetivo hay que trabajarlo, perseguirlo día a día. Estoy muy orgullosa de mí misma por lograr mi sueño y siento un cariño muy especial hacia mi empresa, que me permite vivir de lo que me gusta. Solo puedo sentir agradecimiento y valoro muchísimo lo que tengo”, cuenta Clara Hernanz. “Para mí, el mayor orgullo de este trabajo es entrar en un aeropuerto con mi chapa colgada, sentarme en la cabina y poder decir que esa es mi zona de trabajo, que yo puedo hacer volar ese avión y que llevo en él a muchas personas y muchas historias”, añade Paula Prado.

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