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POLÉMICA POR EL REFERÉNDUM

El Síndic admite casos "puntuales" de "adoctrinamiento" en las escuelas por el 1-O

Ribó sostiene que la escuela catalana es plural pero reclama guías sobre cómo abordar "temas controvertidos"

El Síndic de Greuges, Rafael Ribó / ACN / ELISENDA ROSANAS

El Síndic de Greuges, Rafael Ribó, sostiene que en las aulas catalanas no hubo "adoctrinamiento" sobre el 1-O "más allá de situaciones puntuales" que están siendo analizadas. "Más allá de situaciones puntuales, puedo decir categóricamente que en Catalunya tenemos una escuela con pluralismo y sin adoctrinamiento", concluye en un informe de 166 páginas en el que pide que se incorporen algunas instrucciones a los centros sobre cómo abordar “temas controvertidos”.

El informe titulado 'El pluralismo en las escuelas de Catalunya como garantía del no-adoctrinamiento', ha sido redactado a partir de las 174 incidencias presentadas ante el organismo de defensa de los ciudadanos ante las administraciones públicas y el Ministerio de Educación en relación con las protestas por la prohibición del referéndum de autodeterminación de Catalunya, estima que "pudo haber una situación irregular" en unos 10 casos, un 5,7% del total analizado. Solo dos de ellas han sido judicializadas.

Entre las situaciones denunciadas, un 22,4% hacían referencia a tratamiento de la situación política en las aulas, el 18,4%, a la presencia de simbologia en los centros; el 17,8%, a la participación de alumnos en las manifestaciones y huelgas; el 16,7%, a comunicados y el 16,1%, a los paros en clase.

Ribó ha recordado que en Catalunya hay 4.800 centros, más de 115.000 trabajadores y 1,3 millones de alumnos, y, tras analizar más de 3.000 páginas de libros de texto, ha constatado que estos manuales respetan derechos y valores del ordenamiento jurídico, aunque concede que en algunos ha habido “algunas imprecisiones”.

Respetar la diversidad

El Síndic sostiene que “la educación tiene una dimensión íntrinsecamente política que no puede serle arrebatada” ("L’educació té una dimensió intrínsecament política, que no pot ser manllevada"), aunque reclama que se refuercen el pluralismo y la neutralidad para que ningún alumno se sienta excluido o amenazado.

El informe alude al derecho a los profesores a la libertad de cátedra y a expresar sus opiniones en el aula, incluso a preguntas de los alumnos, pero recuerda que siempre ha de ser teniendo como límite la necesidad de preservar la escuela como un entorno neutro y plural ideológicamente, que preserve “el buen clima” en los centros. Recuerda precedentes en los que la escuela ha tomado parte activa en otras situaciones como la defensa de la enseñanza de calidad, el catalán como lengua vehicular o la crisis de los refugiados, sin que se haya causado la misma polémica que por el 1-O.

Por eso, Ribó recuerda a los profesores que, aunque “pueden expresar sus opiniones sobre la situación política”, “no pueden formular comentarios despectivos u ofensivos respecto a las opiniones de los demás”. Y les vuelve a señalar que los alumnos tienen derecho a “la intimidad de sus opiniones” y a que determinadas cuestiones sean abordadas según su edad.

En este sentido, sostiene que los alumnos puedan decidir colectivamente, por ejemplo, participar en una huelga en el tercer curso de la ESO (13-14 años), pero no antes.

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