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Informe Edubarómetro de Catalunya

La motivación del alumno es la principal exigencia de los padres a la escuela

El 66% de las familias creen que la educación que reciben sus hijos es buena o muy buena

Una clase de 4º de ESO en el instituto La Llauna de Badalona.  / RICARD FADRIQUE

A los padres les preocupa que los hijos vayan a clase con ganas, requisito básico para asegurar una prolongada educación. Así, un 53% consideran que la motivación para aprender es el principal objetivo que debe abordar la escuela, según una encuesta de Edubarómetro realizada por la Fundació Jaume Bofill a las familias de niños y jóvenes escolarizados en Catalunya. La satisfacción con el sistema educativo aprueba con una nota de 5,8 y sube al 6,7 en el ámbito particular de la escuela, datos que, según el director de la fundación, Ismael Palacín, se contraponen a las voces catastrofistas por los recortes de los últimos años.  

Al comparar los resultados con la encuesta realizada hace unas semanas a los docentes, se certifica que padres y maestros comparten una similar valoración y reivindicaciones, entre ellas la apuesta por la innovación y una visión integral de la educación. Cobran cada vez más importancia competencias como la citada motivación, la creatividad y el espíritu crítico, saber convivir y tener valores, y los hábitos de trabajo y de esfuerzo.

Más creatividad

En este panorama holístico que busca adaptarse mejor a las demandas de la cambiante sociedad, desciende el tradicional peso atribuido a la buena preparación académica, especialmente en las familias de mayor nivel de estudios. Los padres con carrera priorizan la creatividad y el espíritu crítico (42,4%), un valor emergente, muy por encima de las competencias básicas (23,6%). La demanda se invierte en las familias con menos formación.

Peor si los hijos van mal

Tanto Palacín como la directora de investigación de la fundación, Mònica Nadal, han celebrado que el 66% de las familias creen que la educación que reciben sus hijos es buena o muy buena. "Es una cifra muy por encima de la esperada", se han congratulado. Eso sí, el porcentaje disminuye al 35,2% cuando se trata de encuestados cuyos hijos van mal en la escuela. Estas familias critican especialmente la falta de atención personalizada, orientación y acompañamiento, además de los métodos de enseñanza y la exigencia. 

Respecto al logro concreto de los objetivos por parte de la escuela, los padres no discriminan de manera significativa entre los ítems analizados, si bien la creatividad y la motivación (con una media de 3,4 sobre 5 puntos ambos) ocupan las posiciones más bajas de satisfacción. 

Otro apunte remarcable es que las valoraciones descienden conforme se pasa de la etapa infantil (la más elogiada) a primaria y ESO, siendo la secundaria la que registra las peores puntuaciones.

A diferencia de los docentes, los progenitores no perciben el cambio educativo de los últimos tres años; un 48,2% estima que está igual, un 28,4% que ha empeorado y un 23,4% que ha mejorado. 

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