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Vacaciones con los suegros sin discusiones: es posible

Así puedes evitar conflictos y disfrutar de las vacaciones cuando te acompañan tus suegros

Playa de la Barceloneta, 16 de julio.  / ELISENSA PONS

La familia política se convierte en fuente de conflictos, no solo con ellos sino también con la propia pareja. Esto se agudiza en vacaciones, cuando pasamos más tiempo en familia y, especialmente, si compartimos destino turístico con ellos.

A través de unas pautas podremos no solo no discutir en las vacaciones, sino afianzar la relación con ellos y conseguir disfrutar de la playa.

Situaciones de conflicto

Algunas familias basan sus relaciones en el respeto de la individualidad y el espacio. Esta forma de actuar y la toma de distancia acaba generando un equilibrio en las relaciones, donde surge un clima agradable de cordialidad. Pero no siempre es así. Padres que ejercen un mayor control sobre sus hijos o suegros dependientes acaban generando conflicto y discusiones de forma continua.

Las situaciones de conflicto acaban surgiendo por tres causas principales:

- Implicación en la toma de decisiones. Aunque las decisiones son cosa de la pareja, los padres se entrometen dando su opinión, no necesariamente de forma malintencionada. Esto acaba crispando la situación al notar que no somos responsables de nuestras decisiones más personales.

- Educación de los hijos. Una suegra que te dice cómo criar a tus hijos, las decisiones a tomar o la forma óptima de crianza. A menudo aparece al pedirles que cuiden a los nietos. Acaban sintiéndose responsables de su educación y añaden normas propias.

- Las vacaciones en familia. Problemas económicos o vínculos fuertes acaban haciendo que vayamos con los suegros a la playa. La convivencia hace saltar problemas que ya existían y, además, que puedan surgir otros nuevos.

Vacaciones sin discusiones

La familia juega un papel fundamental en la vida de cualquier persona. Forman parte del día a día y no siempre hay una buena relación. Esto se agudiza en vacaciones debido a los roces de la convivencia.

Con estas pautas podrás rebajar la tensión, evitar las discusiones y generar un clima en el que poder disfrutar del verano.

1. Básate en el respeto

Sin una base de respeto, surgirán las discusiones. Debemos tener en cuenta que las palabras pueden herir si no se escogen de forma correcta. Esto hará que no lleguemos a puntos en los que se pierdan los papeles ni a situaciones en las que alguien pueda sentirse molesto.

2. Asertividad

Comunicarte sin agresividad, poniendo límites con calma y dando la información en todo momento de lo que necesitas y de cómo te sientes. Evita la culpabilización: no todo va dirigido a hacernos sentir mal.

3. Escúchate

Presta atención a lo que sientes en cada momento. Algunas situaciones generan malestar que nada tiene que ver con el momento presente, sino que se debe a temas no resueltos del pasado. Hazte responsable de tus emociones y del origen real.

4. Acércate

Nos formamos siempre la imagen de una persona desde unos pocos rasgos y en base a esquemas prejuiciosos. La mejor forma de romper eso es acercándonos y conocer bien a esa persona. Interesándonos por el trabajo o la ciudad de origen creará un vínculo seguro en el que expresarse y llegar a conocerse.

5. Puntos intermedios

Llega a acuerdos sobre las cosas que hacer, los lugares que visitar o los restaurantes donde comer. No siempre tiene que ganar la misma persona y se pueden llegar a puntos intermedios donde ambas partes disfruten.

6. Pon distancia

En la playa no es necesario pasar todo el tiempo juntos. Separarse en momentos puntuales puede dar espacio y oxigenar la relación entre todos.

Las vacaciones no deben ser motivo de discusiones, sino espacios para nuestra tranquilidad y desconexión. Es el momento de afianzar vínculos y acercarnos más a la familia política. Siguiendo estas pautas podremos tener un verano agradable en el que todos disfruten.

Ángel Rull, psicólogo.

Temas: Familia

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