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El Sant Joan de Déu busca 35.000 euros para ayudar a niños con ictus

Pediatras del hospital infantil planean financiar la recuperación neurocognitiva de los pequeños

Un 85% de los menores que sufren un accidente vascular cerebral sufren secuelas graves toda la vida

El neuropediatra del hospital Sant Joan de Déu Jaume Campistol observa una imagen del cerebro de un niño. / JOAN CORTADELLAS

El cerebro de un niño de apenas 5 años que acaba de sufrir un accidente vascular cerebral, un ictus que le ha interrumpido el riego sanguíneo en las arterias que nutren sus centros vitales –ha dejado de hablar, no mueve una pierna o apenas tiene visión, entre múltiples consecuencias-, está preparado para lanzarse a la búsqueda de espacios cerebrales que estaban inutilizados –nadie emplea todas sus neuronas-, potencialmente capaces de asumir las funciones que la crisis cerebral ha dejado en suspenso. Un 85% de los cerca de 40 menores de 18 años que cada año sobreviven a un ictus en Catalunya -muchos, recién nacidos o con meses de vida- quedan con secuelas físicas, cognitivas e intelectuales que, con mayor o menor intensidad, los acompañarán el resto de su existencia.

La capacidad de reincio cerebral de estos niños, denominada plasticidad y exclusiva de la infancia, exige una intervención inmediata que se ocupe tanto de recuperar la habilidad de caminar, como de la inmensa parcela neuropsicológica que rige las funciones del aprendizaje escolar, el habla, la conducta y las relaciones humanas, un apoyo terapéutico que, según aseguran los especialistas consultados, los hospitales públicos catalanes apenas pueden asumir en estos momentos.

Los hospitales públicos apenas pueden asumir la recuperación neurocognitiva de los niños con ictus

Los pacientes son dirigidos a la muy saturada red asistencial de salud mental –meses de espera-, o se deposita su porvenir en las posibilidades económica de la familia, que habrá de financiar una rehabilitación neuropsicológica, cognitiva y educativa que, sin duda, definirá la calidad del resto de su existencia.

Atención durante dos años

“La sanidad pública se ocupa de la recuperación física, motora, de los niños que han sufrido un ictus: se cuida de que vuelvan a caminar y que se vistan solos. Pero no existen servicios específicos que ofrezcan rehabilitación neurocognitiva”, afirma Jaume Campistol, neuropediatra del Hospital de Sant Joan de Déu (HSJDD). “Estos pacientes son dirigidos a escuelas donde los maestros están desbordados y no pueden ocuparse de ellos, o pasan a la red de salud mental, en la que, una vez superen las listas de espera, los visitarán cada tres meses. Las familias se han de buscar la vida, o asumir que el niño quede limitado”, añade Campistol.

Ante esta situación, Campistol y un reducido equipo de especialistas del HSJDD idearon impulsar la campaña ACTICTUS, cuyo soporte será un ducumental del mismo título que rodará David Hernández, con la que se proponen reunir los 35.000 euros que consideran imprescindibles para ofrecer apoyo neuropsicológico a los menores afectados por ictus que el HSJDD atienda en los próximos dos años.

Es difícil que se den cuenta 

La rehabilitación que prevé ofrecer la iniciativa Actictus se realizará en el hospital o en el domicilio del niño, proporcionándo a las familias recursos informáticos. Una parte de lo recaudado se destinará a investigar el ictus infantil, un ámbito donde todo es más difícil, empezando por la capacidad del propio afectado para ser consciente de que está sufriendo un accidente vascular cerebral.

Los signos de alerta de un ictus son más o menos conocidos por la población adulta. “Díle a un niño de dos años que te avise si nota que se le ha dormido la mano. ¿Cómo le explicas qué es eso?”, comenta Teresa Solá, neuroradióloga intervencionista del HSJDD, promotora de Actictus. Actuar con inmediatez, antes de que transcurran seis horas desde los primeros síntomas –plazo fijado para los adultos-, es complicado, advierte Solá, si quien está sufriendo el ictus es un niño de dos meses, 3 años, o un adolescente que puede confundir los síntomas del accidente cerebral con el enturbiamiento mental causado por un pelotazo que ha recibido jugando a fútbol.

Logopedia y sociabilidad 

Actictus se ha diseñado en forma de investigación clínica. Se trata de un proyecto muy práctico con el que se proponen ofrecer rehabilitación neuropsíquica y cognitiva, así como logopedia para reaprender el habla, terapia ocupacional con la que iniciarse en alguna habilidad y apoyo a las familias y las escuelas para que el pequeño paciente se reinicie en el aprendizaje reglado. Todo un reto, cuyos resultados analizarán y publicarán, ya que se trata de un área poco desarrollada en la asistencia hspitalaria.

El ictus, un taponamiento vascular cerebral asociado al mundo de adultos que tienen altos niveles de colesterol o son hipertensos, también ocurre a los niños que no sufren ninguna de esas alteraciones, algunos cuando son bebés de pocos meses, o incluso siendo fetos en formación en los que, con una asiduidad difícil de calibrar, conduce a una muerte intrauterina cuya causa solo se precisa si existe autopsia.

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