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UNA POLÉMICA ZONA DE OCIO

La Zona Hermética de Sabadell agoniza

El Ayuntamiento ha empezado a liquidar las empresas que aun operan en este espacio con el fin de reconvertir la oferta de ocio en la ciudad

Discoteca El Manisero de la Salsa, que próximamente cerrará sus puertas / NÚRIA PUENTES

Cinco, con los dedos de una mano, son las discotecas que se mantienen vivas en la Zona Hermética de Sabadell, el que fue el gran epicentro del ocio nocturno del área metropolitana de Barcelona entre los años 90 y los 2000. El Ayuntamiento de Sabadell ha empezado a notificar a los últimos locales abiertos la obligatoriedad de cesar la actividad. Dos de ellos ya han echado el cierre en la última semana. Sin embargo, los empresarios imploran al consistorio que no finiquite la actividad con el cierre de los últimos locales, lo que mataría definitivamente este tipo de oferta en este espacio de la ciudad.

Con una oferta inferior a la que ofrecen otras ciudades del tamaño de Sabadell, la quinta en volumen de habitantes de Catalunya, el consistorio está determinado a poner punto y final a una historia que empezó el alcalde Antoni Farrés a principios de los años 90. La creación de un espacio de discotecas en una zona industrial de la ciudad respondía a la necesidad de evitar que la juventud de la ciudad tuviese que marchar a localidades vecinas, poniendo en riesgo sus vidas en una situación donde conducción y alcohol suelen terminar con víctimas en la carretera.

Punto de peregrinación nocturna

La oferta creció de manera desmedida, hasta el punto que la Zona Hermética se convirtió en punto de peregrinación de gente de toda la área metropolitana de Barcelona y del resto del país. A finales de los 90 y a principios de siglo llegaba a los 40 locales, convirtiendo este espacio de la ciudad en una zona donde diversión, masificación, alcohol y violencia llegaron a tener una convivencia peligrosa.

Todo ello alertó a los vecinos, que denunciaron de manera reiterada los casos de violencia que detectaban en las calles, con peleas, agresiones (alguna de ellas mortal) y daños en el mobiliario público y en propiedades privadas. Tal fue la afectación que desde el barrio de Gràcia, donde se encuentra este espacio, se levantó un movimiento ciudadano que presiono al consistorio hasta que finalmente se aprobó el cese de las actividades vinculadas al ocio nocturno.

El Ayuntamiento aprobó crear un plan director del ocio nocturno, que se ha encargado pero no elaborado

La crisis hizo mella en la zona, lo que provocó el cierre 'natural' de gran parte de las discotecas en un proceso que se encaminaba hacia junio de 2016, fecha límite establecida para finiquitar la actividad. Los empresarios del sector solicitaron moratorias que no fueron aceptadas, por lo que recurrieron por la vía administrativa. Paralelamente, el pleno del Ayuntamiento aprobó crear un plan director de usos del ocio nocturno en la ciudad, que fuentes consistoriales aseguran que se ha encargado pero que no se ha elaborado.

La actividad ha ido cada vez más a la baja, y de esos 40 locales hoy en día tan solo quedan cinco en activo. "La semana pasada la discoteca Lemon recibió una orden para cerrar la discoteca y este fin de semana pasada ya no abrió puertas, mientras que otra, El Manisero de la Salsa, abrió por última vez este domingo", explica Joan Cosp, presidente del colectivo de empresarios del ocio nocturno de la Zona Hermética y propietario de la discoteca Paladium.

Cosp asegura que el cierre de las discotecas dejará la ciudad sin opción de ocio nocturno de tipo musical, al margen de los bares y otros locales que ofrecen una oferta similar pero como bar musical. Ello representa la desaparición de un aforo de 2.000 personas después del cierre progresivo del resto de locales. “La semana pasada nos reunimos con el alcalde, Maties Serracant, y dos tenientes de alcalde, y vimos como no había ninguna voluntad política para resolver la situación”, añade.

El consistorio, que durante este lunes se mostró reticente a hacer comentarios al respecto, asegura que la decisión de cierre de los locales se mantiene firme con el fin de garantizar “la convivencia y la tranquilidad” en el barrio de Gràcia. Del mismo modo, apuntan que en los próximos días un tercer local recibirá la orden de cierre de su actividad, lo que dejará en cuatro las discotecas operativas en este espacio.

Supervivencia y apoyo mutuo

El cierre de El Manisero de la Salsa ha provocado el de la escuela de baile vinculada al negocio y que se encuentra puerta con puerta con la discoteca. Por este motivo, la propiedad ha tenido que buscarse la vida y no dejar a los alumnos en la estacada a medio curso, por lo que se ha optado por alquilar un local en la vecina ciudad de Sant Quirze del Vallès y trasladar temporalmente la actividad a este espacio, todo ello mientras se lleva a cabo una solicitud de nueva licencia ante el Ayuntamiento de Sabadell.

Otro afectado, la discoteca Lemon, ha visto en Paladium un apoyo. Dada la bajada de clientela, esta última discoteca ha optado por no abrir de manera habitual la sala grande y abrir tan solo la pequeña bajo el nombre de “The Club”. Las circunstancias han llevado a ofrecer la sala grande a la propiedad de Lemon para que sus clientes habituales puedan seguir, temporalmente, con su rutina habitual de fin de semana.

Temas: Discotecas

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