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Así son las multitudinarias fiestas runner de Barcelona

Han reunido a más de 300 corredores callejeros. Corren de noche con mochilas-altavoz y acaban con cervezas. Los Midnight runners ya están en 18 países 

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Marea de corredores callejeros durante el último evento de los Midnight runners, el miércoles. / Ferran Nadeu

Los transeúntes desenfundan los móviles con los ojos más desencajados que si acabaran de toparse con el nuevo presidente de Argentina recién levantado. Una marabunta en mallas cruza el Born a toda velocidad. Como Shakira al ver a un inspector de Hacienda. Serán lo menos 200 runners. Se han llegado a reunir más de 300. Corretean de noche por la calle con mochilas-altavoz y subidón discotequero. Se animaría a correr con ellos hasta Homer Simpson: después hay cervezas. Son fiestas runner. Ahora lo que se lleva es salir a tomar algo en zapatillas y sudado.  

Midnight runners, se lee en sus camisetas. Corredores de medianoche. Es la hora –no tenían otra- a la que empezaron a salir de fiesta-runner dos amigos por Londres hace 8 años. Ahora es una moda multitudinaria que se ha extendido por 18 países: de Nueva York a Sídney. Tienen más de 10.000 miembros activos por todo el mundo. Más de 1.600 en Barcelona. Fue la cuarta ciudad en sumarse a estas carreras nocturnas, tras Boston y Berlín.  

Aquí se echan a correr a las ocho de la tarde. “Es que tenemos que trabajar por la mañana”, se excusa Nicolas Graetz, uno de los capitanes sonrientes. Son 13 en Barcelona, todos voluntarios. Estas fiestas callejeras son gratuitas. ¿Qué engancha? “La parte social”, responde Nicolas de carrerilla. “Lo importante –dice el runner- es que la gente tiene que presentarse a dos, tres personas nuevas en cada evento”. Hay mucho juego para socializar, mucho entreno interactivo. Acabas corriendo de cháchara con ya no tan desconocidos. Y después cervezas: los lunes, en el Bar Tetuán; los miércoles, en el Yatai Market Barcelona. Les dejan una sala donde nadie los mira por encima del hombro por ir sudados y en mallas. “A lo mejor se quedan 80 personas”, calculan. Al final, “correr –se ríen- es la excusa”. 

Corriendo por Ciutat Vella. /

Ferran Nadeu

Las rutas se planean con intención turística: Arc de Triomf, Born, Gòtic, la playa… “No estamos aquí para hacer una marca –insisten-. Estamos aquí para pasarlo bien, explorar la ciudad de una forma diferente y hacer una fiesta”. Se escucha hablar en todos los idiomas. El 70% de los runners son extranjeros. De todas las edades. Los hay amateurs y alguno que acaba de hacer tres maratones en dos semanas. “Ron”, se presenta entre zancada y zancada. Enseguida te enseña cómo respirar para poder hablar y correr a la vez. Aquí es básico.  

Salen los lunes (9 kilómetros) y los miércoles (5-6 km). “Da igual si corres lento o rápido –animan-. Cada kilómetro y medio, hacemos paradas y ejercicios para que la gente se concentre de nuevo”. Cada semáforo en rojo es una fiesta. Hay capitanes con altavoces tanto para los primeros como para los últimos. Lo mismo chocas los 5 con algún transeúnte que haces la plancha al ritmo de ‘La Macarena’ con el hotel Vela de fondo. Acabas corriendo con más empeño que Forrest Gump. Imposible desanimarse entre tanta marea runner. Sueltas más adrenalina que el alcalde de Badalona al hablar de su árbol de Navidad. “En verano es de locos –resopla Louis, otro capitán-. Hemos llegado a ser 300-400”.

Una de las paradas técnicas con abdominales y ejercicios interactivos. /

Ferran Nadeu

“Me ha encantado conocer nuevas personas”, dice Angie, 30 años, tras su primera carrera-fiesta. “Es una forma entretenida de hacer ejercicio”, asiente Paula, 23, ella repite por segunda vez. “Yo ya lo veo como ir a tomar algo”, asegura Ana, 28, una veterana. 

Cruzando el Paseo del Born. /

Ferran Nadeu

Funciona mejor que Tinder. Después de conocer a alguien todo sudoroso, las citas solo pueden ir a mejor. De aquí han salido muchas parejas –aseguran los capitanes-, matrimonios, incluso bebés. “Al final es gente que tiene el mismo interés –apunta Nicolas- Por eso siempre intentamos empujar a que la gente entre en contacto”. Nadie corre con cascos. 

En la plaza del Mercat del Born. /

Ferran Nadeu

Habrá evento aún más multitudinario en febrero: es el sexto aniversario del grupo de Barcelona. “Justo es la fecha de la media maratón”, apunta Nicolas. Se les unirán –ya les están confirmando- centenares de midnight runners de otras ciudades. 

La marea azul de los Fun runners

Los martes y jueves toca #mareaAzul, así se identifican en Instagram. Es el color de sus camisetas. Son los Fun runners. También ofrecen gratis dos días de entreno callejero. “Están abiertos a todo el mundo –animan- y se realizan varios grupos por nivel”. Son 240 socios. Los martes se suelen juntar unos 60: corren por la zona de Mar Bella. Los jueves hacen ‘trail’ desde la plaza de Karl Marx. ¿Su objetivo? “Fomentar el deporte –dicen- para formar equipo, progresar y compartir una misma pasión”.

Hombres lobo runners

A estas alturas, ya hay hasta hombres lobo runners: Moonrunners. Llevan trotando bajo la luna llena desde el 2015. «Sin luces -describen-. Sin frontales. Sin reloj. Sin GPS. Sin móviles. Sin música. Solo tú, tus zapatillas y tus 5 sentidos». Empezaron siendo 13. Han llegado a reunirse más de 80. Quedan la noche de luna llena de cada mes. «Caiga en lo que caiga -prometen-. Y caiga (del cielo) lo que caiga». La próxima cae en lunes, este 27 de noviembre. Suelen quedar sobre las 22 h. Concretan la ubicación en su canal de Telegram: moonrunnersBCN

Para los madrugadores están los Sunrise runners. Serían la némesis de los Midnight. Hace siete años que corren y caminan cuando sale el sol: quedan a las 7.30 en la Barceloneta. Terminan bañándose en el mar (incluso en invierno) y desayunando en comuna. Son casi 5.000 miembros en Meetup. “Tienen que sacarte de la cama con grúa –confiesan- pero sabes que vas a disfrutarlo”. 

Los runners cerveceros

Y sí, también hay comunidad runner de cerveceros: Beer runners. Si ves una marea naranja, son ellos. “Somos gente con una misma afición –se definen-: el running y la cerveza”. Ya son más de 25.000 en toda España, detallan en su web. Están en más de 70 ciudades. En Barcelona llevan 10 años. Corren martes y jueves a las 20 h., van cambiando de ruta; asfalto y montaña, le dan a todo. Lo suyo, dicen, es el ‘social running’. Es decir: “Entreno y risas”. Y brindis, claro.