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Màxim Huerta, mínimo mandato: el ministro más breve de la historia

Con siete días en el cargo fulmina el anterior récord, los 82 de García Ferrero

Íñigo Méndez de Vigo (izquierda) junto Màxim Huerta, en Madrid. / REUTERS / PAUL HANNA

Màxim Huerta, mínimo mandato. El ya extitular de Cultura y Deportes se ha convertido en el ministro más breve desde la reinstauración de la democracia: solo siete días han pasado desde que tomara posesión del cargo. Pulveriza el anterior récord, que tenía desde 1982 José Luis García Ferrero.

82 días estuvo solo García Ferrero como ministro de Agricultura con la UCD. Igual que el ministro de Deportes se marcha a las puertas del Mundial de Rusia, García Ferrero fue elegido por Leopoldo Calvo-Sotelo en septiembre de 1982, en plena resaca del Mundial del Naranjito. Estuvo 47 días en el cargo, más 35 días más en funciones hasta que Felipe González formó su primer Gobierno.

De efímero a efímero

Después de él, solo se había acercado a aquellas cifras el último ministro de Mariano RajoyRomán Escolano. Poco podía imaginar el exvicepresidente del Banco Europeo de Inversiones al ser nombrado ministro de Economía, Industria y Competitividad que solo duraría en el cargo 92 días, cinco en funciones después de que la moción de censura de Pedro Sánchez provocara el cambio de Gobierno.

En el 'ránking' de efímeros, después del podio que integran Huerta, García Ferrero y Escolano, estaría Carlos Westendorp. Permaneció casi cinco meses (140 días) en el Ministerio de Exteriores, después de que González le escogiera como relevo de Javier Solana, que en diciembre de 1986 dejó el Consejo de Ministros para ser secretario general de la OTAN. Valenciano, fugaz y dimisionario como Huerta fue Antoni Asunción. Llegó al Ministerio del Interior en 1993 para suceder a José Luis Corcuera y su célebre "patada en la puerta". Pero cuando solo habían pasado 163 días fue él quien cogió la puerta y se marchó, presentando su renuncia después de que Luis Roldán, el exdirector general de la Guardia Civil, se fugara. 

Aguantó una semana y media menos que dos ministros de Adolfo Suárez, Félix Manuel Pérez Miyares y Eduardo Punset, que se pusieron en septiembre de 1981 al frente, respectivamente, de Trabajo y Relaciones con las Comunidades Europeas. Tras 172 días (incluido el interminable 23-F), dejaron su cargo después de la llegada de Calvo-Sotelo al poder. Punset seguiría una década más en política hasta que se volcó en la divulgación científica, creando legiones de fans. Incluso un mítico grupo de música lleva su nombre, Los Punsetes, al igual que ocurre con actual ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, aunque por motivos bien distintos. 

El gafe a Lopetegui

Habrá que ver si algún día le dedican también a Huerta o Escolano alguna canción. Nadie podía imaginar, cuando coincidieron en el traspaso de carteras, que el mandato del ministro entrante fuera todavía más breve que el del saliente. Todo el mundo daba por hecho que rápidamente se olvidarían los polémicos tuits de Huerta, que cuando escribía "odio el deporte" difícilmente podía soñar que acabaría siendo el ministro de Deporte. De hecho él mismo llegó a bromear sobre este punto cuando visitó a la selección antes de que pusiera rumbo a Rusia. "Me pongo del lado de todos. Sois superhéroes. Si queréis me pongo a hacer deporte desde ya", les dijo a Julen Lopetegui y los suyos, deseándole una buena suerte al técnico en uno de los pocos actos públicos a los que ha podido acudir en su nuevo cargo. Cinco días después, ni uno es seleccionador ni el otro ministro de Cultura y Deporte. 

Horas después de que a Lopetegui le echaran de la selección por anunciar su compromiso con el Madrid a las puertas del Mundial de Rusia, Huerta, como dice el chiste, demostró que dimitir no es un nombre ruso. Y es que nadie recuerda una dimisión más rápida de un cargo público español.

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