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Pedro Sanchez, secretario federal

Después de su Congreso, pensé que Sánchez tendría que ir a la palestina: paz por territorios. Así es, por ahora

Sabe que nunca el PSOE llegará al poder sin contar con su electorado catalán

Pedro Sánchez, el pasado 15 de julio en Barcelona, durante la proclamación de Miquel Iceta como candidato del PSC.  / ELISENDA PONS

Recién terminado su Congreso federal, no se hicieron esperar los socialistas triunfantes. Lo primero fue su Grito de Dolores, su grito de independencia frente a los barones. No era para menos, la acción combinada de muchos de ellos había supuesto la caída de Pedro Sánchez como  secretario general, luego, el frente zapador tanto de la inmovilidad táctica del socialismo como de la comisión gestora en su golpe de mano. Nada extraño pues, ni la  decisión de no contar con ellos del nuevo secretario general, ni su intención oculta, o abierta, de acabar con las baronías.

Como en toda familia, más tras unas vacaciones tormentosas, los sanchistas proclamaron al viento que nunca más contarían con sus "cuñaos", pero la vida es implacable, y, al cabo, un cuñado, un barón o baronesa, puede ser como la cinta americana. Ese empeño se ha convertido en termómetro de cómo va el nuevo PSOE.

En una cosa tenía razón Susana Díaz, lo importante es ganar elecciones, eso de gato negro, gato blanco, pero que cace ratones. Sánchez ha tenido que aprender corriendo (una encuesta publicada el sábado en La Opinión de Málaga da a Díaz más de diez puntos de ventaja con respecto al PP). Los primeros envites se lo han puesto claro, sobre todo porque ponen en evidencia una realidad en política: el poder es conservador. El que tiene el poder tiene boletín oficial, y créanme, ese instrumento es bastante intimidatorio.

Con pequeños escarceos, Fernández Vara y Ximo Puig han vencido. Habrá que seguir el calendario pero me da que va a ser la norma. Susana Díaz ganará ampliamente en Andalucía, a pesar de Toscano, el imprescindible terapeuta en la victoria de Sánchez, alcalde de Dos Hermanas (130.000 habitantes), Gómez de Celis, su director de campaña y apoyos históricos andaluces como los de Carmen CalvoCarmeli Hermosin o Cristina Narbona.

García-Page, en promesa de fuga si perdía, ha decidido quedarse y, claro, no ha tenido otra idea que apoyarse en las intenciones de Sánchez de aproximarse a Podemos para perpetuarse en el poder, vía el poder seguir gobernando en Castilla La Mancha. Javier Fernández espera triste pero ha dicho que no sigue.Una pequeña, pero también triste, aunque simbólica, baza para Sánchez.

Los demás ya veremos, el más señalado Lambán, que añora ser francés para alistarse con Macron. No llorará el socialismo. Para Madrid, consulten a Tarradellas. E Iceta. Aquí Sánchez juega de otra manera, su grito de independencia si en algo se ha notado es en su apuesta, sin contar con la baronía, por la plurinacionalidad. . Ahora es otro tiempo, pero por eso, por independencia de sus barones, porque tiene que haber una solución, su sinceridad es otra cosa, y porque en Catalunya necesita que el PSC mejore y que no se les separen mucho los 'comunes', juega como juega.

Los barones siguen, más los que tienen boletín oficial y porque para tenerlo él, Sánchez los necesita

El resultado final es que los barones siguen, más los que tienen boletín oficial y porque para tenerlo él, Sánchez los necesita. Después de su Congreso, pensé que Sánchez tendría que ir a la palestina: paz por territorios. Así es, por ahora.  Nunca un secretario socialista ha sido más federal que general.

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