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de vuelta a las urnas

Rivera redobla el veto a Rajoy

El candidato de Ciudadanos sostiene que ni siquiera se abstendrán si el PP quiere formar gobierno con su actual líder al frente

Albert Rivera, en el foro Primera Plan@ de EL PERIÓDICO. / RICARD FADRIQUE

Hagamos cábalas a partir de las encuestas. Imaginemos que el PP gana las eleccionesUnidos Podemos queda segundo, el PSOE, tercero y Ciudadanos, en cuarto lugar. Hay que pactar la investidura si no se quieren repetir elecciones. ¿Facilitaría Albert Rivera un gobierno del PP presidido por Mariano Rajoy? ¿Lo haría si con ello imposibilitara una alianza de PSOE y Podemos en la Moncloa? En los últimos días, al decir que priorizaban el proyecto a las personas, alguien pudo pensar que el presidenciable del partido naranja empezaba a suavizar su veto al mandatario conservador, pero este jueves ha sido tajante: no es que vote a favor, es que ni si quiera se abstendrá para facilitar la investidura de un jefe del Ejecutivo popular si este es Rajoy.    

Rivera ha dejado "bien clara" dicha posición este jueves en el foro Primera Plan@ que organiza EL PERIÓDICO, en el que ha vuelto a desplegar un abanico de reparos a la permanencia del actual líder popular al frente del Ejecutivo central. En el debate a cuatro ya le dijo en la cara que debería "reflexionar" sobre su continuidad; incluso le acusó de haber cobrado "sobres" procedentes de la corrupción. "Si hay un fin de ciclo no se puede seguir con el mismo entrenador. Yo quiero un presidente al que no le chantajee nadie, un presidente que no le coja el teléfono a un delincuente y que no envíe mensajes a nadie en la cárcel [léase Luis Bárcenas]", ha rematado en esta ocasión. No ha dejado lugar a dudas por mucho que el PP siga agarrado a un clavo ardiendo y no deje de recordar que Ciudadanos también aseguró que no apoyaría a Pedro Sánchez tras el 20-D si quedaba segundo y finalmente acabó firmando un pacto de gobierno con él.

De hecho, el doble veto a Rajoy ha dado munición a la estrategia popular de escorar a los 'naranjas' hacia la izquierda: "Quien quiera que gobierne el PP, que vote al PP; quien quiera que gobierne el PSOE, que vote al PSOE o a Ciudadanos", afirmaba a la misma hora el candidato del PP en RNE.

EL NUEVO REPARTO DE CARTAS

El pacto con el PSOE, sin embargo, ya es agua pasada para los 'naranjas', a los que el nuevo reparto de cartas del 26-J podría agraciarles con un comodín. Bueno, con dos. Si el PP saca menos de los 123 diputados que obtuvo el 20-D y los socialistas se desploman al tercer puesto, ambos partidos se verían forzados a ceder, y mucho. Las voces que dentro del PP ya habían reclamado a su líder que dejara paso se desprenderían de la sordina y crecería la presión. Y el PSOE, con Pedro Sánchez tambaleándose y Susana Díaz apretando, debería elegir entre darle la presidencia a Pablo Iglesias o, como ya ha insinuado algún dirigente, facilitar la investidura al PP con una abstención, sin necesidad de entrar en el gobierno pero con muchas condiciones. Una de ellas, la cabeza de Rajoy. 

Un resultado del PP pero que el del 20-D y una debacle del PSOE ayudarían a C's en la presión de relevar al líder de los populares

"El señor Sánchez tiene que explicar en los próximos días si va a llegar a acuerdo con Podemos o con el PP", ha echado Rivera más leña al fuego. Para Ciudadanos parece a veces casi tan prioritario ser decisivos en la gobernabilidad como evitar que Iglesias esté en el poder. Aunque quede segundo y por mucho que Rajoy haya dicho que ve a Rivera "empeñado" en que Sánchez sea presidente, el candidato 'naranja' ha advertido al líder socialista de que no cuente con él para ese "gobierno del cambio" si ello implica el concurso de la fuerza morada.

Volvamos entonces al flanco opuesto, a un hipotético ejecutivo capitaneado por el PP. Sea con o sin Rajoy (aunque la segunda opción facilitaría mucho las cosas), el líder de Ciudadanos ha insistido en que no estarán en ningún ejecutivo que no ataje la corrupción, que no tenga las "manos libres y limpias" y que perpetúe el "inmovilismo". Para ellos la palabra mágica es "regeneración", un cambio que sirva para evitar en Catalunya que "el independentismo canalice la indignación".

EL PULSO SOBERANISTA

Ciudadanos tiene en su mano superar en Catalunya los cinco diputados que obtuvo el 20-D, lo que sería clave para rebasar la barrera de los 40 en la que se quedó hace seis meses. Tanto es así que su estrategia en esta campaña catalana ha sido la de reforzar el origen de su candidato. 'Un presidente catalán para cambiar España', reza su eslogan en esta comunidad. Llevado a la práctica, “un nuevo gobierno de España que escuche, dialogue y que haga reformas” hará que los catalanes se sientan cómodos en él y no quieran marcharse, ha insistido Rivera.

El aspirante de la fuerza naranja reclama reformar la financiación autonómica
"en los primeros meses de gobierno"

Con la renuncia de Unió a concurrir a los comicios y con Convergència desconectada de los poderes de Madrid, Ciudadanos sigue explotando la senda de la moderación para captar al electorado nacionalista que anda algo desnortado. "Debemos demostrar que en Catalunya también hay un espacio de centro y ofrecer más sensibilidad y mano izquierda", ha recalcado. El papel de intermediario catalán con el Ejecutivo central que se arrogaba antaño Josep Antoni Duran Lleida quiere desempeñarlo Rivera pero elevándolo al cuadrado, es decir, desde dentro del Gobierno.

PROPUESTAS PARA CATALUNYA

Sus recetas en este sentido ya las ha venido desgranando desde hace tiempo, aunque este jueves ha hecho mucho hincapié en que la reforma del sistema de financiación se debe acometer "en los primeros meses de gobierno". En ese apartado también quiere Ciudadanos adelantar a CDC al erigirse como abanderado de un nuevo modelo. "No es fácil poner de acuerdo a 17 hermanos, y menos si hay alguno que se quiere ir de casa, pero lo conseguiremos", ha subrayado. Sus otras propuestas, modernizar la Administración y flexibilizar el pago de la deuda de las autonomías a cambio de eliminar los consejos comarcales, las 'embajadas' y reducir el número de empresas públicas.

"Si gobierna Ciudadanos, ¿los inmigrantes no europeos tendrían el mismo derecho que otra persona con la Tarjeta Sanitaria Europea?"

«Nuestro programa plantea recuperar la universalidad de la tarjeta sanitaria. El PP lo que hizo fue sacar a los mayores de 26 años que no tenían empleo, cosa que no había pasado en muchos años. Nosotros queremos recuperar que cualquier ciudadano español, por el mero hecho de ser nacional, y cualquier residente en nuestro país, tengan universalidad gratuita de toda la cartera de servicios. Otra cosa es que alguien venga de turismo sanitario a España o que no tenga permiso de residencia. Entonces lo que proponemos es un catálogo de servicios que es el que recomienda la OMS a todos los países decentes, para que aunque vengan de turismo o no tengan permiso de residencia tengas acceso a un catálogo de servicios amplio de atención de urgencias, a mujeres embarazadas, a menores, de enfermedades graves, contagiosas... En fin, un catálogo amplio, pero claro, un turista no tendrá el mismo catálogo de servicios que una persona que trabaja o cotiza en España o que tiene el permiso de residencia».

*Pregunta del lector Dámaso Mondéjar.

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