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La huelga de los médicos
No parece realista que la organización de los servicios de salud deba depender de guardias voluntarias
Los médicos catalanes presionan a Salut para acabar de una vez con las guardias de 24 horas
Seguimiento de la huelga de médicos en Catalunya: Salut cifra el paro en un 6% y los organizadores lo elevan al 39%
Manifestantes portan pancarta con lema 'Jaque mate a la sanidad pública' durante la manifestación contra el Estatuto Marco del Ministerio de Sanidad, a 14 de febrero de 2026, en Madrid (España). La Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), Sindicato Médico Andaluz (SMA), Metges de Catalunya (MC), Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (Amyts), Sindicato Médico de Euskadi (SME) y Sindicato de Facultativos de Galicia Independientes (O’MEGA) convocan la manifestación y mantienen la huelga nacional desde el día 16 contra el nuevo Estatuto Marco del Ministerio de Sanidad. 14 FEBRERO 2026 MANIFESTACIÓN;SISTEMA DE SANIDAD PÚBLICO Fernando Sánchez / Europa Press 14/02/2026. Fernando Sánchez; / Fernando Sánchez / Europa Press
La cuarta semana de huelga médica contra la reforma del estatuto marco de la profesión pactada por el Ministerio de Sanidad empezó ayer con un seguimiento decreciente respecto a las anteriores convocatorias. Un desgaste esperable, teniendo en cuenta la desproporción entre el alcance de las movilizaciones (una semana mensual de huelga de forma indefinida, aunque de momento convocadas hasta el mes de junio) y la ya no tan significativa diferencia entre las demandas aún en pie y lo ya conseguido. Además del hecho relevante de que los convocantes solo representen a una parte de la profesión. Los sindicatos generalistas y los que defienden los intereses de colectivos como la enfermería han firmado un acuerdo (pendiente de tramitación parlamentaria) que modifica el anterior estatuto marco de 2003 con aportaciones destacables, como la reducción de las guardias a 17 horas, con descansos de 24 horas antes y después, jornada semanal máxima de 45 horas y la previsión de oposiciones y concursos de traslados.
Mientras, los sindicatos que mantienen las movilizaciones plantean tres grandes discrepancias respecto a lo acordado, a las que en el caso de algunas comunidades, como Catalunya, se unen reivindicaciones sobre la organización del servicio de salud que ya no van dirigidas al ministerio sino que afectan a las competencias de las respectivas consejerías de salud. Los convocantes de los paros reclaman que las guardias sean voluntarias, que los doctores en medicina dispongan de una interlocución y un marco liberal bilateral y diferenciado del resto de profesionales de la sanidad y que no se equipare su categoría laboral a la de otros especialistas, aunque estos también cuenten con un doctorado.
La reducción del horario de guardia continuada, además de una reivindicación puramente laboral, tiene un impacto sobre la calidad de la atención que los profesionales pueden prestar que, como reclaman los sindicatos de los médicos, puede ser compartida y entendida por los usuarios, conscientes también de la carga de trabajo, por ejemplo, de los médicos de familia, que los atienden con una agenda sobrecargada. Aunque estos pacientes también tienen derecho a exigir que las reprogramaciones de visitas, pruebas e intervenciones suspendidas sean diligentes. Pero con un déficit de miles de profesionales, agravado por la perspectiva de jubilaciones masivas en los próximos años, que obliga a atraer constantemente a médicos de otros países y a ampliar la capacidad de las facultades de Medicina, parece razonable que la reducción sea progresiva, como la acordada ya. También lo son los argumentos de las diversas administraciones con competencias, que advierten de que el sistema no resistiría sin el actual esquema horario. Tampoco parece realista que un servicio continuo como el que debe presentar el sistema sanitario pueda organizarse racionalmente a partir de la voluntariedad de las guardias. En cuanto a las reclamaciones puramente corporativas, como disponer de un estatuto marco propio y una interlocución directa, los médicos pueden reclamar que las especificidades de su categoría profesional y su desempeño tengan acogida en la normativa general, pero no debería extrañar que no conciten complicidades en sus demandas, más allá de las que puedan recabar en su propio colectivo.