La OPA fracasada

Superliga: otra guerra del capitalismo salvaje

no olviden que el fútbol ya dejó de ser de la gente hace mucho tiempo. Que ahora es básicamente un negocio del mundo del espectáculo internacional por TV

El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez. / EFE Angel Diaz

A ver si lo entendemos. Florentino (Real Madrid) y su homólogo italiano Agnelli (Juventus) eran grandes poderes fácticos en una variante del capitalismo salvaje que encarnaba la UEFA: independencia respecto a los poderes democráticos, opacidad en las cuentas, hermetismo sobre las ganancias personales, pago mínimo de impuestos y operaciones con evidencias de sobornos y comisiones ilícitas como la elección de Qatar como sede del Mundial. Sus banderas: tal como está 'el fútbol es de todos' y 'preservar la ilusión de quienes creen que todavía es básicamente un deporte y además suyo'. Se abre una guerra. Enfrente, los mismos Florentino y Agnelli acompañados por una decena de similares. Proponen cambiar a otra variante un poco más refinada en las formas y más lucrativa de lo mismo (menos opacidad, reparto del dinero a la vista de todos) pero todavía más descarado aumentando las distancias entre los de arriba y los de abajo y quitándose el lastre de la desprestigiada UEFA. Consideraban que la élite ganaba menos de lo que podía y encima el covid les ha hecho entrar, como a todo el mundo, en  números rojos.  Su argumento: "el modelo actual se hunde pero nosotros salvaremos al fútbol".