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El modelo lingüístico

Desblindar la inmersión

Un sistema educativo con una sola lengua vehicular puede recibir muchos apelativos, pero no el de plurilingüe

LEONARD BEARD

Tras una larga y complicada gestación bajo la batuta del entonces 'conseller' de Ensenyament Ernest Maragall, en el 2009 el Parlament de Catalunya aprobó la ley de educación de Catalunya (LEC). En el apartado lingüístico, uno de los objetivos principales de la LEC fue "blindar" el sistema de inmersión. En aquel momento, ERC se vanaglorió públicamente de haber contribuido a ello con sus clarificadoras enmiendas. La LEC no solo consagra el catalán como lengua "vehicular y de aprendizaje", sino que dispone que todas las actividades educativas, el material didáctico y los libros de texto, así como las actividades de evaluación de las áreas, las materias y los módulos del currículum deben ser en catalán.

El legislador puso tanto empeño en blindar la inmersión en catalán que se olvidó por completo del plurilingüismo. La palabra, de hecho, no aparece mencionada si una sola vez en el texto. La única concesión al blindaje del catalán es que la LEC permite –siempre que el departamento lo autorice– impartir "contenidos curriculares" en una lengua extranjera. (Para el castellano, en cambio, no se prevé esa posibilidad.) El legislador tampoco consideró oportuno mencionar explícitamente el inglés, que queda cuidadosamente oculto tras el sintagma "lengua extranjera". Y la "segunda" lengua extranjera la incluyó más como entelequia que como verdadero desiderátum.

Cuestionamiento del sistema

Después de la LEC, las llamadas a "blindar" la inmersión se han ido repitiendo cada vez que el sistema ha sido cuestionado. Podemos citar como ejemplo la declaración de la junta de portavoces del Parlament el 8 de septiembre del 2011, en la cual Jordi Turull (CiU), Miquel Iceta (PSC), Dolors Camats (ICV-EUiA) y Anna Simó (ERC) afirmaron que el Parlament acordaba mantener la inmersión lingüística "de manera que la lengua catalana sea la lengua de enseñanza". O también la moción aprobada el 17 de julio de 2012 con los votos de todos los grupos excepto el PP y Ciudadanos, por medio de la cual el Parlament instaba al Govern a presentar recurso contras las sentencias de tribunales españoles que "dañen" la inmersión, se reafirmaba en el modelo de inmersión lingüística en catalán y constataba "la necesidad de garantizar la pervivencia del modelo de escuela catalana y de régimen lingüístico y de inmersión lingüística vigentes y la necesidad de blindarlos, por todos los medios que el pueblo de Cataluña decida en ejercicio de su soberanía".

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Por otra parte, diferentes grupos de interés han convertido la defensa de la inmersión casi en un modus vivendi. Es especialmente remarcable la posición adoptada por la histórica Plataforma per la Llengua y la sobrevenida plataforma Som Escola, que en su día elaboraron un detallado 'Argumentari en suport del català com a única llengua vehicular a l'escola catalana'.

Es lógico que después de tanto blindar la inmersión y de haber convertido la defensa de la inmersión en un auténtico 'casus belli', desblindarla cueste lo suyo. Como se ha dicho, el documento presentado por el 'conseller' Bargalló el pasado 23 de octubre no dice nada nuevo respecto a lo que ya se está haciendo. Aunque sea alegal desde el punto de vista de la LEC, hace años que las instrucciones que reciben los centros escolares de Catalunya contemplan la posibilidad de impartir contenidos curriculares en castellano si las condiciones del "entorno sociolingüístico" así lo aconsejan. (El documento de Bargalló reconoce sin demasiados rodeos que existen contextos en los que la mera asignatura de castellano no es suficiente para alcanzar la misma fluidez oral en catalán que en castellano).

De hecho, el documento entero presentado por Bargalló ya se publicó en abril de este año, sin que el artículo 155, por cierto, fuera obstáculo para ello. Lo que es nuevo de ahora es presentar el mismo documento en un teatro y exponerlo al foco mediático. Y el peligro, naturalmente, es que con la lengua pase lo mismo que con el 'procés': así como el naufragio del 'procés' puede explicarse en parte como el resultado de una carrera entre independentistas, el necesario plurilingüismo escolar puede fracasar en el marco de otra disputa para demostrar quién defiende más al catalán. El 'conseller' Bargalló, que no es pródigo dando cita pero no tardó ni 24 horas en reunirse con la Plataforma per la Llengua, ya ha dicho que el catalán "es y será la lengua vehicular y eso no lo toca nadie". Pues que lo sepa: un sistema educativo con una sola lengua vehicular puede recibir muchos apelativos, pero no es un sistema plurilingüe.