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ANÁLISIS

La soledad de Busquets

Busquets, junto a Stones y Asensio, en una acción del partido que España jugó en Wembley el pasado sábado / JOHN SIBLEY (REUTERS)

Echa de menos a Alba, pero no solo a él. Pisó Wembley, un estadio sagrado para el barcelonismo y se encontró solo. Isco, Aspas y Rodrigo se le ofrecían por delante. Saúl y Thiago le acompañaban en el centro del campo. Si buscaba por la derecha se le ofrecía Carvajal, y en el otro lateral, Marcos Alonso. Podía retrasar a Ramos, Nacho, o incluso a De Gea, para volver a empezar. Diez compañeros, pero ni uno solo del Barça. Una situación nueva para un Busquets que no hace tanto tiempo coincidía habitualmente con cinco o seis compañeros de su equipo en el once de España.

Demasiados, se pensaba entonces. Como cuando en el verano del 2010, justo después del mundial de Sudáfrica, Del Bosque convocó a siete azulgranas para un amistoso que se disputaba en México tres días antes de la Supercopa. Andoni Zubizarreta –el director deportivo-- no escondió su enfado, trasladaba con ello la indignación general del barcelonismo por lo que consideraban un abuso. Eran otros tiempos, las convocatorias se miraban con lupa por excesivas y se sumaban los minutos como un agravio respecto a los de los madridistas.

La comparativa ahora es más sencilla, incluso el Chelsea aporta más jugadores a la selección de Luis Enrique, y eso que el asturiano conoce mejor que ningún otro predecesor la casa azulgrana. Pero más allá de la anomalía de la ausencia de Jordi AlbaLuis Enrique ha citado a los dos únicos seleccionables con continuidad. La falta de relevo azulgrana tras las salidas de Piqué, Iniesta, Xavi o Puyol en la selección española es una consecuencia obvia cuando tampoco han encontrado un sustituto en la cantera del Barça.

Un abismo insalvable

La poca representación azulgrana no supone una tragedia para un barcelonismo que tradicionalmente ha primado el interés por el fútbol de clubs respecto al de selecciones, pero es el reflejo de una sequía de talento procedente del fútbol base. Un dato preocupante, tanto a nivel sentimental como económico. Puesto que el talento que no generas, lo tienes que comprar.

Sergi Roberto ha sido el último jugador formado en el fútbol base que ha conseguido, con más o menos continuidad, consolidarse en el once azulgrana. Se puede asumir que haya mejores o peores generaciones, o incluso que el Barça encuentre más atractivo el mercado exterior que el español. Lo llamativo es que ya hace un tiempo que el Barça lidera las selecciones inferiores hasta que llega la Sub21, en ese grupo no encontramos un solo jugador del Barça. Ese paso del juvenil al jugador semiprofesional se convierte en un abismo insalvable para la mayoría de jugadores, que emigran o se pierden en el camino.

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