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La situación en Oriente Próximo

Las obsesiones del heredero saudí

El impulsivo y autoritario príncipe Mohamed bin Salman tiene dos objetivos: impedir una nueva 'primavera árabe' y frenar la influencia de Irán

LEONARD BEARD

La política del príncipe heredero Mohamed bin Salman, quien 'de facto' gobierna Arabia Saudí, está marcada por dos obsesiones: impedir una nueva ‘primavera árabe’ y frenar la influencia de Irán en Oriente Próximo. Impulsivo y autoritario, persigue sus objetivos como una fiereza desconocida en su reino, aunque edulcorada por una serie de reformas económicas y sociales con las que se ha ganado el apoyo de buena parte de la población, como permitir que las mujeres conduzcan y abrir los cines cerrados hace 25 años.

De 32 años -el 70% de los saudís tiene menos de 30- y convencido de que el respaldo de Trump refuerza su impunidad, el conocido popularmente como MBS no permite la más mínima disidencia. A la petición de Canadá, del 3 de agosto, de liberar a los activistas presos, incluida Samar Badawi, defensores de mayores derechos para las mujeres, respondió acusando a Ottawa de injerencia en los asuntos internos saudíes y “violación grave e inaceptable” de las leyes internacionales; expulsó al embajador canadiense, ordenó volver a los 16.000 estudiantes en ese país, suspendió el comercio, los vuelos directos a Toronto y mandó vender a cualquier precio los activos canadienses.

Iniciativas inquietantes

Para Ken Roth, director ejecutivo de Human Rights Watch, esta sobreactuación de MBS es “una advertencia” de cara a la investigación del Comité de Derechos Humanos de la ONU, prevista para septiembre, sobre los crímenes de guerra cometidos por Arabia Saudí en Yemen. Las iniciativas en política exterior de quien fue nombrado ministro de Defensa, tras el ascenso al trono de su anciano padre, el rey Salman en enero del 2015, son tan inquietantes –la guerra en Yemen, el aislamiento de Qatar, el derrocamiento frustrado del primer ministro libanés y la ruptura de relaciones diplomáticas con Canadá-- que revelan la fragilidad del régimen y el peligro de incendiar la zona.

Primer exportador mundial de petróleo y estrecho aliado de EEUU, hasta ahora pocos países se atreven a levantar la voz contra las tropelías de Riad. La ONU, sin embargo, ha denunciado que desde mayo han sido detenidos 15 activistas críticos con el régimen; que las ejecuciones y detenciones arbitrarias aumentaron en el 2017 y que en Yemen ha provocado “la mayor crisis humanitaria de la historia”, con tres cuartos de la población –22 millones de personas—necesitados de ayuda humanitaria; ocho millones, en riesgo de hambruna y un millón, enfermos de cólera.

Pocos países se atreven a levantar la voz contra el primer vendedormundial de petróleo y estrecho aliado de EEUU

Depuesto al presidente de Yemen por rebeldes hutís, chiís y aliados de Irán, MBS conformó una alianza con ocho países sunís para hacerles frente. La contienda, que creyó que ganaría en un abrir y cerrar de ojos, se ha convertido en una auténtica pesadilla. Las matanzas de civiles en los bombardeos de ciudades aumentan las protestas en Reino Unido y EEUU por la implicación de sus gobiernos. EEUU reposta en vuelo los aviones de la coalición y Londres y Washington ofrecen información sobre los objetivos a atacar. Desde que comenzó la guerra, ambos países han suministrado a los saudís armamento por valor de 12.000 millones de dólares. Las protestas también crecen en otros países que, como España, venden armas a Riad.

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MBS no es de los que reconocen sus errores. No da marcha atrás; su estrategia es una continua huida hacia delante. En su rechazo visceral a Irán ha encontrado en Israel un firme aliado, con el yerno de Trump, Jared Kushner, como su punta de lanza. Según los expertos, la suspensión del 26 de julio al 4 de agosto de sus envíos de crudo a través del estrecho de Bab el Mandeb, fue un intento de internacionalizar la guerra de Yemen, la antesala de un eventual conflicto con Irán. Bab el Mandeb, una de las rutas marítimas más transitadas, conecta el canal de Suez y el mar Rojo con el golfo de Adén y el Índico.

Bloqueo total a Qatar

En junio de 2017, días antes de que el rey Salman cambiase la línea sucesoria prevista y le nombrara heredero, MBS orquestó con Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Egipto, un bloqueo total a Qatar, el diminuto emirato que explota, junto con Irán, el mayor yacimiento de gas natural del planeta. Riad presentó una lista de 13 exigencias para perdonar a Doha, entre ellas el cierre de la cadena de televisión Al Jazeera, supuesta promotora de las ‘primaveras árabes’; el alejamiento de Teherán y el fin del apoyo a “organizaciones terroristas” como los Hermanos Musulmanes.

Ufano de sus reformas sociales y económicas, pero implacable ante cualquier crítica, MBS no parece el líder adecuado para pilotar el giro que Arabia Saudí necesita: templanza para negociar la paz en Yemen y buscar soluciones al avispero de Oriente Próximo que no pasen por nuevas guerras.

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