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Eléctricos, verdes y ¿serviciales?

Una vez convencidas de que ha comenzado la transición enegética, las compañías deberán tratar al cliente con igual cariño que al clima

El presidente ejecutivo de Naturgy, Francisco Reynes, en una rueda de prensa. / Maximo Garcia de la Paz

La semana ha supuesto un importante empuje para la transición energética. Como sincronizados, dos de los principales grupos del sector han revolucionado el mercado con cambios y anuncios que ponen patas arriba el tablero de esta actividad tan estratégica.

Por un lado, Gas Natural se ha trasformado en Naturgy, tras un proceso llevado a cabo por las propia casa con la colaboración de la consultora Interbrand. Desparece de la marca la palabra "gas" con la vocación de mutar en empresa energética con mayor peso de la electricidad, hasta significar un peso en el negocio de en torno al 50% y triplicar el crecimiento de las energías renovables en el 2022.

Y la principal señal de ello ha sido la reducción a la mitad en libros del valor de sus centrales convencionales, las 'sucias', las que ya no están de moda, hasta los 4.900 millones de euros. Con esta operaciónincluida en su plan estratégico 2018-2022, se anotará unas pérdidas contables de 3.000 millones este año, pero situará la valoración de esos activos más cerca de donde tendría que estar.

Se trata de un auténtico terremoto para el resto del sector, que puede verse empujado a hacer lo propio con las centrales nucleares, las de carbón o los ciclos combinados. Es como aquellos dueños de pisos que pagaron precios muy altos por sus casas y que ahora deben resignarse a venderlas por menos.  Lo cierto es que, en el contexto actual, los únicos activos que no pierden valor son los vinculados a las energías renovables, como explicó el presidente ejecutivo de Naturgy, Francisco Reynés.

Por eso, la antigua accionista y actualmente competidora de Naturgy, Repsol, se ha convertido con una sola operación, con la compra de activos de Viesgo, también esta semana en la quinta eléctrica española. "Ya no nos podrán definir como petrolera", afirmaban fuentes del grupo tras comunicar esta operación, prevista en su recientemente presentado plan estratégico. La idea de que hay que caminar hacia una economía baja en emisiones de carbono está calando. La mejor vía es producir electricidad con las fuentes menos contaminantes. Ser verdes, sin humos, carbón ni fuel.

El Gobiernocon los mensajes lanzados desde el departamento que dirige Teresa Ribera, el Ministerio para la Transición Ecológica, cuya denominación supone una auténtica declaración de intenciones; parece haber acelerado el proceso.

Una vez convencidos de que hay que profundizar en este proceso, el siguiente paso debería ser situar realmente, no solo en los 'power-point' que se presentan a los inversores accionistas, al cliente en el centro. En definitiva, tratarlo con igual cariño con el que aseguran que quieren cuidar al clima si no quieren que otros competidores, quizás más pequeños, les ganen la partida.   

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