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Foto completa del nuevo mercado

Detrás del Sant Antoni inaugurado hay un montón de historias de lucha y de muchos que lo defendieron durante años

Ambiente en el entorno del mercado, con un pintor retratando la nueva lonja. / DANNY CAMINAL

En un mundo amable, en uno facilito, infantil, todo sería mucho más sencillo: tenemos mercado nuevo en el barrio, ¡viva! Es nuevo y es precioso además, que yo lo he visto. Ayer mismo pasé por allí. Eran las nueve y pico y parecía menos de noche de lo que era allá en la calle de Manso entre Urgell y Borrell. Ya habían quitado las vallas de seguridad y dentro debían de seguir trabajando porque había luz; una luz que salía por entre las rendijas de las puertas y de las ventanas, que le daba un aire de nave espacial recién aterrizada en ese típico momento de silencio y reposo que, una vez se han apagado los motores (las grúas y los camiones de la construcción), precede a la apertura de las puertas, al descubrimiento de la sorpresa interior.

Sería una buena sorpresa este mercado si no hubiéramos tenido tanto tiempo los del barrio para especular y para que se nos especularan encima. Barcelona se ha puesto imposible por todos lados, sí; pero es que Barcelona es más Barcelona en los alrededores de los mercados. Eso último lo sabe hasta quien no lo tendría que saber.

Pisos guais, sí, pero ¿para quién? Suerte que algunos de los de abajo ya habían comprado el suyo cuando no estaba el nuevo mercado

Estaría muy bien, por ejemplo, que no lo hubieran sabido esos tipos que decidieron construirle dos pisos encima al edificio de la esquina de ronda de Sant Pau con Manso, aquel en el que vive la madre de Xavier, justo delante de donde vivía Peret, a quien le tuvieron durante años la escalera llena de polvo y ruido, primero por todo el cemento y ladrillo que tuvieron que subir hasta allí y después porque entonces vieron que haría falta un ascensor para los nuevos vecinos. El resultado: pisos guais, sí, pero ¿para quién? Suerte que algunos de los de abajo ya tenían el suyo comprado de cuando aún no estaba el nuevo mercado.

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También habría molado que no hubiera tenido tan claro el pedazo de pastel que son las calles de al rededor de un mercat quien fuera del ayuntamiento que decidió que sobraban todos aquellos peustos del mercado Dominical. Y que a la basura también con la marquesina fija que cada domingo las protege de la posible lluvia. Anda que Joan no se habría ahorrado tiempo y viajes al Palau de la Virreina a dejarle claro, a una persona distinta cada vez, que la marquesina se quedaba y que los puestos también. Joan Mateu ha hecho tanto estos últimos años por la Barcelona literaria como Mercè RodoredaManuel Vázquez Montalbán, el Institut Ramon Llull y la Xarxa de Biblioteques todos juntos.

Joan también ha sido quien le ha propuesto a Miqui Otero hacer el pregón de inauguración del nuevo Dominical de los libros. Porque Joan sabe que Miqui ha sido otro que ha hecho mucho por defender ese mercado: el que no queremos que se vaya, el que nos gusta que ahora huela a nuevo, pero no queremos que pierda el olor a segunda mano. Porque las manos son de la gente y es la gente la que hace el mercado.

Hay un montón de historias de lucha detrás de este nuevo mercado; seguid la cuenta @FemSantAntoni en Twitter; ya que dentro de unos días muchos vendréis a buscar la foto, que sea una foto completa al menos, la que le hagáis al mercado.

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