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AL CONTADO

Panes, peces y pensiones

Más que un milagro estamos ante algo más prosaico: un parche y las zanahorias que se reservaba el Gobierno para atraer apoyos a las cuentas públicas

El ministro Montoro durante el debate de los Presupuestos del Estado. / JOSÉ LUIS ROCA

Podría empezar a pensar que el Gobierno del PP tiene poderes. O, si me apuran, cierta capacidad de obrar milagros, como ya demostró con la designación de Luis de Guindos para la vicepresidencia del Banco Central Europeo (BCE).

Ligar las subida de las pensiones al aumento del IPC, una exigencia de los pensionistas que salen a las calles, era imposible. O eso repetían desde el Ejecutivo de Mariano Rajoy no hace mucho tiempo.

¿Conclusión? Uno: Puede que lo que se nos presentaba como imposible en realidad no lo fuera. Dos: Puede que sí que hubiera dinero suficiente, a diferencia de lo que se afirmaba en público, pero se reservaba para otros fines como rescatar autopistas quebradas o para dar un golpe de efecto con el que lograr apoyos para los Presupuestos del Estado para el 2018. Mal lo uno y mal lo otro por su frivolidad. Y peor aún si era verdad que era imposible o que no había fondos suficientes. En ese caso estaríamos ante el típico parche con el pacto de Toledo (de nuevo), como convidado de piedra.  

En cualquier caso parece que la política vuelve a ser el arte de hacer posible lo imposible (o lo que decían que lo era), por obra y gracia de un PNV que ha sabido suplir inteligentemente el vacío parlamentario dejado por una antigua CiU echada al monte del independentismo.

Al final, las protestas de los pensionistas han calado. Primero, el PP incorporó precipitadamente en los Presupuestos subidas para las pensiones más bajas y rebajas fiscales, mayores incluso que las acordadas con Ciudadanos, en una especie de carrera de anuncios más electoralistas que meditados.

Y segundo, el remate: Rajoy no ha tenido problema en dinamitar (por ahora) su propia reforma del sistema de pensiones para obtener el apoyo del PNV y tomar oxígeno para lo que queda de legislatura. Los peneuvistas han descolocado a todos al reclamar algo que no solo beneficia a su autonomía si no a todo el país y ahora resulta que, como rezaba el eslogan de una famosa marca deportiva: 'impossible is nothing' ('Nada es imposible').  

¿Estamos ante la traslación a las pensiones de la cristiana historia sobre la multiplicación de los panes y los peces? Todo es mucho más prosaico y en lugar de un milagro o fenómeno sobrenatural estamos ante una de las "zanahorias" y tretas que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro se guardaba en la manga para negociar las cuentas públicas.

O peor aún, ante la más pura y dura de las improvisaciones ('tasa Google' y a las tecnológicas) y, en definitiva, ante una concepción de las pensiones como una dádiva gracia que conceden los gobiernos, distorsionando lo que en realidad son: un derecho.

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