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Ya sé que no es el día

Media Catalunya os ha creído y se ha manifestado cuantas veces la habéis convocado para conseguir una utopía, que parecía haberse desvanecido. Pero la arrogante fiscalía puede conseguir que año nuevo, 'procés' nuevo

Oriol Junqueras, a su llegada a la Audiencia Nacional, el pasado 2 de noviembre. / JUAN MANUEL PRATS

En primer lugar, quiero dejar clara mi consideración a los miembros del Govern encarcelados y a sus familias. Por otro lado, ya sé que no es el día, pero en muchas ocasiones se ha planteado que el problema de la independencia no era el qué sino el cómo. Desde esta óptica, el principal hándicap de la independencia unilateral radicaría precisamente en su inviabilidad. Vamos, que la DUI podía abocarnos al desastre. Ya sé que no es el día, pero aquí estamos.

El Govern en la cárcel. Tristísimo. Hacía tiempo que no estaba tan cabreado. Cabreado intelectual y emocionalmente. Me he pasado años pidiéndole a Rajoy que hiciese política asertiva respecto de lo que ha venido sucediendo en Catalunya. Me he pasado años diciéndoles a los indepes que la cuestión, insisto, no era el qué sino el cómo. Y aquí estamos. Ya sé que no es el día, pero ¿cómo puede ser que el desastre alcance tan altas cotas? ¿Cómo puede ser que todo lo previsible esté sucediendo de forma tan categórica y clamorosa? Es devastador.

Manipuladores por interés

Me cabrea y entristece profundamente que los acontecimientos confirmen la lectura más escéptica: «Es que nos han intervenido», «es que quieren arreglar eso por la vía judicial», «es que Europa no nos ha reconocido», «es que nos han metido en la cárcel», «es que el fiscal general ha sido reprobado», «es que el Constitucional no es un árbitro imparcial»… Efectivamente, un desastre catedralicio.

Lo cierto es que Puigdemont puede argumentar que cuando anunció una vía alternativa intentando convocar elecciones autonómicas para salir del escollo, le llamaron traidor, Judas y todo lo demás y que Esquerra le amenazó con salir del Govern. Patético. Ahora no sabemos si Puigdemont es un héroe en el exilio, un candidato o el gran Houdini. 

Estamos en pleno caos. Los teóricos tertu-periodistas del procés habéis contribuido a darle autoridad moral al espejismo. En el Politburó muchos sabían que Rusia se abocaba al desastre, pero nadie tenía valor para decirlo. Aquí, igualmente, nadie ha tenido el coraje de disentir, pero con una diferencia: habéis sido manipuladores no por miedo sino por interés y alguna nómina. Ya sé que no es el día.

Ya sé que no es el día, pero intento comprender por qué el Govern dio el improductivo y arriesgado paso de la DUI. ¿Estamos asistiendo a un suicidio judicial colectivo por falta de conexión con la realidad? Puede que el deseo de agradar os haya impedido ver el abismo al que habéis caído y al que habéis precipitado al país. Media Catalunya os ha creído y se ha manifestado cuantas veces la habéis convocado para conseguir una utopía, que parecía haberse desvanecido. Pero la arrogante fiscalía puede conseguir que año nuevo, procés nuevo.

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