DOS MIRADAS

Calló el Comandante

La historia le proporcionó un sinfín de oportunidades y Castrio las aprovechó todas

Un cubano sostiene la foto de Fidel Castro, durante los memoriales celebrados tras su muerte, en la Habana, en noviembre del 2016. / PEDRO PARDO (AFP)

El 26 de julio de 1953, un grupo de guerrilleros liderados por Fidel Castro asaltaron el cuartel de Moncada. La operación fracasó y los atacantes fueron detenidos. Tres meses después se celebró el juicio. Castro leyó su defensa. Un discurso de cuatro horas que lo elevó a los altares de los héroes. La historia me absolverá, pronunció. Y la historia, lo que le proporcionó, fue un sinfín de oportunidades. Él las aprovechó todas. Con unas dio la esperanza al pueblo. Con otras, quebrantó la libertad y los derechos humanos. 

Opinión exprés

Fidel, mortal

El cortejo fúnebre de Castrocortejo fúnebre duró cuatro días. Sus cenizas recorrieron más de mil kilómetros transportadas en un vehículo militar. Cuando pisaba las calles de Santiago Santiago, muy cercal del cuartel de Moncada, el coche se averió y cuatro militares tuvieron que empujarlo para seguir el cortejo.

Récord Guinnes

Quizá, en el espacio intangible de la memoria, ante el recuerdo de aquel edificio que un día fue el inicio de todo, la historia y Castro mantuvieron un póstumo pulso. Quizá el Comandante necesitaba pronunciar un último discurso. Y, ya se sabe, los suyos nunca fueron cortos. Por algo ostenta el récord Guinness del discurso más extenso de la historia de la ONU. ¿Qué diría Castro en su defensa? ¿Sabría encontrar las palabras para conseguir la magnanimidad de la historia?

Al fin, el motor arrancó. Se fue el Comandante… y calló.