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Un zoo del futuro

Queremos un zoológico educativo y transmisor de los valores de la conservación y preservación de la diversidad, muy alejado de las instalaciones centradas en la exhibición

Instalación de los rinocerontes en el Zoo de Barcelona. / FERRAN NADEU

En Barcelona queremos al Zoo. El vínculo emocional que tenemos la mayoría de los vecinos y vecinas con esta institución tiene que ver con la experiencia personal, familiar, la infancia, el descubrimiento de la naturaleza, el vínculo con otras especies... Es desde esta ama desde donde cabe preguntarse: ¿estamos haciendo el mejor zoo posible? ¿Es el zoo que tenemos el que queremos?

En una entrevista, Jane Goodall decía: "No podríamos cerrar todos los zoológicos porque, ¿dónde pondríamos a los animales? Creo que hay que trabajaa con los que tenemos, tratando de que tengan las mejores condiciones". En Barcelona estamos haciendo un debate: ¿cómo podemos mejorar el Zoo para adaptarlo a los nuevos valores de la sociedad actual? ¿Cómo hacemos de esta institución un instrumento al servicio de una buena política pública de conservación, recuperación y reintroducción, y de investigación científica? Y, sobre todo, ¿cómo acentuamos su componente educativo y sensibilizador para lograr una mejor comprensión de los retos y oportunidades que nos aporta el mundo animal en el siglo XXI?

Todo ello, por supuesto, siempre desde el respeto más absoluto al bienestar de los animales. Los últimos meses, desde el ayuntamiento de Barcelona, se ha situado este debate en un grupo de trabajo en el que se ha podido hacer un debate franco y extenso sobre las funciones de la institución zoológica en el siglo XXI y, en concreto, sobre el futuro del Zoo de Barcelona. Un debate rico, gracias a las aportaciones, propuestas y experiencias de entidades animalistas, conservacionistas, personas expertas y del mundo científico, trabajadores del Zoo y grupos políticos.

REPENSAR EL ZOO

Todos juntos hemos llegado a una serie de conclusiones conjuntas que compartimos: hay que repensar el zoo, hacerlo pensando en los animales y en la ciudadanía, en la mejor aportación que puede hacer un zoo del siglo XXI desde la perspectiva de defensa de la biodiversidad y de los valores de la sostenibilidad.

Fruto de estos debates, nos acercamos a tiempos de cambios en el zoo. A tiempos de redefinición y de un nuevo impulso de esta institución. Queremos un zoo donde cada una de las especies animales sea coherente con el nuevo modelo de zoo. Queremos un zoo educativo y transmisor de los valores de la conservación y preservación de la diversidad, muy alejado de las instalaciones centradas en la exhibición. Y este nuevo modelo debe incorporar los diferentes mecanismos de implicación en la conservación, ya sea con especies amenazadas o en peligro de extinción, o ya sea trabajando con programas de biodiversidad fuera del zoo. Los visitantes deben poder ver y conocer cómo viven las especies aprovechando que las tenemos aquí, pero deben poder hacerlo a conciencia, con instrumentos que superen el mero entretenimiento y con una elevada carga pedagógica que acompañe la visita y que la haga más interesante y educativa.

SERVICIO PÚBLICO

El Zoo es también un servicio público de gestión municipal que debe garantizar la continuidad de las personas y el talento que han hecho posible hasta ahora su misión, vinculada con políticas de bienestar animal y de fomento de la biodiversidad que inspiran un zoo moderno, tecnológicamente avanzado, con los mejores profesionales al servicio de un proyecto innovador, ilusionante y a la altura del momento que vivimos.

Hoy la conciencia sobre el sufrimiento animal se ha extendido en nuestra sociedad. La sociedad no es la misma que había cuando aparecieron estas instituciones. Lo hicieron en época colonial y, ciertamente, han evolucionado muchísimo y ya no tienen nada que ver con las de entonces. Hoy un zoo debe ser un equipamiento de preservación, conservación y conocimiento de la biodiversidad del planeta. Pero la conciencia social también ha evolucionado, la relación de los humanos con los animales ha cambiado. Hay pues, que los zoos estén a la altura de este cambio, se pongan al día en relación a la ética vinculada al trato de los animales y nos sepan comunicar el retos en relación a la biodiversidad que enfrentamos.

EXPERIENCIAS Y APRENDIZAJES

Queremos hacer un zoo que recoja las mejores experiencias y aprendizajes de aquellas instituciones que, como la nuestra, han querido dar un paso adelante en su transformación. Queremos ser pioneros, como lo es en tantas cosas esta ciudad, abriendo camino con otros zoológicos del mundo para reconvertir estos espacios y adecuarlos al que se espera de ellos en plan siglo XXI.

Hoy muchas miradas del mundo conservacionista, científico y del ámbito de los zoos están mirando el proceso que hace meses que hemos emprendido, pendientes del camino que tomaremos a partir de ahora. Tenemos un importante reto por delante y contamos con una ciudad entera que quiere al zoo, que sabe que tiene que cambiar y que tiene capacidad de impulsar este cambio. El futuro del zoo es un zoo con futuro.

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