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MI HERMOSA LAVANDERÍA

'Stories we tell'

Sarah Polley ha estado maquinando 'Stories we tell' desde el momento en que la conocí. Antes de 'Away from her' y de 'Take this waltz' (que toma su título de una canción de Leonard Cohen). Cuando habla de ella se refiere a su "documental", pero es un documental y un largometraje y una carta de amor y una terapia y una ficción muy real. Y, por encima de todo, una gran película. "Cuando la gente ve 'Stories we tell' piensa en su propia familia, en el entramado de constelaciones del que venimos. Todos tenemos grandes o pequeñas mitologías. Y a veces nos vuelven locos, porque estamos cansados de nuestra versión de la historia familiar. Fue fascinante ver que mi propia versión de la verdad de mi familia a veces se alejaba de lo que realmente pasó. Pero nadie está absolutamente en lo cierto ni absolutamente errado. Quizás todos nos equivocamos".

Sarah tiene una hija de un año con su segundo marido. Siempre me burlo de su obsesión matrimonial y le digo que va a acabar como Elizabeth Taylor. "Mi hija ya me conoce mejor que ningún ser humano. Y con todo el material que he incluido en la película sobre mi madre, muchas veces me pregunto qué hubiera sentido ella viendo 'Stories we tell', cómo se hubiera sentido viendo tantos de sus secretos expuestos". La madre de Sarah, Diane Polley, directora de cásting, aparece en la película como una mujer que fascinó a todos los que la conocieron, que fue infiel a su marido y por eso el padre de Sarah, Michael Polley, no es su padre biológico. La búsqueda de su padre ha obsesionado a Sarah Polley desde que alguien mencionó en el colegio lo poco que se parecía a Michael.

Antes de conocer a su marido, Diane ya estuvo casada con un actor con el que tuvo dos hijos, de los que perdió la custodia. El divorcio fue muy público y desagradable. Cuando se volvió a casar con Michael, otro actor, este dejó de actuar y se convirtió en un semirrecluso dedicado a Diane. Ella, poco después de este segundo matrimonio, se fue a Montreal a actuar en una obra de teatro durante dos meses. Volvió embarazada de Sarah. Michael Polley siempre supo la verdad, pero aceptó a la niña como propia y fue un padre devoto y entregado, aunque frustrado con la vida y el mundo, viviendo a la sombra de una mujer brillante, vivaz y alocada.

Hay ternura, candor y tacto en 'Stories we tell'. Y toneladas de amor, de decepción, de dolor. La película incluye 'clips' de Diane cantando en televisión, fragmentos de películas en súper 8, falso súper 8, testimonios de su familia, atisbos de la autora buscando a su padre biológico, interrogándose sobre qué clase de personas fueron sus padres. Algo se impone tras esas imágenes reales e inventadas: la búsqueda de la felicidad por caminos impensados y el inmenso talento de Sarah Polley, que transforma esta modesta saga familiar en una pequeña gran película sobre todas las familias felices e infelices. Esta joya se puede ver en el Atlántida Film Festival, un festival de cine en internet que nada tiene que envidiar a Sundance.