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El infierno de Dante, en Ravensbrück

Con la sutileza alegórica del genio, Dante situó al constructor de la torre de Babel en el noveno círculo del infierno, dedicado a los traidores. Sentenciado por perpetrar la traición máxima, la incomunicación de los seres humanos, ese personaje sin nombre, antecede al propio diablo, que espera a Virgilio y a Dante masticando a Judas. La palabra entendida como liberación, y sus enemigos en el infierno. Algo parecido debió pensar Neus Català cuando prometió, sobre la memoria de sus compañeras caídas en Ravensbrück, que usaría la palabra para reconstruir el recuerdo. En la gala que la homenajeó como Catalana de l'Any, Neus le dijo a Josep Cuní que ese había sido el compromiso, grabado a fuego en el alma, desde que salió del campo. Asegura que Dante no pensó lo impensable en su famoso infierno, porque nada hay más impensable que el infierno real. Supervivientes del totalitarismo que destruyó Europa y masacró a millones de personas, su palabra resuena altiva y grande en su pequeño cuerpo, como el grito que Raimon convirtió en canción de resistencia, como el llanto de los niños convertidos en humo en los hornos; como el susurro del dolor, después de las palizas; como el silencio de los caídos.

Hay días en que una se siente orgullosa de su gente, y esos días son una noche como la vivida el viernes, aplaudiendo el cuerpo frágil que arrastra más de 90 años de intensa vida, y una resolución de hierro. Viendo a Neus Català, casi diminuta, con sus gafas enormes que no escondían la perplejidad de quienes no sueñan con premios, viéndola enorme en su dignidad, los premios adquieren sentido. Catalana del año, pero sobre todo europea del siglo, ese siglo de luces que no supo dominar las sombras, hasta que fue demasiado tarde. ¿En qué círculo del infierno estarían los negacionistas? En todos ellos, encarnación del mal en estado puro. No solo aplauden el horror, sino que niegan la memoria. Pero aún tenemos a personas como Neus entre nosotros, que prometieron no olvidar. No son libros de historia. Son la vida misma, triunfando por encima del olvido y la impunidad.

Temas: Ravensbrück

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