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EFECTOS DE LA CRISIS DEL COVID-19 EN EL SECTOR MUSICAL

La industria discográfica catalana lanza un SOS

Las compañías piden a la Conselleria de Cultura que compre compactos y vinilos por valor de 1,1 millones de euros como medida equiparable a las ayudas destinadas al sector del libro

La tienda de discos Wah Wah, en Barcelona, en el 2018. / JOAN PUIG

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La pandemia no solo hace temblar al mundo de la música en directo, sino también al ámbito discográfico: en estos meses ha caído la venta de discos físicos, mientras que la música en las plataformas digitales se consume más, pero da menos ingresos, debido al desplome de su principal motor recaudatorio, la publicidad. Un terremoto para la industria catalana, que prevé recortes de facturación de hasta el 50% y que pide a la administración medidas de gran calado para salvar la situación.

La más rotunda: que la Conselleria de Cultura compre a las compañías discos por valor de 1,1 millones de euros, tal como destinará 4 millones a la adquisición de libros, según el plan de choque anunciado en abril. Una petición que no ha tenido respuesta por ahora, si bien Miquel Curanta, director del ICEC (Institut Català de les Empreses Culturals), apunta a este diario que la considera inadecuada dado que las bibliotecas públicas, hipotético destinatario de esos discos, han hecho saber que la demanda de compactos y vinilos en esos centros "ha bajado desde hace años y hoy es casi nula". Desde la PAF (Productors Associats de Fonogrames), su presidente, Àlex Eslava, replica que los discos podrían tener otros muchos receptores, como "las universidades, escuelas de música o medios de comunicación públicos", o se podrían utilizar "por las 'conselleries', por ejemplo, en sus protocolos con los visitantes".

Efectos "catastróficos"

La petición de compra de discos (títulos publicados entre septiembre del 2019 y junio del 2020) es compartida por la PAF y por la APECAT (Associació de Productors-Editors Fonogràfics de Catalunya), asociaciones que aglutinan al 95% de la industria catalana y que están dialogando por carriles paralelos con la administración. Este miércoles, 37 compañías catalanas (del casi centenar que están asociadas), la mayoría integradas en la PAF (como Discmedi, Kasba, el sello del Taller de Músics o Fina Estampa), e incluyendo a cinco de la APECAT (entre ellas, RGB y Satélite K) y otras dos no alineadas, tramitaron una carta a la Conselleria en la que lamentaban el silencio ante su propuesta, formalizada hace casi un mes (después de que les fueran pedidas propuestas para combatir la crisis del covid-19), y alertaba de la "importantísima desincentivación de las inversiones de cara a la próxima temporada" y de los "catastróficos efectos económicos de la situación" si no se le pone remedio.

La compra de discos va acompañada de otras propuestas. La PAF pide que se adelanten los plazos para liquidar las ayudas ordinarias al sector, mientras que la APECAT reclama también "partidas extra a fondo perdido", así como una campaña en Spotify (por valor de 250.000 euros) en torno a 'playlists' de música catalana y ayudas para contenidos audiovisuales. En una reunión que la APECAT ha mantenido este miércoles con la administración, se ha abierto la puerta a que las bibliotecas puedan incorporar la música al servicio digital de alquiler de libros.

Más 'streaming', menos ingresos

Como recuerda Oriol Orfila, presidente de la APECAT, los números de las compañías se sustentan en cuatro patas: la venta física, la digital, los derechos y el 'management'. "La primera y la cuarta han caído", señala. "Y en el sector digital, donde el 'streaming' se ha duplicado, hay menos ingresos porque hay menos campañas de publicidad". El precio de la reproducción de una canción "se ha devaluado", coincide en señalar Joni Sahún, vocal de la PAF. "Pero peor lo llevan las distribuidoras de discos físicos", observa. Por eso defiende que la compra de discos por parte de la Conselleria se realice a través de esos agentes, "pensando en toda la cadena".

Desde el ICEC, Miquel Curanta defiende, frente a la propuesta de comprar discos, "poner el dinero a trabajar" y, al tiempo que anuncia una convocatoria de ayudas extraordinarias para el sector, pone el acento en el entorno digital. Ve con buenos ojos las 'playlists' y las líneas que permitan generar videoclips y productos audiovisuales. Trazos que, para Oriol Orfila (APECAT), reflejan una "buena predisposición", y que propician palabras de amonestación por parte de Àlex Eslava (PAF), que lleva a calificar de "irresponsable" que "un servidor público no tenga en cuenta que hay todavía tantos puestos de trabajo que dependen de la venta física".

Rumor de fondo

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Como rumor de fondo, la sensación compartida por los sellos, tanto unos como otros, de que la música "se considera más entretenimiento que cultura", lamenta Joni Sahún. "Pero ya estamos acostumbrados". Percepción que Curanta niega con rotundidad. "Este año el presupuesto para música ha subido un 30% y alcanza casi los 7 millones de euros del total de 35 millones que dedicamos a subvenciones directas", precisa. ¿Disco contra libro? Curanta plantea un debate con el sector para "redefinir que es en el siglo XXI la industria discográfica".

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