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UN ÉXITO ATERRADOR

Las 5 razones por las que 'La monja' hace estremecer en taquilla

La recién estrenada película de terror de Corin Hardy, vinculada al universo de 'Expediente Warren', se ha convertido en un fenómeno batiendo récords de público tanto en España como en Estados Unidos. ¿Por qué?

Una imagen promocional de La monja

En su primer fin de semana de cartelera, ‘La monja’ se ha convertido en el mayor estreno de una película de terror en el mercado español. Así de rotundo. Se ha colocado en el número uno, obteniendo un 40% de la taquilla gracias a los 3 millones de euros en recaudación y a los 420.000 espectadores que han acudido al cine a verla.

En Estados Unidos ha pasado más o menos lo mismo. También se ha posicionado en lo más alto de Box Office, desbancando por primera vez en cuatro semanas consecutivas al fenómeno ‘Crazy Rich Asians’, con un total de 53 millones de dólares. No está nada mal sobre todo si tenemos en cuenta que 1) se trata de una película con una clasificación R; 2) en su cásting no encontramos ningún reclamo explícito; y 3) ha tenido malas críticas por parte de la prensa norteamericana. 

Sin embargo, la película de Corin Hardy, un 'spin-off' del exitoso universo ‘Expediente Warren’, o ‘The conjuring’, según su título original en inglés, se ha convertido en un auténtico fenómeno. ¿Por qué?

La religión como elemento oscuro

Crucifijos, un Cristo decapitado, cementerios profanados, capillas subterráneas, fosas mugrientas. La iconografía de ‘La monja’ contiene todos los elementos esenciales para sumergirnos en un universo en el que lo sagrado se mezcla con lo profano y en el que los hábitos de una novicia se convierten en el atuendo de un demonio.

Tráiler de La monja (2018).

La religión y el cine de terror siempre han estado íntimamente unidos ya fuera a través de las creencias populares, del fanatismo o como metáfora de la decadencia moral del ser humano. Pero el poder de fascinación que genera el enfrentamiento entre el bien y el mal, las posesiones diabólicas en contraposición a la creencia en Dios, ha generado pesadillas desde ‘Häxan’ hasta la mítica ‘El exorcista’ pasando por todo un género, la 'Nunsplotation' de espíritu más libidinoso y blasfemo.

En esta ocasión, dos miembros de la Iglesia, el padre Burke (Demian Bichir) y la hermana Irene (Taissa Farmiga),se trasladan a Rumanía a un claustro que parece el castillo del conde Drácula. Para salir despavoridos.

No va de nada, pero está llena de referencias

La trama de ‘La monja’ se puede resumir en una línea. No sabemos demasiado de los personajes y tampoco estos sufren un arco evolutivo durante la narración. Aquí lo que cuenta es la atmósfera, la manera en la que el director intenta sugestionar al espectador a través de los elementos generadores de horror y, por supuesto, la sabia orquestación de sustos que te hacen saltar de la butaca.

Taissa Farmiga, en un momento de 'La monja'.

En realidad, la película nos remonta al pasado del género, cuando las sensaciones y la sofisticación ambiental primaba por encima de las narración alambicada o intelectualizada. Hay mucho amor al género dentro de la película y todo un suculento cóctel de referencias que nos llevan desde la factoría Hammer al terror italiano de los 70 y 80. Resulta inevitable pensar en ‘Drácula’, pero también en ‘El nombre de la rosa’ o ‘El exorcista’, en ‘Narciso negro’, aunque alguna de estas referencias se crucen solo de refilón. El propio director ha reconocido que una de sus mayores influencias fue ‘Indiana Jones y el templo maldito’ y no es difícil imaginar por qué cuando nos adentramos en las catacumbas y las entrañas de la película.

Esos decorados de estilo gótico nos instalan en la más pura fantasmagoría, en la abstracción más juguetona y gozosa, como ocurría en las películas de Lucio FulciDario Argento o en el fantaterror hispano. Aquí lo importante es el placer por el placer, la lujuria escénica, la oscuridad de un pasillo, un susurro en la nuca, las visiones más rocambolescas y los contrastes, las texturas y adentrarse en la niebla nocturna.

Un eslabón más del éxito de ‘The conjuring’

‘La monja’ forma parte de uno de los más fructíferos universos cinematográficos de la última década, el de ‘Expediente Warren’. La primera entrega de la serie se estrenó en el 2013 y se inspiraba en las peripecias reales de Ed y Lorraine Warren, dos famosos investigadores estadounidenses de fenómenos paranormales, él demonólogo y ella médium y clarividente, propietarios de un fabuloso museo del ocultismo en su casa de Connecticut. Dirigida por James Wan (‘Saw’, ‘Insidious’, ‘Fast & Furious 7’) y protagonizada por Patrick Wilson y Vera Farmiga, ‘Expediente Warren’ arrasó en taquilla y abrió la puerta a una primera continuación, ‘Expediente Warren: El caso Einfeld’, y a una imaginativa sucesión de ‘spin-off’ basados en personajes y/o objetos aparecidos en las dos primeras películas: ‘Anabelle’,  sobre el caso real de la estremecedora muñeca diabólica, y su precuela, ‘Anabelle: Creation’; y ‘La monja’, que relata la historia de Valak, un  espeluznante demonio mitológico también conocido como Volac o Volu, que había aparecido ya en ‘Expediente Warren: el caso Einfeld’ y hacía un cameo en ‘Annabelle: Creation’.

Un fotograma de 'Expediente Warren: el caso Einfeld'.

Una imagen de 'Annabelle'.

Esto, en cualquier caso, no se acaba aquí. Dado el éxito de la saga, en el 2020 está previsto el estreno de ‘Expediente Warren 3’. Antes, en junio del 2019, podremos ver la tercera entrega ‘Annabelle’. Y ya está en marcha, aunque todavía sin fecha de estreno, ‘The crooked man’, un nuevo ‘spin-off’ basado en el malrrollero personaje de ‘El hombre encorvado’, al que habíamos podido ver en ‘El caso Einfeld’ y que, por lo que ha explicado el productor Peter Safran, será otra forma demoníaca del malvado Valak.

El póster, terror atávico

Como decíamos antes, la primera vez que vimos a la monja demoníaca fue en ‘Expediente Warren: El caso Enfield', en un cuadro que pinta Ed Warren. La imagen de esa religiosa con los ojos amarillos, amenazante y maligna, que parecía que iba a salirse de la pintura en cualquier momento para atacarte, era tan potente, tan escalofriante, que resulta de lo más lógico utilizarla para el poster de la película.

Y es que esa cara se queda grabada para siempre en la cabeza, algo que también ocurría con la de la muñeca de ‘Annabelle’. Las dos tienen una fuerza expresiva que nos produce tanta fascinación como un terror casi atávico y ancestral. Ambas imágenes se han convertido en icónicas dentro de la imaginería de terror contemporánea y son ellas, en primera persona, las mejores representantes del producto que venden.

El cine de terror mola más que nunca

A las puertas del Festival de Sitges, que alzará el telón el 4 de octubre, el terror vive un momento palpitante, tanto en vitalidad artística (el cine género sigue siendo el vivero de las ideas más excitantes) como en gancho comercial. No puede ser casualidad que de las diez películas de terror más taquilleras de la historia, la mayoría se haya estrenado en el último lustro: ‘Expediente Warren: The conjuring’ (2013), ‘Annabelle’ (2014), ‘Expediente Warren: El caso Einfeld’, 2016), ‘Annabelle: Creation’ (2017), ‘It’ (2017), ‘Un lugar tranquilo’ (2018) y, ahora, ‘La monja’ (2018). Es de prever que en esta lista entre también el ‘remake’ de ‘La noche de Halloween’, que llegará a los cines en octubre con la crítica rendida a la revisión del clásico de John Carpenter por parte de David Gordon Green. 

Temas: Cine

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