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Nico, el icono autodestruido

La directora Susanna Nicchiarelli repasa en 'Nico, 1988' los últimos años de la musa de Nueva York de los 60

La que fue cantante de Velvet Underground murió en Ibiza renegando de todos los hitos del pasado

Nico, la cantautora, modelo y actriz alemana que fue musa en el Nueva York de los 60.

La mujer en el centro de ‘Nico, 1988’ no es la Nico que conocemos. Ni la glacial teutona que elevó canciones como ‘All Tomorrow’s Parties’ con su voz solemne y su dicción cruda, ni la modelo que apareció en ‘La Dolce Vita’ (1960) y en los anuncios de coñac Centenario; ni la musa de la Nueva York de los 60 y de la Factory de Andy Warhol que le dio su corazón a Jim Morrison y tuvo un hijo con Alain Delon. Nada que ver. Situada en 1986, dos años antes de que la alemana muriera en Ibiza tras un accidente en bicicleta provocado por un paro cardíaco, la nueva película nos la presenta inmersa en una gira de conciertos ‘low cost’ por Europa, testarudamente desdeñosa de todos esos hitos pasados.

“He estado en la cima y tocando fondo, y ambos lugares están vacíos”, asegura con una voz que delata la mala vida. Cuando no la vemos subida a un escenario, se está inyectando heroína en cualquiera de las pocas partes cubiertas de su cuerpo que no ha perforado ya. Su célebre cabellera rubia es ahora marrón oscuro. Está obviamente sobrada de peso y apenas pasa por la ducha. “¿Estoy fea?”, le pregunta a su mánager, que asiente. “Bien, cuando era hermosa no me sentía feliz”, responde aliviada.

"Fue subestimada y usada como títere por una serie de hombres. Solo cuando rompió con todo aquello empezó a tener una identidad propia como artista y como mujer"

Susanna Nicchiarelli 

Directora de 'Nico, 1988'

“Lo interesante de ella en esta época es que no solo no lamentaba haber perdido su belleza sino que ella misma se encargó de destruirla; quería matar al icono. Y yo he querido investigar por qué”, comenta la directora Susanna Nicchiarelli para ilustrar escenas de ‘Nico, 1988’ que nos muestran a su protagonista clavar una mirada asesina a un locutor de radio que la presenta como “la ‘femme fatale’ de Lou Reed”, y corregir a todo aquel que la llama Nico: su nombre es Christa Päffgen. Insiste en lo harta que está de que le sigan preguntando sobre sus días junto a la Velvet Underground, reacia a aceptar que evitar eso es simplemente imposible: junto a la banda neoyorquina dio a luz uno de los álbumes más influyentes de la historia, una fuente de la que todo el rock posterior ha bebido.

Parodia andante

“A mí siempre, en todo caso, siempre me ha interesado más lo que hizo después, en la segunda parte de su carrera”, matiza Nicchiarelli. “Cuando empezó a componer sus propios temas, Nico hizo una parte de la música más vanguardista de su tiempo”. La italiana no está sola: muchos consideran que en los discos más inspirados de la alemana –‘The Marble Index’ (1969), ‘Desertshore’ (1970) y ‘The End’ (1974)— está el origen del rock gótico y una fuente de inspiración esencial para artistas tan dispares como Siouxsie and the Banshees, Patty Smith, Bauhaus, Henry Rollins, Elliot Smith o Björk.

Eso no impidió, en todo caso, que a ojos de muchos Nico fuera degenerando en una parodia andante, y que hasta un viejo amigo como Warhol dijera de ella que tras sus años con la Velvet “se convirtió en una yonqui gorda” y desapareció. “Es posible que estuviera resentido por el hecho de que su antigua protegida decidiera renegar de lo que él había significado en su vida”, opina la directora. “Pero está claro que durante los 60 Nico fue subestimada como artista y usada como mero títere por una serie de hombres. Solo cuando rompió con todo aquello empezó a tener una identidad propia como artista y como mujer”.

Oscuridad y energía vital

De encarnar esa identidad en ‘Nico, 1988’ se encarga la danesa Trine Dyrholm, que evoca a la perfección la capacidad de su personaje para hacer que las estrofas sonaran carentes de emoción y, casi al mismo tiempo, saturadas de ella. A lo largo de la película, la actriz presta su propia voz a sólidas versiones tanto a himnos como ‘These Days’ y ‘My Heart Is Empty’ como a algunos de los temas del que sería el disco final de la cantante, ‘Camera Obscura'. “Quizá no  sean sus mejores canciones, pero escuchadas ahora resultan muy emotivas porque parecen denotar cierta conciencia de la proximidad de la muerte”, comenta Dyrholm. “Pero, al tiempo que acarrean toda esa oscuridad, también derrochan una energía muy vital. Y dejan claro algo irónico sobre Nico que también hemos querido reflejar en la película: en sus últimos días, cuanto más se acercaba a la muerte, es también cuando más viva llegó a estar”.

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