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crítica de jazz

Django Bates, a su manera

El músico británico desplegó en el Auditori un mundo propio

Django Bates.

"Esto podría ser el fin, esto podría ser el fin, esto podría ser el fin": desde que empieza la canción y hasta que termina, la cantante repite la misma frase una y otra vez. ¿No hay más letra? Pues no, no hay más letra. Eso es todo. Y por detrás de esa voz, la música -piano, contrabajo, batería, saxo- bulle. Cambia de color, de tono, está llena de vida, de matices. Es una balada de una belleza extraña, al mismo tiempo delicada y un punto socarrona. Django Bates no escribe baladas como los demás, igual que tampoco toca el piano como los demás, ni compone como los demás. Durante décadas ha sido el perro verde del jazz británico. Y aún hoy, tras casi 40 años de carrera, Bates sigue yendo a la suya. El lunes presentaba en el Auditori un delicado disco a trío, 'The study of touch', y hace nada reconstruía a su manera el 'Sgt. Pepper’s' de The Beatles con toda una big band.

El Belovèd Trio de Bates, que en Barcelona contaba con el refuerzo de un saxo y una cantante, es una máquina de mecánica finísima. Tiene que serlo para que las partituras del músico británico rueden con precisión y al mismo tiempo con viveza. Bates escribe piezas que son obras de ingeniería rítmica y armónica y que, ahí está la gracia, palpitan con la libertad del jazz. Músicas que si no se tocan con rigor no se sostienen, pero que ejecutadas sin pasión seguramente serían solo aptas para estudiosos avanzados de composición. No fue el caso el lunes en la sala 3 del Auditori, que acogió las filigranas firmadas por Django Bates con el mismo entusiasmo con el que recibió las versiones del repertorio.

Entre originales instrumentales y canciones sui generis en las que él mismo silbaba o hacía coros con voz de falsete, Bates también quiso recordar a Dylan ('The times they are a’changing') y a Jobim ('Corcovado') en la voz traviesa y dúctil de Claire Huguenin. La vocalista suiza, una desconocida, resultó ser una pieza muy adecuada para el mundo de un músico que se niega a jugar a lo que juega todo el mundo sin antes preguntarse si no habrá una manera propia y distinta de hacer aquello que le ronda por la cabeza. La temporada que viene, Bates se encontrará con la big band de la ESMUC en la última sesión del ciclo Retrato de Artista que le dedica el Auditori. A saber qué se le ocurre. 

Temas: Jazz

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