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QUÉ FUE DEL SIGLO XX

Miquel Gibert: "Ya no aguanto a los jóvenes. Detesto sus festivales y sus vacas sagradas"

El compositor de La Granja visita la sección que interroga a chispazos a los ilustres hacedores de éxitos pop patrios de los 80 y 90

Miquel Gibert, cantante de La Granja, con la imagen del grupo que sirvió de portada para Soñando en tres colores, su segundo disco, detrás.

De 1987 a 1991 los mallorquines La Granja editaron cuatro brillantes elepés de pop en castellano, dos de los cuales eran obras maestras: 'Soñando en tres colores' (1988) y 'Azul eléctrica emoción' (1989). A lo largo de ese ciclo cambiaron de 'look' un par de veces, pero sus discos nunca dejaron de ser la intemerata. Si copiaban se notaba poco: La Granja parecían de temporada y de proximidad, nada impostados, nada revivalistas. En las fotos iniciales lucen como colegas de instituto (que es lo que eran). Chicos playeros de los ochenta a quienes tal vez se les iba un ojo al power pop, MC5, Rain Parade y los R.E.M. del 'Murmur', pero que mantenían el otro bien fijo en los ritos de su mundo isleño, soleado y aislado. Y aquellas canciones: pegadizas, sicalípticas, tristes, nostálgicas a destiempo. Su compositor, Miquel Gibert, sigue viviendo (lacónicamente) en Palma, mientras simula no ser uno de los mejores letristas que ha dado este país.

¿No te resulta irritante que, con todas las grandes canciones que habéis compuesto, el 'hit' recordado ('Magia en tus ojos') sea una versión? A estas alturas, que alguien nos recuerde por 'Magia en tus ojos' es todo un éxito, aunque no sea nuestra. Lo descacharrante es la gente que, cuando dices que tocas en un grupo de los 80 llamado La Granja, te confiesa con mirada cómplice las ocasiones en que se ha desmelenado con ese gran tema nuestro, 'Mil calles llevan hacia ti'.

Hay mucha referencia literaria en La Granja: "por quién doblan las campanas", "Lolita", "si te dicen que caí"... ¿Erais lectores habituales, o solo ibais a por la rima pegadiza? Yo me considero un lector de tres al cuarto. Eso sí, le suelo sacar bastante provecho a mis lecturas. Con 17 años llegué a obsesionarme de tal forma con 'Lolita' que, en los albores de La Granja, el 90% de las letras se basaban en las correrías de Humbert Humbert y su nínfula por EEUU.

'Los chicos quieren diversión' es uno de los grandes ejercicios de observación del pop español: un friqui que espía los hábitos de los pijos y desea ser como ellos. Ni más ni menos. Siempre me mantuve al margen del universo pijo-juvenil en el que se movían muchos de mis amigos, aunque los mirara con cierta envidia. Siempre he pensado que en esa letra algo hay de la vieja fábula del zorro y las uvas.

La Granja en la época de las camisas de paramecios.

Cada título de álbum lo sacasteis de una canción del disco previo: 'Deliciosamente amargo', 'Azul eléctrica emoción'... ¿Críptica declaración de principios, broma privada o pura molicie? Pura molicie, que a su vez sería un gran título para un hipotético octavo álbum.

La Granja escribieron los mejores himnos juveniles del pop ochentas, como 'Chap chap' o 'Más de veinte años'. ¿Qué pensáis de ellos ahora que rozáis la cincuentena? La cosa ha cambiado. Ya no aguanto a los jóvenes. Detesto sus festivales y sus vacas sagradas. De hecho, se me pasó por la cabeza reescribir la letra de 'Más de veinte años' para acomodarla a mi nueva realidad. Es la edad... o de nuevo la fábula de Esopo.

Estéticamente os fuisteis poniendo cómodos con los años: de las camisas de paramecios y la media melena pasasteis al pantalón de cuero y el pelazo de motora (o la camisa ibicenca abierta y los pies descalzos, si hacia bueno). Intentaré justificarlo: el paso de los paramecios al cuero negro y las melenas debió de estar provocado por el mismo virus que a finales de los noventa contagió a muchas bandas de garaje que nos flipaban (Hoodoo Gurus, The Pandoras, The Chesterfield Kings, etc.). A lo de la camisa ibicenca no le veo explicación, pero de ser cierto...

Después de más de tres décadas, la mayoría de crímenes del pop español de los ochenta ya han prescrito. Ya puedes confesar quienes eran los grupos que te parecían más birria de vuestra hornada. De nuestra hornada salieron grupos bastante dignos (Los Ronaldos, Los Enemigos, Las Ruedas, Los Negativos, Los Flechazos…). Buena parte de la que vino después hundió en la miseria al pop rock en castellano (Modestia Aparte, Terapia Nacional, Dr. Livingstone, Supongo...). 

Te veo un poco como el Brian Wilson de la banda: el líder introvertido que timonea el buque mientras los demás ligan y rocanrolean. Fue más o menos así hasta el verano del 88. A partir de ahí empecé a recuperar el tiempo perdido. Del 2002 al 2006 regenté un bar (El Bugulú) donde ponía música y desparramaba a mis anchas. Durante ese particular 'lost weekend' ejercí más de Dennis Wilson que de Brian.

¿Os llevabais bien entre los cuatro miembros de La Granja? ¿Os lleváis bien ahora? Rotundamente sí a las dos preguntas. Nos conocemos desde la EGB, fuimos juntos a la misma clase y no recuerdo una sola discusión seria entre nosotros. Somos gente poco dada al conflicto, muy mallorquines.

¿Qué cambió en el rock para que pasarais de vender 50.000 discos al anonimato? ¿Cómo llevasteis la caída? El saco del pop rock en castellano donde estábamos metidos (y donde abundaban las inmundicias) se fue directo al vertedero. Y ahí acabamos TODOS, sin discriminación alguna. Para los que llegaron con el inglés a cuestas no había ninguna diferencia entre La Granja y La Trampa. Nosotros lo llevamos bien, pues La Granja nunca fue un grupo superventas y la caída no fue tan dura como para otros.

¿A qué clase social dirías que pertenecen o pertenecían La Granja? Nos encontraríamos entre los hoteleros (clase autóctona balear, zoquete y acaudalada) y los explotados (clase igualmente autóctona integrada por hamaqueros, limpiadoras de hotel, etc.)

¿Cuál es el mejor y el peor recuerdo que te queda de La Granja? Mi mejor recuerdo es el concierto que dimos en el Auditórium de Palma el 15 de diciembre de 1989. Ese día tocamos las estrellas. En el otro extremo, tener que decirle a Edi, el bajista en 'Azul Eléctrica Emoción', que tenía que abandonar el grupo porque Carlos iba a volver no fue una experiencia agradable.

¿Qué has hecho hoy? Nada del otro mundo. De momento lo más interesante ha sido el bocadillo de lechona que me he zampado a media mañana. Antes he acompañado a los niños al colegio previa regañina por comportamiento inadecuado. El suyo, claro.

Cambiaron mi vida...

'Don Quijote de la Mancha' es mi libro favorito de todos los tiempos. 'Ropa Música Chicos', de Viv Albertine, es un favorito reciente.

'La Naranja Mecánica'. 'Funny Games' (la austriaca).

El doble azul de los Beatles (mi primer contacto con el pop). Los dos primeros de The Romantics: guitarras, potencia y melodía.

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