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Karen Souza: "Me gusta colarme en las vidas de la gente"

La cantante argentina trae a Barts la sensualidad jazzística de su cuarto disco, 'Velvet vault'

FERRAN NADEU

Karen Souza entró en escena con sus versiones de ‘Creep’ (Radiohead) o ‘Every breath you take’ (The Police) en clave jazzística íntima y envolvente, y tiene ya un cuarto disco a su nombre, ‘Velvet vault’, en el que combina piezas propias con una selección de adaptaciones que va desde el estándar americano hasta 10cc, Amy Winehouse y MGMT. Lo presenta este miércoles en Barts (Guitar BCN).

¿Primar las versiones es apostar por un terreno seguro?
Yo no siento diferencias entre cantar mis canciones y las de otros. Como decía Charly García, cuando escribes una canción ya pasa a ser del mundo, la has entregado. Como ‘Creep’ (Radiohead), una de las que más me pide la gente y, por suerte, es de mis favoritas.

Con esas canciones conocidas, parte del trabajo viene hecho.
Exactamente. ¡Aunque hay nuevas generaciones que llegan a pensar que esta canción, o ‘Personal Jesus’ (Depeche Mode), son mías! Y gente mayor que descubre de esta manera a Radiohead. Revalorizar la música de esas décadas es importante.

Le ha dado un buen meneo latino a ‘Walk on the wild side’, de Lou Reed.
Es samba, una buena fiesta carioca. Era difícil, porque tiene mucha letra, pero funciona. Está bien incluir algún ‘uptempo’, algo para levantar a la gente.

Menciona a Charly García, pero no parece que la música argentina la haya influido.
En Argentina miramos más a la música inglesa o norteamericana que a la propia. ¡Yo ya cantaba en inglés antes de hablarlo! Parece una locura, pero tiene una explicación cultural. Desde hace unos años para acá estoy aprendiendo a cantar en español, que es otro mundo, y me he vuelto a enamorar de Charly, y de Cerati, de Spinetta, de Mercedes Sosa, de Atahualpa Yupanqui…

¿Dónde están sus raíces musicales?
Nací en los 80, así que el rock está en mi sangre. Radiohead, Depeche, el post-punk, el grunge… Pero cuando era pequeña mi madre escuchaba jazz y ese ‘chip’ está ahí: Sinatra, Ella Fitzgerald, Nina Simone, Peggy Lee… Y Jobim y toda esa bossa nova suave.

Su pasado musical es bastante sorprendente: discos de ‘chill out’, de discotecas ibicencas…
Sí, de las sagas de Hôtel Costes, Pachá Ibiza, con muchísimos seudónimos. Empecé en la electrónica por el 2000. Chill house, deep house… Luego salté al jazz pero sigo haciendo electrónica, y tengo una agrupación más rockera, Handbag, y me gusta componer para otros artistas, y ponerles voces, y mezclar… Yo a los músicos que empiezan les digo que hagan de todo.

Habla de seudónimos. Karen Souza lo es, ¿no?
Sí, es un nombre ligado a un proyecto, tengo muchos. Yo me llamo Rocío Rodríguez. Me gusta desdoblarme, y como me atraen muchos tipos de música, tengo muchas personalidades. Si te gustan un montón de cosas, puedes ser un montón de cosas.

"Me gusta desdoblarme, y como me atraen muchos tipos de música, tengo muchas personalidades. Si te gustan un montón de cosas, puedes ser un montón de cosas"

Hay cierta aura de misterio a su alrededor: incluso en su año de nacimiento.
¡No me hable de eso! Alguien subió en la Wikipedia que nací en 1970. Estamos tratando de cambiarlo, ¡y no podemos! Tendría 48 años, ¿no? No, no, tengo 34. Nací en 1984. También dice una cosa que me molesta bastante: que nací en Buenos Aires, cuando no es así, vivo allí pero soy de la Pampa, en medio del país. Respecto a eso del misterio, uso las redes sociales solo para informar de mis giras y cosas así, y no cuelgo fotos personales. En eso soy más bien tímida.

Su música puede usarse para crear ambientes. ¿Una función menor?
Me gusta la idea de acompañar una situación y de colarme en las vidas de la gente. Si piensas que con tu música puedes estar acompañando a una pareja que están tomando una copa de vino, y que haces que estén más a gusto, pues genial. Y está bien que no sea una música a la que tengas que prestar el 100% de atención. Yo lo veo así.

Con esas atmósferas cálidas y su estilo vocal casi susurrante, ¿canta para seducir?
No es nada adrede, ¿eh? Mi expresión cuando canto en directo es otra, más melancólica. Yo voy detrás de unos géneros, el blues, el jazz, la bossa nova, que están unidos por esa profunda melancolía, que es lo que me atrae de ellos. Que luego salga algo sensual, si sucede, eso yo no lo controlo.

¿Qué une las canciones de este disco?
Es el más íntimo de los que he hecho, como cantándote muy de cerca, como en una canción de cuna. También instrumentalmente es muy minimalista. Hay una búsqueda de la quietud.

Haber llegado al gran público con la versión de ‘Creep’, ¿le ha condicionado el camino a seguir?
Aunque lo intente, no puedo presionarme para hacer algo que no sea natural. Lo interesante de la música es que uno se olvida de una canción y luego la reencuentra cuando menos lo espera.

Pasando por alto las fronteras musicales.
Sí, y por eso en el jazz más ortodoxo soy un poco una hereje. No me considero una jazzera. Soy pop, porque en lo popular puedes meter un montón de cosas, y me gusta la sensación de unir mundos y generaciones.

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