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SABORES LEJANOS

3 restaurantes exóticos contra el síndrome posvacacional

¿Cómo combatir el síndrome posvacacional? Viajando de nuevo con el paladar gracias a estos restaurantes

Bistrot Levante, en el Gòtic, explora las cocinas de la ribera oriental del Mediterráneo.

De vuelta a la rutina, hay quien sufre síndrome posvacacional. Esa depresión que te entra por regresar al curro en vez de seguir de relax por los siglos de los siglos. Encontrarás mil y un artículos explicando cómo superarlo, pero nosotros te proponemos hacerlo a nuestra manera. Es decir, por la vía del paladar. Y sin contemplaciones: en estos restaurantes exóticos no tendrás el dichoso síndrome porque, sencillamente, allí seguirás de vacaciones mientras comes sus platos y recuerdas el viaje que hiciste hasta aquellos países lejanos (o te imaginas haciéndolo).

1. BISTROT LEVANTE

Mirando al este del Mediterráneo

Este pequeño pero luminoso y agradable restaurante de la coqueta plaza de Manuel Ribé, 1, muy cerca de la de Sant Jaume, te transportará con su cocina a los países de la ribera este del Mediterráneo: Turquía, Israel, Líbano, Palestina, Jordania... Reinterpreta el concepto de cocina 'meze' (una selección de aperitivos para picar entre varias personas ofreciendo platos contudentes para compartir (a ver si puedes acabarte el hummus con el pan de pita con la ayuda de alguien más) de una carta no muy extensa pero sí cambiante y muy rica en sabores. El pan de pita llega de Israel, no hay que perderse la sensacional berenjena con 'tahini' y granadas, uno de los 'hits' de la casa es el 'shawarma' de cordero macerado con especias y mención aparte merecen su trabajada carta de vinos naturales españoles, franceses e italianos (atención a los 'orange', blancos de color anaranjado por la maceración con las pieles de la uva), y los desayunos y el 'brunch' del fin de semana.

JOAN PUIG

2. ZINBAR

Marruecos moderno y sofisticado

Este restaurante del Eixample (Balmes, 159) es puro glamur. Cero tópicos respecto al ambiente y la gastronomía marroquí. Ni en la decoración ni en los platos que elabora Youssef Elmazari, un delicado cocinero que estudió en Hofmann y que trabajó en restaurantes franceses como Bras y barceloneses como Agust Gastrobar y el Hotel Cotton House, en Barcelona. De ahí que aplique técnicas de cocina francesa a platos de su país. El más icónico de la carta es la sopa 'harira' que él elabora a base de 'fumet' de gamba y que lleva vieira asada, bígaros y emulsión de mantequilla blanca. Para beber, vinos marroquís de la bodega La Ferme Rouge, del enólogo francés Jacques Poulain. 

3. KUAI MOMOS

De paseo por el sudeste asiático

En este pequeño local de Asia –perdón, de Gràcia (Martínez de la Rosa, 71)–, probarás las cocinas del sudeste de este continente porque el chef y propietario, Jordi Brau, estuvo siete años viajando y viviendo en Filipinas, China, Tailandia, Laos, Vietnam… Con esa mochila vital (y nunca mejor dicho porque ejerció de mochilero) y la experiencia que había acumulado antes en las cocinas de Carles Gaig y Xavier Franco, abrió Kuai Momos, donde los cocineros asiáticos elaboran cada plato al momento, adaptando las recetas a nuestros paladares porque algunas son excesivamente potentes y/o picantes. Los reyes de la casa son los 'momos', que dan nombre al restaurante: unos raviolis nepalís que van rellenos de vegetales, gambas, carne de cerdo... Pero no hay que olvidar que es uno de los restaurantes que hacen las mejores sopas de Barcelona.

Temas: Restaurantes

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