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¿Oportunidad o necesidad?

La personalización de productos y servicios facilitada por las nuevas tecnologías como la robótica, la fabricación aditiva, el internet de las cosas o la inteligencia artificial se convertirán en un motor clave para la industria

Como toda revolución industrial, dependerá de la voluntad de los agentes de querer aprovechar la oportunidad o ver como otros territorios se adelantan.

GETTY IMAGES / CHRIS MCGRATH

Según la Comisión Europea, en su informe ‘Manufactoring Industry Vision’, en el 2025 habrá una economía plenamente globalizada sirviendo a una clase media global próspera e informada, que requerirá bienes y servicios personalizados basados en sistemas avanzados de fabricación potenciados por las TIC y suministrados por industrias europeas eficientes en recursos y sostenibles.

En este contexto, tres aspectos son especialmente importantes para la industria manufacturera europea. En primer lugar, los consumidores pedirán cada vez más un paquete de productos y servicios a medida de sus necesidades individuales. El modelo tradicional de propiedad evolucionará de tener a usar productos y servicios más integrados. Como resultado, las empresas fabricantes y los proveedores de servicios trabajarán más estrechamente para construir soluciones para los consumidores que combinen productos y servicios. La personalización facilitada por las nuevas tecnologías como la robótica, la fabricación aditiva, el internet de las cosas (IOT) o la inteligencia artificial se convertirán en un motor clave para la industria.

En segundo lugar, la adaptación a mercados regionales tendrá un efecto importante sobre la manera en que funcionará la industria.  El nuevo mercado mundial llevará a las regiones diversidad de elección para el consumidor, con diferentes regiones que a menudo requieren productos muy particulares, con diferentes funciones y diferentes políticas de precios. Por lo tanto, la producción de bienes y servicios deberá afrontar la personalización masiva, localizarse y conectarse en red para estar más cerca de los clientes, responder a la demanda local y disminuir los costes.

Los datos, el nuevo petróleo

En tercer lugar, los datos se convertirán en el nuevo petróleo. Los conjuntos de datos permitirán a las empresas fabricantes comprender y optimizar mejor todas las etapas de sus cadenas de valor, desde el diseño hasta la distribución, incluida la gestión de la cadena de suministro, los procesos de producción y el márketing. Estos productos serán fabricados en fábricas digitales conectadas a la nube, con sistemas logísticos complejos capaces de suministrar, producir y distribuir productos con flexibilidad y eficiencia.

Con esto en mente, es bastante claro que para lograr los objetivos generales en el ámbito de la fabricación, hay que aumentar la competitividad de Catalunya en el mercado global y también el desarrollo de procesos de fabricación avanzada, más sostenibles y respetuosos con el medio ambiente.

a) De la tecnología al piloto. Internet de las cosas, ‘big data’, ‘cloud’, fabricación aditiva, ‘ciberseguridad’, robots autónomos, realidad virtual y aumentada nos plantean nuevos desafíos que impactarán en los procesos comerciales, productivos y logísticos. Para asegurar la generación de nuevas aplicaciones tecnológicas y la adopción de estas por parte de la industria, es necesario, promover pilotos reales donde las industrias puedan evidenciar los beneficios en sus cadenas de producción y validen la posterior escalabilidad.

b) De la ocupación al emprendimiento. La obsolescencia de puestos de trabajo requerirá una actualización de los perfiles profesionales, así como la capacitación de una nueva generación de profesionales 4.0 tanto tecnológicos como de gestión empresarial. La promoción de nuevas ‘start-ups’ de industria 4.0 proporcionará aplicaciones y nuevas competencias profesionales. La interacción entre empresas consolidadas y nuevas enriquecerá el ecosistema y planteará nuevas formas de colaboración e inversión (emprendimiento corporativo).

c) De la fábrica a la 'digital factory'. El uso que se ha dado a los espacios de fabricación y logística se deberá replantear con nuevas plataformas de fabricación digital y así dar respuesta a nuevas formas de producción y entrega de productos y servicios. Las naves dedicadas a líneas de fabricación monoproducto se transforman en industrias flexibles para producir y entregar ‘on demand’ y de forma personalizada las peticiones del mercado.

d) Del polígono industrial a zonas de innovación. Los territorios tendrán que transformarse, proporcionando nuevas capas lógicas y tecnológicas para la atracción, retención o resurrección de su industria. Lo que en el pasado habían sido puertos, aeropuertos, vías de tren y autopistas conectadas a polígonos industriales, ahora deberán ser zonas donde se desarrollen ecosistemas innovadores en los que el talento y la tecnología creen, diseñen y fabriquen productos y servicios de alto valor añadido.

Como toda revolución industrial, dependerá de la voluntad de los agentes de querer aprovechar la oportunidad o ver como otros territorios se adelantan. Depende de la capacidad de autoorganización y de visión compartida para no perder esta nueva revolución industrial.

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