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De Anne-Marie a Bad Bunny: estos son los reyes de la pista preadolescente

Anne-Marie y Marshmello.

Con el nervio de sus 10, 11 y 12 años, el peldaño más joven de la generación z pide paso. Aquí van algunos de los artistas que, con o sin el conocimiento de sus familias, más escucha y, sobre todo baila, la chavalada preadolescente. Como verán, la brecha de género en esta 'play-list sub-12' alcanza proporciones de falla geológica. Mientras el grueso de los cantantes, procedentes del trap y el hip-hop callejero, se atrincheran en el materialismo, el machismo y la violencia y dan argumentos a quienes claman por otros referentes masculinos, las divas chandaleras llegan con nuevas normas y ataúdes para el patriarcado. En efecto, hay mucha política en la pista de baile. Y también, por supuesto, mucho 'Swish-swish', el coreografiadísimo y omnipresente 'hit' de Katy Perry.

Katy Perry: el infeccioso ‘Swish swish’

 

Venga. Empiece a balancear sus caderas. Este-oeste-este-oeste-este-oeste. ¿Sí? Ahora ponga los brazos en paralelo y muévalos a velocidad supersónica –o sea, a más de 1.000 km/h– entrando y saliendo de sus caderas. ¿Qué pasa? ¿No sabe cómo se ejecuta el 'Swish-swish' de Katy Perry, el baile infeccioso que urdió el adolescente Russell Horning –también conocido como 'el chico de la mochila'– y que ha propinado un patadón viral a la canción? ¿Es que acaso no ha visto ningún crío en los últimos meses? Pues debe de ser el único, porque la coreografía espasmódica se ha propagado a tal velocidad por Youtube, escuelas, 'casals d’avis' y el videojuegos 'Fornite' que incluso ya nadie se acuerda de que el chaval colgó tiempo atrás un vídeo en el que empuñaba un arma –no se sabe si de juguete o real– y hacía bromas sobre dispararle en un ojo a una pobre cabra. 

Anne-Marie & Marshmello: el hit al que propulsó el 'Fornite'

 

Suenan los primeros acordes de la canción 'Friends', la diva chandalera del momento, la inglesa Anne Marie, le suelta el primer chorreo a un amigo que le está dando el peñazo con eso de ser «más que amigos» –«You say you love me, I say you’re crazy / We’re nothing more than friends»– y ya tienen a toda la chavalada ejecutando una precisa coreografía: brazos en alto,  pistolas funky a derecha e izquierda, y dedo índice arriba y abajo sampleando 'Fiebre del sábado noche'. El baile, cabe decir, no es cosa de la cantante –telonera de Ed Sheeran, estrella revelación del año y enemiga pública de las alfombras rojas y de los consejos de belleza de las revistas femeninas–, sino de su socio en el asunto, el cantante y productor Marshmello, del que se asegura que es Chris Comstock cuando se quita esa nube con ojos y boca que se empeña en llevar en la cabeza. Cosas del márketing digital, resulta que el tipo es amigo de un jugador estrella del omnipresente videojuego 'Fortnite' –un tal Ninja, con 14 millones de suscriptores en su canal de Youtube– y han colgado un vídeo con el baile oficioso del 'hit'. ¿El resultado? Que la canción se ha propagado con la furia de la peste negra. 


Bad Bunny: del súper al trono de Youtube

  

  

Abran paso al lío. Al jefe del trap latino Bad Bunny, un puertorriqueño de 23 años que hasta hace poco trabajaba de empaquetador en un súper con el nombre de Benito Antonio Martínez Ocasio y que, a la velocidad del sonido, se ha convertido en un producto global sin tener ningún disco, ni apoyo de la industria ni espacio en la radio. Lo que sí tiene el chaval –además de mucho oro distribuido en dientes, anillos, colgantes y relojes– son vídeos con 8.000 millones de visionados, un grueso de fans que aún no ha cumplido los 13 años, el nervio del gueto y unas letras que parecerían pura caricatura si no fuera porque todo apunta a que se lo toma en serio. Andanasdas del corte "ahora tengo a otras que me lo hacen mejor; si antes era un 'hijueputa' ahora soy peor" o "si ya tú sabes quien soy yo, el hombre que te rompió, en toas las poses te dio", unidos a la misoginia que supura parte del género, han llevado a cantantes como Ivan Ferreiro a decir que «el  machismo es un tema muy serio» y que no se puede dejar que «estos energúmenos le canten esto a los chavales». En la misma universidad puertorriqueña, por cierto, desmenuzan el fenómeno del trap latino –nombre que viene precisamente de 'trapichar' con drogas– y el diagnóstico es que, al menos un grueso importante, gira aldededor del «macho barriocéntrico» y su masculinidad retórica e hiperactuada, la glamurización del gánster, la homofobia y la cosificación de las mujeres. ¿La gran obsesión? Más o menos la misma que la de los tiempos: el sexo y el dinero. Sin filtros biempensantes y a nivel superlativo.


Duki: el rey de las batallas de gallos

  

  

Otro rompe-pistas entre la chavalada que rasca la adolescencia es Mauro Ezequiel Lombardo (Buenos Aires, 1997), 'Duki' para el mundo del trap, que creció escuchando hip-hop norteamericano y vivió su momento epifánico viendo una batalla de gallos (esos duelos de rimas improvisadas) en España. Hace cinco años, empezó a participar en peleas de rap en parques de su ciudad, en los que, además de llevarse camisetas, gorras y tatuajes, arrambló con el premio gordo: el del pelotazo viral. Sus letras –problemáticas también para los chavales– hablan de drogas, policías, chicas y una furia de clase que se ve vencedora al hacerse con una mansión y tener a disposición "putas y pastillas –canta–como una estrella de rock".

Ayo & Teo: los enmascarados contagiosos de Michigan

  

  

Los hermanos Aleyo Mateo Bowles –Ayo & Teo a secas en la pista de baile global– están prescribiendo desde Ann Arbor, en Michigan, el perfecto tutorial para el baile urbanoAyo nació en 1996 y Teo en 1999, y ambos crecieron escuchando a Michael Jackson y Missy Elliot, y bailando ya desde muy temprano. Jamás fueron a clase. Ni de baile ni de música, a pesar de que Ayo se las ha apañado para tocar el piano, la batería y el trombón. Su primer vídeo, del 2014, es de una actuación en un concurso de talentos del instituto. Más tarde lanzaron una página de bailes virales y aparecieron en vídeos de Usher y Chris Brown. Con una mascarilla de oso como imagen de marca y movimientos contagiosos, su canción 'Rolex' cuenta más de 400 millones de clics y un cameo del chico de la mochila del 'Swish swish', convertido en algo así como un meme global. ¿La letra? Pues más o menos el estribillo habitual en la facción masculina de esta 'play-list': quiero un Rolex y una novia como Kim Kardashian. 

Dua Lipa: sororidad y ‘hackeo’ al sexismo

  

  

¿Abrumados por el 'flow' materialista y sexista de la pista de baile? Pues aquí llega el otro volcán en erupción del momento, Dua Lipa, con material y talento suficiente para desintegrar ella sola toda esta andanada de mensajes tóxicos que llegan desde los bafles. Su 'hit' 'New rules' viene a prescribir las «nuevas normas» que deben seguir las amigas que tienen «el típico novio cretino». Imaginarán que una de las preguntas que más le plantean a esta artista de 22 años e hija de refugiados albanokosovares es si odia a los hombres. Que no, que solo cree que resulta mucho más gratificante «cuidar de las amigas» que lloriquear y levantar catedrales a los amores tempestuosos y melodramáticos. 

Temas: Trap · Katy Perry

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