La precariedad de las mujeres, eje del 8M en Barcelona
Más de la mitad de las mujeres no pueden cubrir sus necesidades con su salario
Este 8 de marzo, Barcelona pone el foco en las desigualdades de género en el mercado laboral
"Es hora de que nos miremos a los ojos y hablemos de precariedad" es lema de la campaña municipal para el 8M / Ajuntament de Barcelona
El Día Internacional de las Mujeres se celebra cada 8 de marzo desde 1911, una jornada que recuerda la lucha por la igualdad de género y por el desarrollo integral de las mujeres. Este 2025, el Ajuntament de Barcelona lanza un mensaje contundente: 'Es hora de que nos miremos a los ojos y hablemos de precariedad', este es el lema de la campaña municipal para el 8M.
La apuesta del Ajuntament se alinea con el enfoque del Premio 8 de Marzo - Maria Aurèlia Capmany, un galardón que reconoce proyectos en defensa de los derechos de las mujeres. Este año, la iniciativa se centra en apoyar propuestas que combatan la precariedad femenina en la ciudad, promoviendo mejores condiciones de vida e impulsando la equidad.
El premio, que cambia de temática anualmente, busca visibilizar estas iniciativas y brindar apoyo económico para su implementación. Con una dotación de 15.000 euros, el reconocimiento será otorgado por un jurado de especialistas. La ceremonia de entrega se celebrará el 10 de marzo a las 17:30 h en el Saló de Cent.
Precariedad estructural
Según M.ª Àngels González, Directora Ejecutiva de los servicios de Ocupación y Proximidad de Barcelona Activa, agencia de desarrollo local, "pese a que el mercado laboral goza de una buena salud, hay indicadores que apuntan a desigualdades de género, especialmente por el tipo de trabajos, menos cualificados e inestables, que desempeñan ellas". De hecho, un 55% de las personas desempleadas en Barcelona son mujeres, el 45% son hombres. Según M.ª Àngels González, "esta brecha se dispara en el desempleo de larga duración, donde la diferencia alcanza los 20 puntos. La mayoría de las mujeres afectadas por esta situación tienen más de 40-45 años".
Una radiografía municipal
La precariedad laboral y social que afecta a las mujeres es una problemática persistente y multifacética que requiere una atención urgente y decidida. En Barcelona, el 24,2% de las mujeres asalariadas cobran 1.000 euros o menos, un porcentaje superior al 21,9% de los hombres. La precariedad se agrava en ellas por factores como la contratación parcial, su concentración en sectores feminizados y peor remunerados, como la limpieza o los cuidados, o las desigualdades derivadas de la diversidad funcional, edad u origen.
El Baròmetre sobre la feminització de la pobresa revela que un 55% de las mujeres no pueden cubrir sus necesidades básicas con su salario. Las mujeres jóvenes menores de 30 años son las más afectadas: más del 50% se encuentra en situación de precariedad laboral. "Los sectores más afectados por esta precariedad son, sobre todo, aquellos dedicados a los cuidados, servicios sociales, restauración, turismo, trabajo doméstico y otros empleos informales", dice González.
Más del 24% de las mujeres trabajadoras cobran 1.000 euros o menos
Feminización de la pobreza
El informe El gènere en xifres, presentado a finales de 2024, evidencia la feminización de la pobreza. La mayoría de los análisis se basan en los hogares como unidad de estudio, dejando de lado factores como la dependencia económica, las desigualdades estructurales o el trabajo no remunerado, que recae mayoritariamente en las mujeres. Para abordar esta brecha, el informe introduce el cálculo de la tasa de pobreza en supuesto de autonomía, una aproximación a esta situación desde una perspectiva de género. Los datos revelan que el 40,5% de las mujeres en Barcelona y el 29,4% de los hombres mayores de 16 años que no son estudiantes se encontrarían en riesgo de pobreza si tuvieran que vivir solamente de sus ingresos.
Los datos más recientes los muestra el informe Els salaris a Barcelona 2023, publicado este pasado mes de enero por la Oficina Municipal de Dades. El informe constata que la brecha salarial sigue siendo una realidad: los hombres ganan una media de 38.407 euros al año, mientras que las mujeres perciben 32.377 euros, una diferencia del 15,7%. Esta brecha también se extiende a las pensiones. Los hombres en Barcelona perciben una pensión media de 1.646,7 euros mensuales, mientras que las mujeres reciben 1.099,6 euros, reflejando el impacto acumulado de las condiciones laborales a lo largo de la vida.
La precariedad laboral y social que afecta a las mujeres es una problemática persistente y multifacética / Ajuntament de Barcelona
Barreras invisibles
La feminización del empleo a tiempo parcial —donde el 70% de los contratos son ocupados por mujeres— y la carga de los cuidados, que recae mayoritariamente sobre ellas, son factores que mantienen a las mujeres en trabajos más precarios y peor remunerados, poco cualificados e inestables, con escasas perspectivas de ascenso.
A esta barrera invisible se le conoce como ‘suelo pegajoso’, un fenómeno que impide que muchas mujeres puedan salir de la precariedad laboral debido a la inestabilidad de sus empleos y la falta de opciones para acceder a mejores condiciones. Muchas quedan atrapadas en trabajos menos cualificados, mal pagados e inestables, lo que perpetúa un ciclo de dependencia económica y vulnerabilidad.
Esta situación refuerza el llamado ‘techo de cristal’, la limitación no oficial, pero real que impide a las mujeres ascender a puestos de liderazgo, con mayor responsabilidad y mejor remunerados. Las interrupciones en sus carreras debido a la maternidad, la conciliación o la falta de corresponsabilidad en el hogar afectan su desarrollo profesional. A pesar de contar con la formación y la experiencia necesarias, las mujeres encuentran más obstáculos que los hombres para alcanzar puestos de liderazgo, lo que perpetúa la desigualdad en el ámbito laboral y económico.
El empleo parcial y la carga de los cuidados perpetúan la precariedad
Formación y empleo sin brechas, la clave del cambio
Barcelona está comprometida con reducir la precariedad femenina con iniciativas que integran la perspectiva de género. Según M.ª Àngels González, Directora Ejecutiva de Ocupación y Proximidad de Barcelona Activa, todas las políticas de empleo, formación y promoción económica priorizan la igualdad. Cada año, la agencia facilita la inserción laboral de hasta 14.000 personas, de las cuales un 60 % son mujeres. La formación es una herramienta clave para la inserción de la mujer en sectores masculinizados. «Estamos impulsando su participación en ámbitos como el transporte y la logística, la construcción, la seguridad, la tecnología y la ciencia, donde su presencia sigue siendo minoritaria», señala González. Un ejemplo de este esfuerzo es la IT Academy, un programa de formación tecnológica en el que el 40 % de las participantes son mujeres.
El reto de la equidad laboral también pasa por promover la diversidad en sectores históricamente feminizados. «Fomentar la incorporación de hombres en ámbitos como los cuidados o el trabajo social puede contribuir a una transformación más profunda del mercado laboral», apunta González.
Barcelona Activa también ofrece programas especializados para mujeres en situaciones de vulnerabilidad, como monomarentales, mujeres migrantes o víctimas de violencia de género. «A través del Ajuntament, ofrecemos itinerarios personalizados de formación y apoyo a unas 600 mujeres al año», concluye González.