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DE NUEVO, WARRIORS CONTRA CAVALIERS

Curry se cita, por cuarto año consecutivo, con LeBron en la final de la NBA

Tras un inicio horrible, los Warriors ejercen de campeones en la cancha de los Rockets y llegan comodamente a la final

Curry, ayudado como siempre por un excelente Kevin Durant, se medirá, a partir de la madrugada de este viernes, a LeBron

Stephen Curry celebra, eufórico, el pase a la final de la NBA tras vencer en Houston a los Rockets. / GETTY / RONALD MARTINEZ

Lo nunca visto ha vuelto a suceder. Jamás se había repetido, por tercer año consecutivo, una final de la NBA. Pues bien, se va a repetir por cuarta temporada seguida. Pese a que en la campaña regular, equipos como los Houston Rockets (65 victorias), los Toronto Raptors o los Boston Celtics hicieron unos números increíbles, impresionantes, la final de la NBA, a partir de la madrugada del jueves a viernes (03.00 horas), volverá a ser protagonizada, por cuarto año consecutivos, por los actuales campeones, los impresionantes Golden State Warrios, de Stephen Curry y Kevin Durant, contra el actual icono de la NBA, el fabuloso LeBron James y sus sacrificados Cleveland Cavaliers, vencedores en 2016. El primer encuentro se celebrará en el Oracle Arena de Oakland, pues la ventaja de campo es de los Warriors.

Como ya ocurriera en la madrugada del domingo, cuando los Cavaliers rompieron el factor cancha y vencieron en el séptimo y último encuentro de la final de la Conferencia Este a los Boston Celtics, los Warriors también han destrozado el mito de que jugar el partido decisivo en casa te convierte en ganador, derrotando, pese a una horrible primera parte, en la que perdían por 15 puntos, a los Houston Rockets del barbudo James Harden, que no pudieron contar con su no menos fabuloso Chris PaulDesde 1979, nunca las dos finales de conferencia habían llegado, ambas, al séptimo y último encuentro.

Kevin Durant y Stephen Curry se abrazan, camino de su cuarta final consecutiva de la NBA. / AP / DAVID J. PHILLIP

“No ocurrió nada. Simplemente hablamos de lo mal que estábamos jugando, de lo mal que habíamos entrado en el partido, de lo mal que hemos lanzado y decidimos que debíamos hacer otro gran esfuerzo para salir adelante y remontar el tanteo”, contó Curry a las cámaras de televisión una vez concluido el encuentro cuando le preguntaron qué había ocurrido en el descanso, en el vestuario de los Golden State, para poder dar la vuelta de forma tan espectacular al marcador. Se fueron perdiendo de 15 puntos y, en un tercer cuarto, fabuloso, remontaron el partido para entrar en el último cuarto controlándolo con gran profesionalidad y pausa: 89-83, a falta de cinco minutos; 97-85, a falta de tres minutos; 99-88, a falta de dos minutos y, luego, en los últimos 60 segundos, que podían ser eternos, dejaron, incluso, que pasará el tiempo, apurando posesiones sin lanzar.

Stephen Curry, estrella de los Warriors, y PJ Tucker, de los Rockets, lucha por un balón. / AFP / RONALD MARTINEZ

El dato del encuentro, desde luego, no correspondió, no, a los Warriors, campeones en tres de las últimas cuatro temporadas (2015, 2016 y 2017), sino que fue lo que hundió a los Rockets: 7 triples encestados de los 44 intentos realizados, es decir, metieron un triple cada 30 lanzamientos desde fuera de esa línea.

Durant con 32 puntos, incluidos cinco triples, cinco rebotes y cinco asistencias, encabezó el ataque de los Warriors que tuvieron un 41 (16-39) por ciento de acierto con los tiros desde fuera del perímetro. Mientras que Curry brilló de manera especial en la segunda parte, cuando los Warriors completaron una remontada de 11 tantos (55-43), al aportar 27 puntos, incluidos siete triples, 10 asistencias. capturó nueve rebotes y recuperó cuatro asistencias.

El escolta Harden con 32 puntos, pero sólo 2 de 13 intentos de triples, encabezó el ataque de los Rockets, que también tuvo el apoyo de Eric Gordon al anotar 23 tantos.

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