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varapalo a Hungría

La Eurocámara activa el 'botón nuclear' contra la deriva autoritaria de Orban

El pleno aprueba el artículo 7 del Tratado contra el Gobierno de Budapest que permite castigar violaciones del Estado de derecho y los valores europeos

El primer ministro de Hungría, Viktor Orban, durante su intervención frenta a la Eurocámara este martes. / AFP / FREDERICK FLORIN

Viktor Orban, el controvertido primer ministro húngaro, ha ganado tres elecciones legislativas seguidas en Hungría de la mano del Fidesz, y es ya, tras la alemana Angela Merkel, el segundo dirigente europeo que más años lleva al frente de un gobierno. Este hecho no le exime, sin embargo, de cumplir las reglas del Estado de derecho y los valores europeos y este miércoles la Eurocámara se lo ha dejado bien claro al imponerle el mayor correctivo político nunca impuesto a un dirigente europeo: una recomendación al Consejo para activar el artículo 7 del Tratado, que en última instancia puede terminar en la suspensión del derecho de voto de Hungría.

La decisión ha sido adoptada con un aplastante mayoría en el pleno del Parlamento Europeo: 448 votos a favor, 197 en contra y 48 abstenciones, por encima de la mayoría de dos tercios requerida. El pronunciamiento se produce tan solo un día después de que el propio Orban admitiera en Estrasburgo diera la batalla por perdida al considerarse sentenciado y acusar al pleno de “insultar” a Hungría y a su honor, y entablar un "juicio político" para vengarse de los ciudadanos húngaros por decidir que no quieren ser un país de inmigrantes”.

Nunca hasta ahora el Parlamento Europeo había dado semejante paso en su historia, que solo ha sido iniciado en una ocasión por la Comisión Europea. Fue en diciembre de 2017 contra el Gobierno de Polonia por una reforma del sistema judicial que no garantiza, a juicio de Bruselas, la separación de poderes y el Estado de derecho. Un año después, este procedimiento sigue en la mesa del Consejo sin avanzar.

En esta ocasión, en cambio, ha sido el Europarlamento quien ha desencadenado el procedimiento tras el contundente informe elaborado por la ecologista holandesa Judith Sargentini en el que enumera la larga lista de derechos y valores que se ven amenazados en Hungría: desde la libertad de prensa, hasta de religión, académica, asociación o los derechos de las minorías y los refugiados entre otros. 

División en el PPE

La holandesa ha agradecido posteriormente el apoyo recibido, especialmente al líder del PPE. “Al final hemos obtenido una holgada mayoría. El 69% de los presentes han votado a favor y me siento aliviada. Es una señal positiva de este Parlamento que asume su responsabilidad”, ha dicho. Y es que si su recomendación ha salido adelante ha sido gracias sobre todo a la división en el seno del Partido Popular Europeo, formación a la que pertenece el Fidesz y que hasta ahora siempre había cerrado filas entorno a la figura del polémico Orban. 116 de sus 218 eurodiputados han votado finalmente contra Hungría, 57 lo han hecho a favor y 28 se han abstenido. 

La mayoría de la delegación española del PPE ha optado, sin embargo, por la abstención aunque el jefe de la delegación, Esteban González Pons, ha optado por no votar mientras que tres de sus miembros –Carlos Iturgaiz, Pilar Ayuso y Gabriel Mato- han votado en contra de abrir el procedimiento en el mismo sentido que la ultraderecha, los euroescépticos y los tories británicossegún la lista de voto. Una decisión "incomprensible" para eurodiputados como el socialista Javi López. El martes, tras el desafiante tono utilizado por el húngaro durante el debate parlamentario, el PPE decidió dar libertad de voto a sus miembros. De hecho, su jefe de filas, el alemán Manfred Weber, que aspira a suceder a Jean-Claude Juncker al frente de la Comisión, anunció su decisión de votar él mismo a favor de la activación del artículo 7. 

Unanimidad necesaria

Se trata de una especie de “botón nuclear” que permite a los gobiernos europeos castigar a un socio si se constata una vulneración de los valores europeos recogidos en el Tratado. El problema es que su aprobación final es complicada dado que exige la unanimidad y es altamente improbable conseguirla. Es más, Orban ya ha dejado claro que jamás dará su visto bueno a castigar a Polonia así el mismo gesto puede esperarse de Varsovia. El procedimiento puede ser lanzado tanto por los Estados como por la Comisión o la Eurocámara que es lo que ha ocurrido este miércoles con el respaldo verdes, socialistas, liberales e izquierda. “Ahora el Consejo no puede cerrar más los ojos a ninguna violación del artículo 2 por parte de Orban”, ha avisado la liberal holandesa Sophie in’tVeld. "Victoria!", ha cantado Ernest Urtasun (IcV). "Ninguna vulneración de los derechos humanos debe quedar impune". 

“No hay calendario pero espero que muevan ficha con la máxima celeridad y que a la luz de las elecciones europeas sean conscientes de que no pueden dejar pasar mucho tiempo”, ha avisado Sargentini. De momento, lo que sí hace el voto es abrir una profunda grieta en el seno del PPE, la familia política de Orban, a nueve meses de las elecciones europeas. El primer ministro húngaro ha dicho por activa y por pasiva que no está en sus planes abandonar el PPE. De momento, nadie en la formación ha pedido su expulsión pero nadie descarta que la activación del procedimiento sancionador desencadene movimientos.

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