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Horst Seehofer, el enemigo íntimo de Merkel

Enfrentados desde principios de siglo, la crítica oposición del líder bávaro a las políticas migratorias de la cancillera han derivado en una crisis conservadora sin precedentes

Seehofer (izq) habla con Merkel en el Parlamento alemán, en Berlín, el 14 de marzo. / AP / MARKUS SCHREIBER

"Hay enemigos, enemigos mortales y compañeros de partido”. A pesar de su carácter autocrático, el primer canciller de la Republica Federal de Alemania, Konrad Adenauer, sabía que los puñales son una tradición inherente a toda lucha por el poder. Conocedora del juego político, una Angela Merkel debilitada por las discrepancias sobre su política migratoria ve como son sus críticos quienes ahora afilan los cuchillos. La estocada puede ser el cierre de fronteras unilateral con el que el ministro del Interior, Horst Seehoferha amenazado a la cancillera y ha puesto en jaque al gobierno.

Seehofer quiere expulsar a los migrantes que ya hayan sido registrados en otros países de la Unión Europea, pero Merkel se opone a ello. El chantaje en forma de ultimátum para que la líder llegue a un pacto migratorio europeo antes del 1 de julio ha tensado al máximo una mala relación con una larga historia. Su primer gran desencuentro se produjo en 2004, cuando Seehofer dimitió como vicepresidente del grupo parlamentario conservador como crítica a una propuesta de reforma sanitaria apoyada por Merkel. Un año más tarde, receloso del ascenso al poder de la cancillera, menospreció públicamente el ministerio de Agricultura que se le otorgó.

Tras conquistar la presidencia de Baviera en 2008, Seehofer tenía otro escaparate para contradecir a Merkel y avanzar su agenda más derechista. Sin embargo, el detonante de su relación se produjo con la crisis migratoria del 2015. Partidario de una mayor restricción, el líder bávaro se opuso desde el primer día a la política de acogida de la canciller, una política que aunque ha ido endureciendo no ha evitado la fractura actual. "No puedo seguir trabajando con esta mujer”, confesó Seehofer en una reunión interna el pasado jueves.

Unión en jaque

Seehofer es presidente de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), partido hermanado con la Unión Demócrata Cristiana (CDU) que lidera Merkel. Forjada en 1949, esta poderosa alianza acordó que la CSU concurriría en Baviera mientras que la CDU lo haría en el resto de Alemania; unos captarían el voto más derechista y los otros el conservadurismo más moderado. A pesar de sus fricciones internas, la estrategia funcionó y la coalición conservadora se alzó como la fórmula política hegemónica del país.

Todo eso se agrietó el año pasado cuando ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) irrumpió en el tablero político alemán, haciendo añicos aquello que el líder bávaro Franz Josef Strauss dijo de que “a la derecha de la CSU no puede haber ningún partido democrático legítimo”.

La popularización del discurso xenófobo de AfD arrebató a la CSU el control del espectro más conservador de la sociedad y la némesis de Merkel respondió siguiendo esa estrategia. Con la vista puesta en las elecciones de Baviera del 14 de octubre, Seehofer y el primer ministro bávaro, Markus Söder, han relanzado su discurso del miedo contra el Islam distanciándose de Merkel para acercarse a Austria. La brecha ha llevado a la Unión a vivir sus días más turbulentos. La CSU sigue perdiendo puntos. La ultraderecha sale reforzada.

Plan maestro contra la inmigración

Debilitada internamente tras sus peores resultados electorales en 70 años, Merkel concedió a los bávaros la cartera de Interior, que en un guiño nacionalista añadía ‘Patria’ a su descripción. Con Seehofer en su equipo de gobierno, la cancillera pretendía contentar a sus socios y evitar que le hiciesen la guerra desde Baviera. Pero al líder bávaro le han faltado pocas semanas para poner en jaque al ejecutivo.

Su amenaza es clara. En su “plan maestro” contra la inmigración, Seehofer incluye un aumento de las deportaciones, la expulsión de los migrantes sin permiso para viajar y de los que hayan sido registrados en otro estado de la UE. Merkel acepta los dos primeros puntos pero se niega en el último. Deseoso de seguir los pasos de Austria, el ministro lanzó un ultimátum contra la cancillera: si no llega a un acuerdo que le satisfaga antes de julio empezará la expulsión de migrantes y cerrará las fronteras de forma unilateral.

De cumplir su amenaza, Merkel podría expulsar a su ministro, algo que supondría la salida de la CSU del gobierno. “No tendrá otra elección”, ha confesado este lunes el presidente del Bundestag, Wolfgang Schäuble. Una fractura entre conservadores abocaría al país a unas nuevas elecciones que solo la ultraderecha desea.

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