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15 AÑOS DEL 11-S

Con menos derechos, más inseguros

De Edward Snowden a Guantánamo, el mundo tras el 11-S se define por la erosión de libertades sin que ello conlleve una mayor seguridad

Vista aérea del One World Trade Center de Nueva York. / AFP / DREW ANGERER

Kandahar, Afganistán, diciembre del 2001. Tres jóvenes ociosos observan con curiosidad a los periodistas desplegarse en los alrededores de la hermosa mezquita de la cúpula azul en busca de afganos con los que tomar "el pulso de la calle". Hace poco que los marines han tomado la ciudad. “¿Sabes por qué os bombardean los americanos?”, pregunta un periodista a uno de los chicos. “No”, responde. “¿Sabes qué es el 11-S?”, vuelve a la carga. “No”. “¿Sabes dónde está Nueva York?” “No”.

Afganistán fue el primer jalón en el camino del nuevo orden mundial que nació, con mucho dolor, con los atentados del 11 de septiembre del 2001. La reacción de la administración George Bush al ataque ordenado por Osama bin Laden desde las montañas afganas tuvo dos caras. A nivel exterior, lanzó “la guerra contra el terror”; a nivel interior, la Patriot Act cambió la relación entre los ciudadanos estadounidenses y su Gobierno. Pronto, a la estela de Washington, se fueron redefiniendo las reglas del tablero internacional con una palabra fetiche que todo lo justifica, que todo lo engloba, que todo lo disfraza: seguridad.

SIN DERECHOS, MÁS INSEGURIDAD

“El mundo post 11-S se caracteriza por el discurso de que debes ceder en tus libertades para lograr más seguridad. Fuera de las fronteras se saltan las leyes de la guerra y se vulnera el derecho internacional humanitario, y dentro se saltan o se bordean peligrosamente los límites del Estado de derecho”, razona Jesús A. Núñez Villaverde, codirector del Instituto de Estudios sobre Conflicto y Acción Humanitaria.  La paradoja es que un mundo en el que se erosionan, se sortean o se vulneran los derechos civiles y los derechos humanos es un mundo, por definición, más inseguro. “Además, nos pone al mismo nivel que los terroristas” --apunta Núñez-- ya que para ellos no hay derecho internacional, ni Estado de derecho ni leyes de la guerra”. “En el nuevo concepto de seguridad se ha cambiado la presunción de inocencia por la presunción de veracidad: todo lo que el poder dice es veraz y eres tú el que debes demostrar que eres inocente en caso de que se violen tus derechos”, explica David Bondia,  presidente del Institut de Drets Humans de Catalunya.  De Edward Snowden a Guantánamo, de los bombardeos con drones a la 'ley mordaza', de la desmembración de Oriente Próximo a la mujer de Niza a la que dos gendarmes despojaron de ropa en la playa, el mundo post 11-S se define por la ecuación menos libertad (menos derechos) y más inseguridad.

París, 16 de noviembre del 2015. “Francia está en guerra”, anuncia solemnemente François Hollande tras los atentados yihadistas de París que se saldaron con más de un centenar de muertos. Han pasado 14 años desde el 11-S, el autor del atentado no es Al Qaeda sino el Estado Islámico, pero el discurso de Hollande es calcaldo al de Bush: medidas de seguridad interna y bombardeos contra los feudos de los terroristas en un lejano país de Oriente Próximo o de Asia Central. No es ni mucho menos el único atentado islamista que ha habido en el mundo desde el 11-S. En Europa, en Asia, en África, por supuesto en Oriente Próximo, la amalgama de franquicias y lobos solitarios de Al Qaeda primero y el Estado Islámico después han esparcido el terror y asesinado a centenares de personas. “Si algo hemos aprendido en estos 15 años es que no hay solución militar al problema del terrorismo”, afirma Núñez, que añade: “Esto no quiere decir que la respuesta frente a la amenaza no sea necesario un componente militar, pero no puede ser el componente único ni el principal, como por desgracia ocurre”.

ORIENTE PRÓXIMO, EN LLAMAS

A lomos de “la guerra del terror”, EEUU y sus aliados de las Azores invadieron Irak y crearon las condiciones sociales y políticas que propiciaron la aparición primero de la insurgencia y después del Estado Islámico. Destruyeron el país e incendiaron Oriente Próximo. “La guerra de Irak formaliza la doctrina de la guerra preventiva fuera del paraguas de la ONU”, recuerda Bondia. Abu Ghraib y Guantánamo se convirtieron en símbolos de la línea que Washington había cruzado en su "lucha contra el terror”. “Se conculcaron las normas del derecho internacional. Para usar la fuerza armada antes era necesario la legítima defensa o la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU. Así, se creó un mundo mucho más peligroso”, afirma Bondia. “Hoy por hoy somos menos libres y seguros”, sostiene Núñez, que añade: “El terrorismo internacional es una amenaza real pero no es una amenaza existencial. Una amenaza existencial es la proliferación de armas de destrucción masiva y el cambio climático. Desde el 11-S se ha sobredimensionado esa amenaza, se han equivocado en una respuesta puramente militar y así nos va”.

Minutos antes del discurso de Hollande, en Washington Barack Obama explica una vez más por qué se niega a enviar tropas a Siria en la lucha contra el Estado Islámico. "Supongamos que fuéramos a enviar 50.000 tropas a Siria. ¿Qué sucede si hay un ataque terrorista generado desde Yemen? ¿Enviamos más tropas allí? ¿O tal vez a Libia?", se pregunta Obama antes de que Hollande anuncie acciones bélicas. EEUU sigue siendo la gran y única potencia gracias a su preponderancia militar, económica, tecnológica y cultural, pero la misma naturaleza de la "guerra contra el terror" (un enemigo difuso, unos objetivos inalcanzables, un campo de batalla sin fin) hizo que Washington, y el resto del mundo, descubriera los  límites del poder estadounidense en esta contienda interminableAfganistán e Irak muestran que EEUU no puede liderarlo todo en todas partes, como después se vio en conflictos como el de Libia y Siria. Y en este espacio surgieron otros actores, como Rusia, que supo aprovechar las rendijas (en Georgia, en Ucrania, en Crimea, ahora en Siria) para regresar a la escena internacional como un actor capital.

LA LUZ DE EUROPA

Y de forma paralela, en estos 15 años la luz de Europa de ha ido difuminando. 2 de septiembre del 2015. El cadáver del niño de 3 años Aylan Kurdi aparece en una playa de Turquía. La vergonzante reacción a la crisis de los refugiados, el aumento de la xenofobia encarnada en islamofobia, el seguidismo a la 'doctrina Bush' para afrontar la amenaza de terrorismo, el discurso del miedo, la incapacidad para construir una identidad europea musulmana son la guinda a dos grandes crisis (la económica y la institucional) que han dañado de gravedad  el proyecto europeo. Sin los valores que la vieron nacer, la UE es un barco a la deriva en ese lugar incierto, oscuro y peligroso que es el mundo post-11-S.

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