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EDUCACIÓN INNOVADORA

Robótica en las aulas: los robots que hacen tus hijos

Trabajar en clase con robots permite a los alumnos aprender no solo conceptos tecnológicos, sino también a solucionar problemas, reflexionar y trabajar en equipo

Los clásicos Lego se han convertido ahora en la materia prima para construir modelos robóticos, a los que se suman modelos como Nao o Vex Iq

La presencia masiva de robots en todos los ámbitos de la vida conllevará una transformación social que se puede comparar a la llegada de la máquina de vapor, la electricidad o la tecnología digital. Es por eso que los expertos la definen como la cuarta revolución industrial. Aunque los robots ya están aquí, y en muchos casos son los encargados de la educación de nuestros hijos. Pero no en forma de androides haciendo de profesores, como en las películas de ciencia ficción, sino dando la vuelta al concepto: son los alumnos los que diseñan, construyen y programan estos robots. Es lo que conoce como la robótica educativa.

Se trata de un entorno de aprendizaje que fomenta la iniciativa y el pensamiento lógico de los estudiantes, habilidades que entrenan a la vez que aprenden conceptos tecnológicos. Los expertos señalan que la creación de robots en el aula no solo hace las clases mucho más interesantes, sino que también permite trabajar la capacidad de reflexión, la resolución de problemas, la creatividad y el trabajo en equipo. Además, se forma a futuros profesionales en esta materia que, en apenas una década, revolucionará el mercado laboral. Y la sociedad en general. 

Habilidades tecnológicas y sociales

En este sentido, Cecilio Angulo, profesor de la Universitat Politècnica de Catalunya y director del Grupo de Investigación en Ingeniería del Conocimiento (GREC), detalla en este artículo los principales logros educativos de los programas escolares basados en estas tecnologías. Entre ellos, la adquisición de conocimientos informáticos, la autoconfianza en el manejo de conceptos técnicos, la cooperación, la creación de relaciones con compañeros y adultos, el uso responsable de la tecnología y la generación de ideas para mejorar el entorno inmediato.

Es por eso que, ya sea en asignaturas curriculares, optativas o programas educativos, algunos robots ya se mueven por las aulas como si fuera su hábitat natural. Estos son algunos ejemplos:

            -Lego WeDo 2.0: Las piezas de Lego de toda la vida sirven ahora para construir robots inalámbricos, gracias a este kit con sensores de movimiento y conectores 'bluetooth' que permiten programarlos desde la tablet o el ordenador.

Aunque suene complicado, están destinados a niños de tres años en adelante, ya que utilizan un lenguaje de programación visual y sencillo, que permite manejarlo arrastrando y soltando bloques.

            -Nao: Un robot humanoide de 58 centímetros, interactivo, programable y que ya ha experimentado cinco evoluciones desde su nacimiento en el 2008. En las aulas de primaria permite introducir a los alumnos en el campo de la programación, pero también apoya la explicación del profesor en cualquier materia.

Se puede adaptar a cualquier nivel educativo, incluso para la universidad, y  tiene aplicaciones en todos los campos, como el de la salud. Prueba de ello es el Nao Therapist, uno de los proyectos impulsados por el programa Santander Explorer de Banco Santander, que ha convertido a Nao en una herramienta eficaz para la rehabilitación infantil.

-Vex Iq: La firma Vex Robotics, especializada en la construcción de componentes de robótica, cuenta también con una línea educativa, en la que destaca este modelo que permite construir un robot por piezas sin el uso de herramientas. De esta forma, los alumnos de primaria pueden diseñar diferentes formas –desde un dinosaurio a un androide– sin experiencia previa, y luego manejarlo a través de un control remoto.

Para alumnos de secundaria y universidad cuentan con un modelo más avanzado, el Vex EDR, ideado para la enseñanza científica a partir de experiencias divertidas y aplicaciones reales. Por eso, la empresa organiza por todo el mundo la VEX Robotics World Championship, un concurso basado en diferentes pruebas de habilidad.

Más allá de la escuela

La robótica educativa no solo tiene espacio en las aulas, sino que también existen propuestas extraescolares para reforzar la vocación tecnológica de los más pequeños. Por ejemplo, centros como Techlab Kids, con sedes en Barcelona y Terrassa, han organizado este verano diferentes ‘casales’ que combinaban tecnología, robótica y diversión, mientras que durante todo el año ofrecen talleres en los que se aprende, entre muchas otras cosas, a construir robots luchadores de sumo.

Otro centro barcelonés, Tecnolegoris, también organiza talleres infantiles, pero además suma otra propuesta pensada para compartir conocimientos: los talleres familiares, en los que se construyen robots mano a mano con toda la familia, desde modelos más simples a otros más sofisticados. Una buena manera de comprobar si es verdad que los niños aprenden mucho más rápido que sus padres.

Competiciones internacionales

Y si se quiere dar un paso más allá, en toda España ­–y el mundo– se organizan competiciones de robótica educativa, que tienen como objetivo que los participantes construyan robots capaces de superar toda una serie de retos, demostrando así sus habilidades tecnológicas y su capacidad para resolver problemas.

Uno de ellos es la World Robot Olympiad, que cuenta con eliminatorias en múltiples ciudades, para luego celebrar una final nacional –los próximos 15 y 16 de septiembre, en Platja d’Aro– y una final internacional, que este año se celebra en Tailandia en noviembre. Una de las pruebas de esta edición consiste en crear un robot que pueda ayudar a reducir el desperdicio de alimentos, en una demostración de que la robótica puede ser clave para hacer frente a los retos de la humanidad.

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