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El miedo, más intenso en la lengua materna que en una extranjera

Científicos españoles analizan la dilatación de las pupilas y la sudoración de la piel de 54 jóvenes para evaluar sus reacciones ante situaciones de pánico

La actriz Melissa George, en una escena de la película La morada del miedo.

Un estudio llevado a cabo por la Universitat Pompeu Fabra, la Jaume I y la Universidad Nebrija ha concluido que el miedo es más intenso cuando se experimenta en la lengua materna en vez de en una lengua extranjera. "El impacto emocional del contenido audiovisual puede verse afectado por la lengua en que la consumimos", ha afirmado Jon Andoni Duñabeitia, uno de los investigadores.

La investigación se ha realizado a un grupo de 54 personas, que tenían que contar hacia atrás mientras se les mostraban cuadrados de dos colores. Los científicos les habían mentido diciéndoles que, según el color que saliera, recibirían pequeñas descargas eléctricas. Para evaluar sus reacciones, se han fijado en la dilatación de las pupilas y la sudoración de la piel, dos índices muy fiables del condicionamiento al miedo, según el estudio.

Situaciones con alto contenido emocional

Aquellos que han completado el cuestionario en inglés han mostrado menos señales de miedo que los que lo han hecho en su lengua materna. La magnitud de los efectos de dilatación de las pupilas y de sudoración de la piel ante los estímulos condicionados en relación a los no condicionados fue mayor en el contexto de lengua materna que en el contexto de lengua extranjera.

"La reactividad emocional es menor en una lengua extranjera, y esto nos hace distanciarnos con mayor facilidad de situaciones cargadas de contenido emocional", ha asegurado Duñabeitia, cuyo estudio ha sido difundido también en la publicación especializada Nature.

Traumas y situaciones estresantes

Este estudio abre nuevas puertas para tratamientos psicológicos psiquiatras. "Ahora estamos más cerca de entender cómo la intensidad con la que experimentamos nuestras emociones puede verse afectada por la lengua en la que interactuamos", asegura Albert Costa, otro de los responsables del estudio, que añade que "estos resultados pueden tener implicaciones para terapias psicológicas en las que los pacientes tengan problemas para expresar su experiencia emocional ante hechos traumáticos.

Azucena García Palacios, de la Universitat Jaume I, explica que también puede servir "como método para disminuir la intensidad emocional y en ámbitos de la salud donde las cuestiones personales puedan interferir en la toma de decisiones".

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