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Jean-Pierre Malé: "El tema es, ¿qué puedes hacer tú contra el poder?"

La vivencia de Mayo del 68 le ha llevado a revisar constantemente su actitud como pareja, padre y profesor.

Jean-Pierre Malé, economista y experto en cooperación que vivió el Mayo del 1968, en Barcelona, ciudad en la que reside. / ALVARO MONGE

Hijo de un sindicalista francés destinado a Túnez, Jean-Pierre Malé (Montpellier, 1943) se crió en un ambiente de excepcional convivencia entre culturas, lenguas y religiones. Estudió ingeniería (sin ilusión) y economía (con una mirada social), para terminar dedicándose a la cooperación horizontal entre ciudades. Tenía 24 años y trabajaba en un laboratorio del Centre National de Recherche Scientifique de París cuando estalló Mayo del 68. Aquella experiencia antiautoritaria se convirtió en un programa de vida que aún aplica 50 años después.

–En 1970 dejó el París de '¡La imaginación al poder!' y se mudó a la Barcelona franquista. Mi pareja llevaba años formándose en París y quería volver a Catalunya para contribuir a la lucha antifranquista. Era mi turno de hacer algo para equilibrar la relación, a pesar de que yo en Francia tenía el porvenir mucho más seguro.

–Se instalaron en el barrio de Sants. El choque fue brutal. Veníamos conmocionados por el aprendizaje de Mayo del 68 y el único espacio similar a la auténtica libertad que vivimos fue el Ateneu Llibertari de Sants [la foto está tomada en Can Vies].

–Empezó dando clases en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). No toleraba dar clase desde la tarima y bajaba a pasearme entre los estudiantes, buscando el contacto directo, o los ponía en círculo para simbolizar que el saber se construye entre todos. La autoridad no te la da el haber pasado unas oposiciones ni un título académico; la autoridad, en todo caso, tiene que serte reconocida por los demás.

–En su interior, usted no ha quitado aún las barricadas. El poder atraviesa todos los ámbitos de la vida. No se trata de asaltar el poder el día de la revolución, sino de luchar contra los micropoderes derivados del poder central, que nos afectan a nivel personal en todos los ámbitos de la vida. La cuestión es: ¿qué puedes hacer tú contra el poder?

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–Empecemos por el ámbito de las relaciones hombre-mujer. El hombre que abusa de su poder está amparado por una cultura y una justicia machistas. Yo llevo 50 años intentando deshacerme o limitar estos instintos de represión y posesión que el hombre alberga en su interior y seguiré trabajándomelo hasta que me muera. No concibo una relación en la que la otra persona no esté a mi lado libremente, aunque eso a veces me provoque celos, miedo o inseguridad.

–¿Y en la crianza de los hijos? Al nacer nuestra hija sentimos que lo único que podíamos hacer era dejarla crecer sin ponerle muchas barreras. La consideramos como una persona más y contábamos con su opinión. Nunca le dijimos: "Esto es así porque lo digo yo". No es que la dejásemos hacer cualquier cosa, sino que le razonábamos los límites que le fijábamos. Creció con una mirada muy lúcida.
 
–¿Y en el ámbito de la salud? Mayo del 68 nos descubrió que el abuso de poder existe en todos los ámbitos, también en el de médico-paciente. Cuando enfermas, tu cuerpo pasa a estar preso del sistema sanitario y dejas de tener libertad para decidir sobre él e incluso sobre tu vida. Entre el cuerpo médico clásico, pocos ponen la libertad del paciente por delante de su autoridad. 

–Ni el 15-M ni el 1-0 lograron doblegar al Estado como Mayo del 68.  Es una lucha feroz que no ha acabado. En Mayo del 68 se vio que el rol de partidos, sindicatos y medios de comunicación en momentos de conflicto es canalizar y diluir las revueltas antiautoritarias. Pero en cualquier momento puede surgir otro Mayo del 68 y no sé si podrán volver a jugar este papel, porque partidos y sindicatos están, en mi opinión, en vías de descomposición. 

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