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BUZÓN CIUDADANO

Las ratas conquistan un solar de Poblenou

Roedores del tamaño de un gato conviven con unos vecinos hartos de que sus denuncias sean desatendidas por el Ayuntamiento de Barcelona

El solar de la calle Llacuna, en Poblenou, denunciado por la comunidad de vecinos por su estado de abandono. / RICARD FADRIQUE

"Bienvenidos los nuevos vecinos de Poblenou", reza un cartel en la valla de un solar abandonado en la calle de la Llacuna de Barcelona. El solar en cuestión tiene una historia urbana detrás. Empieza con el Génesis: en el principio, una rata deambulaba por la zona, aunque al poco tiempo se supo que no estaba sola. De repente aparecieron cuatro más, que se fueron reproduciendo hasta convertirse en la gran familia numerosa que son en la actualidad. A pesar de la bienvenida y los piropos que les dedican los vecinos (en otro cartel se puede leer "bien majas que son"), esta plaga supone un serio riesgo para la salud de las personas.

El solar, que antaño albergó un taller mecánico y un conocido túnel de lavado de coches, se ha ido degradando con el tiempo y ha pasado por distintas fases: desde lugar de trabajo de grafiteros a campamento de sintecho, hasta convertirse en un nido de infecciones. Por si fuera poco, "semanalmente una asociación amiga de los gatos deja comida para ellos, lo que provoca una lucha entre gatos y ratas", asegura Enrique Fleischmann, presidente de la comunidad del bloque colindante al solar. Desde hace años no hay inspecciones sanitarias ni responsabilidades, a pesar de que es el único terreno vacío en este tramo de la calle. Alrededor hay viviendas y bares de toda la vida. El ajetreo de gente es constante.

Desde el ayuntamiento aseguran que, al tratarse de un terreno privado, no pueden actuar, a pesar de las reiteradas denuncias de los vecinos.  Para más inri, el solar ha cambiado de propietario en un par de ocasiones, de manera que los trámites iniciados han quedado en papel mojado. "Aun así, el ayuntamiento es quien debe obligar a los particulares a cumplir las normativas cívicas y sanitarias pertinentes", protesta Enrique. La Síndica de Greuges de Barcelona le da la razón en un intercambio de emails, asegurando que "la situación del solar no es la adecuada y puede afectar a la seguridad de los vecinos", pero respalda la actuación del consistorio y lo único que puede hacer es "recomendar la agilización de la tramitación del expediente".

"La desesperación llega a tal punto que le he ofrecido a la actual inmobiliaria encargarme yo mismo de contratar una empresa de desratización para limpiar el solar", apunta Enrique. Pero la empresa propietaria se ha negado. Mientras tanto, las ratas campan a sus anchas. 

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