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"Prefiero que se queden una hora más en el colegio a que se lleven el colegio a casa"

Una madre de un estudiante de 3 de ESO piensa que es imposible conciliar los deberes con actividades extraescolares.

Tras las largas vacaciones, vuelven las clases. Mochilas sobrecargadas de libros regresan a las aulas y vuelven a casa por la tarde, algo que hace presagiar que la jornada del estudiante empieza temprano y se alarga hasta bien entrada la noche. Esta problemática más difícil de resolver que un ejercicio de matemáticas la viven constantemente en sus hogares los padres. Es el caso de Yolanda Berenguer, administrativa de 42 años, con su hijo Eric, que cursa 3º de ESO en el Institut Camps Blancs de Sant Boi de Llobregat. Yolanda es contraria a los deberes, los define como “una sobrecarga innecesaria” y les imposibilita conciliar las actividades impuestas por los profesores con su tiempo libre. 

“Los deberes en casa deberían estar prohibidos”, opina Yolanda. Para los niños llevarse actividades a casa después de seis horas de clase les provocan “situaciones de estrés porque no pueden dar más de ellos mismos y eso les lleva a desmotivarse con los estudios”, argumenta. 

Los padres tienen que ejercer el rol de profesores cuando su hijo no entiende algún concepto. Eric tiene la suerte de que su madre le puede echar una mano por su horario, pero reconoce que debe "refrescar la memoria”. Esto crea desigualdad entre alumnos:  “Hay padres que no han estudiado o llegan tarde a casa, esos niños no tienen ese apoyo”, se apena.

"Los deberes son una sobrecarga innecesaria que producen situaciones de estrés a los niños"

Su hijo realiza como extraescolar Kick Boxing, que compagina como puede con las tareas. “No puede conciliar los deberes con actividades extraescolares, ni mucho menos quedar con sus amigos”, explica.

Yolanda opina que el exceso de deberes es una "mala organización de la educación". Hay niños a los que les cuesta más y “necesitan una ayuda que no reciben por parte de los profesores, porque a medida que crecen se despreocupan de ellos”, dice.

Está bien que los niños refresquen lo que aprenden, pero “que lo hagan en el colegio”. Como solución, Yolanda propone que “se queden una hora más en el colegio y no se lleven el colegio a casa”, porque un niño cuando sale de su jornada escolar debe ser libre.  

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