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LA LACRA MACHISTA

"Alcaldesa era la mujer del alcalde y yo eso no era, por tanto firmaba como alcalde"

Rosa Martí quiso un cambio en la sociedad y luchó hasta convertirse en alcaldesa de Parets del Vallès

Puede sonar extraño hoy, cuando hay una alcaldesa en Barcelona y en Madrid, cuando hay ministras y presidentas de comunidades autónomas. Pero hubo un tiempo, recuerda Rosa Martí, primera alcaldesa en democracia de Parets del Vallès (de 1979 a 1991) en los que "alcaldesa" significaba "la mujer del alcalde". "Por este motivo yo firmaba como alcalde", rememora Rosa, que también fue diputada del PSC en el Parlament (1988-1995). "Niña" o "tú lo que tienes que hacer es buscar un novio y casarte" son algunas de las cosas que le dijeron cuando ejerció su cargo. "Había gente en la oposición que no pudieron soportar que yo me hiciera con el puesto solo porque era mujer", afirma.

Tantos años después, la presencia de la mujer en el mundo de la política está más normalizada, lo cual no significa que haya dejado de ser un club de hombres o que una mujer política no sea tratada de forma diferente (insultos machistas, la obsesión por su aspecto físico y su vestimenta, etcétera) que un hombre político. Sí, hay alcaldesas y ministras, pero apenas hay líderes políticos que sean mujeres y ninguna mujer ha sido nunca ni siquiera candidata a la presidencia del Gobierno.

"En el mundo de la política hay números fijos, y esto dificulta mucho la incorporación de la mujer", reflexiona Rosa, que añde. “Si no hay más mujeres en el poder es por falta de formación cultural en muchos políticos". Para la exalcaldesa de Parets del Vallès, para una mujer sigue siendo más difícil gobernar, ya que debe luchar contra prejuicios con los que no se encuentran los hombres. "Hay que promocionar la igualdad de oportunidades, a los puestos públicos hay que acceder a partir del mérito y no de los contactos. El enchufismo es uno de los motivos que frenan la entrada de la mujer en política", sostiene, en referencia a la endogamia interna de los partidos políticos.

Rosa no es de las que cree que una mujer gobierne mejor que un hombre. De lo que se trata es que haya igualdad de acceso para todos, de instaurar la meritocracia. "En el fondo, no importa que gobierne un hombre o una mujer. Lo verdaderamente importante es que nos gobiernen los mejores y a día de hoy no lo son”, afirma. Lo que sucede es que muchas veces a las mujeres no se las deja, o les cuesta mucho más, demostrar que son las mujeres en un club de hombres.

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