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El autobús, el vecino más ruidoso de la calle Sao Paulo

Dos autobuses en la parada de calle Sao Paulo. / JOAN PUIG

Los vecinos que viven en la calle Sao Paulo 18, detrás de los cines de la Maquinista, sufrieron un cambio en sus vidas hace aproximadamente un año, cuando TMB colocó delante de la finca una parada de inicio y final de la línea H8 de autobús. En este tipo de paradas, los vehículos esperan entre cinco y diez minutos para empezar el siguiente recorrido. El problema es que a menudo lo hacen con el motor encendido a pesar de que las ordenanzas municipales instan al conductor a apagarlo.

En una carta enviada a Entre TodosMarta Orriols, vecina de esta finca, denunciaba que las molestias son tan intensas que se ha planteado incluso mudarse. Según explica Marta, ella y otros inquilinos del inmueble han presentado quejas, individuales o en nombre de la comunidad, al Síndic de Greuges, al regidor del Distrito y a TMB.  

En Barcelona, los conductores tienen instrucciones de apagar el motor cuando se detienen en una parada durante más de dos minutos, pero los vecinos denuncian que en la calle de Sao Paulo no siempre lo hacen. Algunos de los autobuses de la H8 son de gas natural, menos ruidosos cuando están estacionados pero igualmente molestos cuando arrancan, cosa que ocurre hasta cada cinco minutos en función de la franja horaria. El ruido, que empieza a las 5.30 de la mañana y se alarga hasta las 23.30, ha obligado a los vecinos acostumbrarse a bajar a pedir a los conductores que respeten su descanso. La mayoría, concede Marta, "son comprensivos", pero para Marta la solución a su problema no puede dejarse en manos de la buena voluntad de algunos conductores.

UNA BUENA LOCALIZACIÓN

Por este motivo, los vecinos proponen cambiar la parada a una ubicación cercana pero alejada de la zona residencial. Según informaron fuentes de TMB, no hay ningún punto cercano que reúna las condiciones legales, de seguridad, de accesibilidad y de posibilidad de maniobra de los vehículos  de la actual ubicación. La localización de esta parada fue consensuada entre el Ayuntamiento, el Distrito de Sant Andreu y TMB. La última palabra en este tema siempre la tiene el ayuntamiento, pero no está previsto un cambio.

TMB añade que en este punto la acera tiene una anchura muy superior a la que es habitual en las calles de Barcelona. Marta replica que es insuficiente: “No podemos ver películas en la televisión, no podemos abrir las ventanas en verano y el ruido se oye hasta con las persianas bajadas. Encima, hace poco han añadido la parada del B-23”. Los autobuses de esta línea no son todos modelos silenciosos de gas natural, y aunque están más lejos, también estacionan ocasionalmente con el motor en marcha. Marta muestra su impotencia ante la situación --“Los vecinos no pintamos nada en la ubicación de la parada”-- y espera que las entidades implicadas se pongan de acuerdo para encontrar una ubicación que conviva de manera respetuosa con los vecinos.

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