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Vallas innecesarias en el barrio de El Rectoret

Los protectores que aparecieron en este barrio de montaña de Barcelona indignan a los vecinos

Vallas en el barrio del Rectoret, en Sarrià Sant Gervasi

Los vecinos del barrio del Rectoret, en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi, han recibido un regalo de navidad por parte del Ayuntamiento “lamentable”, “deprimente” y que supone un “insulto” para ellos, en palabra de la vecina Emma Soler, traductora y vecina del barrio. Ae trata de más de 350 metros de valla repartidos por toda la zona, en tramos en línea recta, no en las curvas. Las vallas no solo son antiestéticas en este barrio de montaña, sinmo que generan problemas de seguridad. Por ejemplo, al acortar la amplitud de las calles se priva a los jabalíes (unos vecinos más de la zona) de su paso habitual por el vecindario, por lo que los animales, los peatones y los vehículos se ven obligados a compartir calzada a muy pocos metros de distancia. “A los jabalíes, si tu no los molestas, ellos tampoco lo harán, seguirán su camino. Pero si se encuentran coaccionados porque pasan coches y personas, ni el animal está tranquilo ni tampoco lo estarán los peatones que pasan por su lado”, expone Emma, que envió una carta a Entre Todos para quejarse del “despropósito” que supone la instalación de las vallas por todo el barrio.

Emma también se queja del contraste (ciertamente feo) entre estas vallas y el entorno natural y montañoso del barrio. Por si fuera poco, están hechas diferentes materiales. Ahora los vecinos pueden pasearse entre vallas de madera, de acero galvanizado, de metal redondeado y, algunas de ellas, incluso con doble protección. ¿Por qué? Pues esta es la gran incógnita que ni los residentes: ni el distrito de Sarrià-Sant Gervasi sabe explicar lo que ha sucedido, ya que la responsabilidad de la reforma, afirma, es del departamento de Infraestructuras.

Malbaratar recursos

Emma cree que hay otras prioridades en el barrio como arreglar el pavimento, un tanto deteriorado, que ha ocasionado algunos accidentes en la zona. “El argumento del entorno de montaña lo aplican al pie de la letra cuando, como particular, quieres hacer cualquier modificación en tu casa. Para podar los árboles también tienes que pedir un permiso a la Administración. Entonces parece que la regla que se aplica a los particulares no sirve para ellos”, expone. Y, añade, “es un malbaratamiento de recursos.

Jaume Llansó, consejero técnico del distrito de Sarrià-Sant Gervasi, comparte la opinión del vecindario: “Es desmesurado. Es un barrio de montaña y las vallas son para tramos de alta velocidad”. El proyecto se aprobó en 2014, aunque la actuación ha pillado totalmente por sorpresa tanto a los vecinos como al distrito. “Supervisaremos toda la instalación siguiendo los criterios de seguridad y afectación paisajística. También tenemos prevista una reunión con Infraestructuras porque la supuesta mejora de seguridad se ha convertido en un problema añadido para el barrio”, añade Llansó.

“Existe la parte del peligro añadido, la incoherencia con el entorno y el resto de vallas y la de las prioridades del barrio. Representa que la Administración está para resolver los problemas de la gente, no para crear de nuevos y aquí han creado uno que no existía y mientras tanto no han resuelto ninguno que sea necesario”, sem lamenta Emma, que añade que en los 22 años que hace que vive en el barrio solo ha habido dos accidentes graves. La velocidad es de 30 kilómetros por hora y las calles son muy estrechas. Por tanto, las vallas, a juicio de los vecinos, son innecesarias.

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