Las aulas catalanas contarán con profesionales sanitarios a partir del próximo curso
La Generalitat desplegará enfermeras y técnicos auxiliares en los centros educativos para atender las necesidades de salud del alumnado y avanzar hacia un modelo más inclusivo
El nuevo modelo contribuye a reducir desigualdades y facilita la escolarización más normalizada del alumnado con necesidades complejas de salud / Eva Guillamet_Generalitat de Catalunya
Garantizar que todos los alumnos puedan desarrollar su etapa escolar en igualdad de condiciones implica también atender sus necesidades de salud dentro de las aulas. Con este objetivo, la Generalitat de Catalunya desplegará a partir del próximo curso un nuevo modelo de atención que incorporará profesionales sanitarios en los centros educativos catalanes. La iniciativa busca avanzar hacia una escuela más inclusiva.
El plan prevé que, durante el curso 2026-2027, la mitad de las escuelas e institutos de Catalunya dispongan de personal sanitario encargado de atender las necesidades de salud de los estudiantes. Enfermeras y técnicos en cuidados auxiliares de enfermería (TCAI) asumirán progresivamente las curas más invasivas, que hasta ahora recaían en las monitoras de apoyo sanitario. Está previsto que la medida se extienda al conjunto del territorio un año después, en el curso 2027-2028.
El proyecto nace del Acuerdo Marco Salut-Educació, firmado en junio de 2025, y responde a una demanda histórica de la comunidad educativa: “Se reclamaba que estas curas y esta atención sanitaria no recayeran ni en el personal de apoyo ni en los docentes, sino que existiera la garantía de contar con profesionales sanitarios en los centros”, explicó la directora general de Educación Inclusiva y Bienestar del Alumnado, Susana Tarapiella. Por su parte, la directora general de Planificación en Salud, Aina Plaza, destacó el cambio de enfoque que supone esta colaboración entre ambos departamentos. “Pasamos de trabajar de forma paralela a hacerlo como un único equipo, centrado completamente en el bienestar de cada estudiante”, afirmó.
Atención adaptada a cada caso
Antes de extender el modelo al conjunto de Catalunya, los departamentos de Salud y de Educación y Formación Profesional han probado esta fórmula durante el curso 2025-2026 en la Región Sanitaria Metropolitana Nord, concretamente en Granollers, Cardedeu, la Garriga y l'Ametlla del Vallès. La experiencia ha permitido atender 204 casos en 57 centros educativos, tanto públicos como concertados, que escolarizan a cerca de 22.000 alumnos.
El programa piloto ha permitido establecer tres niveles de atención en función de las necesidades de cada caso. El primero engloba aquellos en los que no es necesaria una intervención sanitaria directa, sino formación y asesoramiento para los equipos docentes, como sucede con algunos alumnos con alergias o epilepsias esporádicas. El segundo nivel corresponde a quienes requieren atención puntual, con una frecuencia máxima de dos días por semana. Y el tercero está destinado a los estudiantes que necesitan la presencia diaria de una enfermera o un TCAI durante toda la jornada escolar.
La valoración de la prueba ha sido positiva tanto por parte de los equipos directivos como de los docentes, que aseguran que el nuevo modelo mejora la confianza de las familias, reduce la presión sobre los profesionales de la educación y favorece una atención más integral del alumnado. Además, contribuye a reducir desigualdades y facilitar una escolarización más normalizada para los estudiantes con necesidades complejas de salud.
El objetivo no es únicamente ofrecer asistencia sanitaria, sino incorporar una mirada inclusiva al sistema educativo y garantizar el derecho a la educación de todos los alumnos, independientemente de sus circunstancias personales.
Mayor coordinación entre salud y educación
La implantación de profesionales sanitarios no supondrá, sin embargo, la desaparición de las monitoras de apoyo sanitario. Una vez completado el despliegue, estas profesionales seguirán desempeñando un papel fundamental dentro del sistema, aunque centrarán su labor en tareas vinculadas a la autonomía personal y la higiene del alumnado, mientras que las intervenciones sanitarias quedarán en manos de personal especializado.
Paralelamente, la Generalitat de Catalunya trabaja en la renovación del programa Salut i Escola, vigente desde hace más de dos décadas, con el objetivo de avanzar hacia un modelo de escuelas promotoras de salud. Una transformación que busca reforzar la coordinación entre los ámbitos sanitario y educativo y consolidar un sistema capaz de responder a la diversidad de necesidades presentes en las aulas del siglo XXI.