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Tercera lengua

Dominar el inglés de mi bolsillo

Los universitarios recurren a alternativas externas al centro ante la inquietud para acreditar un nivel B2

La medida está vigente, pendiente de una moratoria de cuatro años que vencería este curso

Clase de filosofía en la Universitat de Barcelona. / ALBERT BERTRAN

“Las opciones que ofrece la universidad solo son un parche”, asegura Cristina Mateu. El pasado septiembre, esta joven que cursa el grado de Economía en la Universitat de Barcelona decidió hacer un parón en sus estudios y dedicar el primer cuatrimestre del curso a mejorar su nivel de inglés. El examen que le ofrecía su universidad para acreditar un nivel B2 en una tercera lengua (equivalente al First Certificate) no le sirve para optar a un máster fuera del mismo centro. “No avanzaba y necesitaba un título”, lamenta Mateu, que ha sacrificado medio curso lectivo para realizar una estada intensiva en Oxford.

El objetivo de la exigencia de un nivel B2 en todos los grados universitarios catalanes era conseguir que el inglés tuviera una “presencia importante” en los centros y que estos fueran capaces de “atraer a un buen número de estudiantes extranjeros”, según explicaba en abril de 2013 el entonces conseller de Universitats, Recerca i Societat de la Informació, Andreu Mas-Colell. Después de que algunas universidades anunciaran que no aplicarían la medida, se acordó aprobar una moratoria de cuatro años que el contexto político reciente ha dejado en el limbo.

Acreditar el nivel para ir de Erasmus

La inquietud ante la aplicación de esta prórroga ha provocado que muchos estudiantes que actualmente cursan cuarto de carrera decidieran asegurar el tiro y sacarse el nivel requerido por su cuenta. Es el caso de Xavier Mas, estudiante de Filología Catalana. Mas decidió compaginar en segundo las clases en la universidad con la preparación para el First. También Eloi Guerrero tuvo que ponerse las pilas y buscar una alternativa externa a las opciones que le ofrecía la UAB para conseguir el título. Este futuro ingeniero, que actualmente está de Erasmus en Múnich, necesitaba acreditar el nivel para poder optar a una de las plazas de movilidad ofrecidas.

Otros como Martín Tribaldos han esperado hasta este año para presentarse al examen. “En primero la universidad te advertía de que sin el nivel no podías graduarte. Desde entonces he buscado el mejor momento para hacerlo”, señala este joven que estudia Comunicación e Industrias Culturales en la UB. Tribaldos se presentará el próximo febrero al examen de la Escuela Oficial de Idiomas, que cuesta alrededor de 90 euros y tiene validez dentro del Marco europeo común de referencia. El joven también está preparando la prueba por su cuenta. “La universidad no publicita ningún curso. Me informé sobre las ayudas que ofrece la Generalitat pero desistí”, explica.

Ayudas económicas

El programa Parla3 es la iniciativa de ayudas económicas que impulsó el gobierno catalán junto con las universidades para facilitar la acreditación del nivel B2 en una tercera lengua. Desde la Associació de Joves Estudiants de Catalunya (AJEC) aplauden el proyecto para fomentar la presencia del inglés en la universidad. La organización reconoce que los estudiantes actualmente afectados por la exigencia son “casos muy aislados”, sin embargo, critican que los requisitos para poder optar a una beca sean “tan extremos que es complicado que esta sea concedida”. Para la AJEC, la situación ideal sería que la acreditación de una tercera lengua no tuviera que suponer para los estudiantes un “coste paralelo a la matrícula”.

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